CapÃtulo 252
âYa casi.â
â¿Qué?â
âYa casi nos divorciamos, él está redactando el acuerdo de divorcio.â
Al escuchar que dije que casi nos estábamos por divorciar, Begoña se quedó sorprendida por un momento, y luego se enfureció aún más.
â¿Pero qué descaro es ese? ¿No me digas que quiere divorciarse de ti, despedirte y luego decir que todos los proyectos anteriores los modificaste por celos? ¿Y luego qué? ¿Ãl se ira a vivir la gran vida con su amante, retirándose triunfante, mientras a ti te manda empanadas a la prisión?â
âProbablemente no me mande empanadas, con que no me patee cuando ya esté caÃda serÃa suficiente.â Dije haciendo una mueca, queriendo decir que su suposición era bastante acertada.
Viendo mi expresión, se enfureció aún más.
âPor el divorcio quiero la mitad de la empresa, soy tu amiga, deja esto en mis manos, tú solo concéntrate en recuperarte. Cuando llegue el momento, venderemos todas las acciones, y tiraremos el dinero al PacÃfico antes de dejárselo a él.â
Begoña habló con determinación, mientras Cayetana asintió fervientemente a un lado.
â¡Lo llamaré ahora mismo!â
Cerrando rápidamente su teléfono con la mano, dije, âDéjalo, de todas formas ya nos vamos a divorciar. Tengo algo con qué presionarlos, estoy segura de que no se atreverÃan a acusarme falsamente.â
Si Grupo Vargas realmente intentaba acusarme falsamente por culpa de una amante, temÃa que el Grupo Vargas realmente estuviera acabado.
¿De qué servÃa tener tanto poder y dinero?
Con la caÃda de su reputación, era probable que otras empresas ya estuvieran tomando medidas.
Viendo que no estaba tan enojada, Begoña también se calmó y se sentó a mi lado en la cama.
âMejor asÃ, por ahora no pienses en estas cosas. Tu enfermedad no se lleva bien con el enojo, es mejor que mantengas un buen estado de ánimo. Afortunadamente, la familia Moreno tiene varios proyectos que necesitan ser rediseñados, y como estás libre, podrÃas trabajar para mÃ, al fin y al cabo, también es trabajo de diseño.â âFamilia, el departamento de oftalmologÃa está en el segundo piso.â Dijo Diego entrando con cara de póquer.
Al verlo asÃ, Begoña se levantó de inmediato, âDoctor, ¿Iris también tiene problemas en la vista?â
âNo, pero tú sÃ.â
Diego anotó mis detalles sin mostrar expresión alguna.
Begoña se alarmó y se acercó con cuidado, preguntando, âDoctor, ¿qué ha descubierto? A veces siento molestias en los ojos. Pero ya me revisaron antes, en el hospital de Tijuana me dijeron que era por mirar mucho el celular, ¿acaso empeoró?â
Ãl cerró su libreta, y continuando con su actitud imperturbable, dijo, â¿Con cuál ojo viste que ella estuviera sin hacer nada? ¿Sabes cuántas inyecciones tiene que recibir al dÃa? Ella ya se ha caÃdo, ¿y aun asà la obligas a trabajar? Capitalista, chupa sangre.â
Al escucharlo, ella parpadeó sorprendida, pero después de unos segundos, volvió a enfurecerse, â¿Pero tú quién eres? ¿Estás enfermo o qué?â
âIris es mi prima, ¿cómo voy a hacerle daño?â
Diego ajustó sus gafas, diciendo, âQuién sabe.â
â¡Ah, tú, cuatro ojos! ¡Dilo de nuevo!â
Ella estuvo a punto de abalanzarse sobre él, pero Cayetana la detuvo rápidamente.
Tomando rápidamente su mano, dije, âPrima, prima, ¡cálmate! ¡Ãl es el primo de Violeta! Mi médico de cabecera, ¡no puedes ofenderlo!â
Luego miré a Diego con una expresión de resignación, diciendo, âHacer algunos diseños también estarÃa bien, de lo contrario, voy a terminar cultivando hongos en la cama.â Diego ajustó sus gafas de nuevo y miró a Begoña, quien estaba mostrando sus garras.
âQue tu prima recoja los hongos y los venda, a ver si con eso puede pagar la consulta para que le revisen los ojos.â
Después de mucho esfuerzo para calmarlos a ambos, Diego dejó caer una última frase, âProhibido trabajar, de lo contrario⦠ve a ser la asistente del diablo, por lo menos te tratará bien cuando trabajes alli.â