CapÃtulo 258
âSi tan solo pudiera tranquilizarse, estoy seguro de que su diseño serÃa reconocido, abuelo, por favor, dale otra oportunidad.â
Jonathan realmente creia en la capacidad de Chiara, o mejor dicho, en la mÃa.
No paro de hablar de lo talentosa que era, y de los premios internacionales que habÃa ganado.
Incluso dijo que varios proyectos internacionales habÃan sido diseñados por ella.
Se le habÃa olvidado por completo que esos proyectos los habÃa hecho yo.
Si hubiera investigado un poco, habrÃa visto que el nombre de la diseñadora principal era el mÃo.
Lamentablemente, no lo hizo.
âAbuelo, podrÃas darle otra oportunidadâ¦â
â¡Jonathan, basta ya!â Exclamó el anciano poniendo su taza de té en la mesa con fuerza.
â¿Chiara tiene talento? Mira los proyectos que ha presentado, ¿ha tenido éxito en alguno? Cuando Iris estaba a cargo, la tasa de aprobación era del sesenta o setenta por ciento, ¿y ella? No me importa a quién prefieras, pero no puedes afectar los intereses de la empresa.â
Al escucharlo me mantuve callada, sin involucrarme en el asunto.
Mohamed lo dejó bien en claro, solo le interesaban los beneficios de la empresa, no quién fuera el
diseñador.
El diseñador que pudiera generar ingresos para la empresa serÃa el mejor.
âNo es asÃ, abuelo, los diseños de Chiara, esos diseñosâ¦â
Jonathan intentó argumentar, pero de repente se quedó sin palabras.
¿Qué pasaba con mis diseños?
Mis diseños eran mÃos, por lo que él no podÃa encontrar ningún fallo.
Pero en su mente, yo solo era una diseñadora que solo sabÃa trabajar duro, sin mucho talento.
Tal vez lo recordó, o tal vez comenzó a reflexionar, pero eso no tenÃa nada que ver conmigo.
âMohamed, también creo que Iris es más adecuada para diseñar, su capacidad es realmente buena.â
Alejandro siempre estuvo de mi lado, incluso discutió un par de veces con Jonathan, quien cerró los ojos, cansado.
âAbuelo, estoy a punto de divorciarme de Iris, no hay necesidad de hacerla volver. Además, todos saben que ella renunció por su propia culpa, no quiero causarle más problemas a la empresa.â
Asentà en silencio, desde el principio, Jonathan solo habÃa dicho una cosa sensata.
El divorcio era lo mejor, al menos para mÃ.
El Grupo Vargas estaba lleno de problemas, y a mà ya no me importaba.
Pero Mohamed no estuvo de acuerdo.
âAhora no pueden divorciarse, ¡Miren el precio de las acciones! El divorcio demostrarÃa que eres un infiel sin remedio, y que incluso empujaste a tu esposa a tener un aborto espontáneo, ¿qué crees que dirÃa la
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opinión pública?
El niño en su vientre ni siquiera era mio!
Jonathan, furioso, me lanzó una mirada.
Yo no mostré ninguna emoción, realmente no tenÃa nada de qué hablar con él.
Mohamed, fuera de sus cabales, tomó algo de la mesa y lo lanzó hacÃa Jonathan.
âAl principio, cuando no te dejé casarte con Iris, insististe en hacerlo, dijiste que la querÃas solo a ella, ¿y ahora qué? No me importa si estás loco a qué, pero ahora no pueden divorciarse.â
Después de desahogarse, el anciano finalmente se calmó.
Ninguno de nosotros tres dijo nada, si hubiéramos hablado en ese momento, solo hubiéramos demostrado nuestra estupidez.
La mirada de Mohamed nos recorrió a los tres, y finalmente se posó en mÃ.
âSalgan todos! Iris, quédate.â
Al final, Alejandro tuvo que arrastrar a Jonathan afuera, y yo me quedé parada allà sin saber que hacer. Tuve la sensación de que lo que el abuelo iba a decirme, no era algo que quisiera escuchar. Efectivamente, una vez que Jonathan y Alejandro salieron, el anciano comenzó a hablar.
âIris, por ahora no pueden divorciarse. El Grupo Vargas debe ganar este proyecto interprovincial a toda costa.â