CapÃtulo 324
Confio en ti.
Natalie guardó silencio unos segundos y dijo: -Hoy he ido a buscar a LucÃa, y cuando iba a volver, me encontré con la criada de la familia Moreno.
Leonardo dejó los palillos y miró a Natalie, -¿Y?
Conoció muy bien a Natalie, ella nunca sacarÃa el tema sin motivo.
Natalie bajó los ojos y dijo palabra por palabra: -¿PodrÃas hablar con Emiliano? Dile de molestar a LucÃa.
que deje
Emiliano ya habÃa sido engañado antes por una actriz de tercera fila, y ella lo sabÃa. Se decÃa que entonces Emiliano habÃa prometido no enamorarse de una actriz.
LucÃa nunca habÃa estado enamorada, asà que si realmente le gustaba Emiliano, no serÃa algo bueno para ella.
Leonardo frunció el ceño, -Es asunto de Emiliano y LucÃa, no tenemos derecho a entrometernos, y LucÃa es adulta, sabe lo que debe hacer.
Natalie miró a Leonardo con desagrado y dijo frÃamente: -Emiliano es quien corteja a LucÃa, ¿ no deberÃa ser Emiliano quien necesite solucionarlo? Si de verdad le gusta LucÃa, ¡deberÃa saber que no debe meterse con ella porque no tendrán resultado!
Después de decir esto, un silencio sofocante se apoderó de la mesa.
Sin saber cuánto tiempo pasó, Leonardo dijo.
-¿Cuál es el resultado? ¿El matrimonio?
Natalie se mofó, -OlvÃdalo, no quiero discutir contigo, de todas formas no lo entiendes.
Leonardo frunció el ceño y estaba a punto de hablar, Natalie se levantó y se fue a su dormitorio.
A la mañana siguiente, cuando Natalie se despertó, vio a Emiliano aclarando que el hombre de la foto era él, y que habÃa estado cortejando a LucÃa pero habÃa sido rechazado, y que no habÃa ninguna relación económica entre ellos.
Al salir esta aclaración, estalló la red.
Cuando el novio inversor de Gisela se enteró, pidió inmediatamente al equipo de Mil Generaciones para que firmara el contrato con LucÃa, y obligó a Gisela a disculparse.
Gisela se negó y discutió con él en el hotel, sin querer ir a disculparse de todos modos.
Gisela, ¿vas a disculparte o no?
-No, si me obligas a disculparme otra vez, ¡rompemos!
Era tan arrogante cuando estaba en la sala, que si ahora iba a disculparse, LucÃa se reirÃa de ella.
Además, pensando que LucÃa era amiga de Natalie, Gisela se resistió aún más.
Bien, pues rompemos. En el futuro, ¡no querrás recibir ningún recurso desde mi parte!
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Tras decir eso, el hombre dio vuelta y se marcho.
Gisela seguÃa enfadada, asi que no le persiguió.
Este hombre la queria tanto que estaba segura de que no serÃa tan cruel como para romper con ella.
LucÃa recibió una llamada del equipo de Mil Generaciones y comprendió al instante que se debÃa a la aclaración de Emiliano.
Bajó los ojos, y se sentÃa gracioso. Sus esfuerzos a lo largo de los años no eran tan válidos como una alaración de Emiliano en Internet.
Sin embargo, Mil Generaciones ya estaba a medio rodar, y como el guión le gustaba y no querÃa abandonar, aceptó continuar.
Tras comprobarlo con el equipo, LucÃa llamó a Emiliano con la intención de invitarle a cenar, él aceptó inmediatamente.
Por la noche, para evitar problemas, LucÃa llamó a Natalie y Leonardo.
El restaurante era Lluvia Borracha, el más caro de Monteflor, donde un plato cualquiera
costaba 1.400 dólares y una botella de vino, al menos 10.000 dólares.
LucÃa entró en el cuarto privado y se sorprendió al ver que sólo estaba Emiliano.
-¿Dónde están Natalie y el señor Ramos?
-Los pedà a salir. No te preocupes, los hice revisar y no está ningún paparazzi cerca.
En su posición, no dejaban que los paparazzi tuvieran la oportunidad de dar a conocer su vida privada a menos que ellos quisieran.
LucÃa frunció el ceño y se sentó frente a él, -Entonces no hace falta que se vayan.