CapÃtulo 335
¡Toc toc toc!
Llamaron a la puerta y la criada dijo.
Señorita, el señor Tadeo está aquÃ.
Al oÃr eso, los dos que discutÃan por fin se calmaron, Ricardo mÃró a Matilde y esbozó una sonrisa.
âMati, ve a por Tadeo, yo enseguida salgo..
Matilda asintió, se dio la vuelta y salió del estudio.
Ricardo respiró hondo y miró enfadado a Beata, ¡Tú te arreglas y sal, no vuelvas a hacer el ridÃculo!
Después de
que Ricardo se fue, Beata lloró y odió aún más a Natalie, ¡decidió dejar esta hija!
En el salón, volvió a animarse con la llegada de Tadeo.
Tadeo no valÃa tanto como Leonardo, pero seguÃa siendo objeto de halagos por el alto valor de la Mansión de ArmonÃa.
Matilda se respiró y se acercó sonriendo a Tadeo y le cogió de la mano, provocando un montón de envidias y celos entre las chicas ricas.
Sin embargo, aquellas chicas la miraban con un claro matiz de desprecio en sus miradas porque las habÃa utilizado, pero ahora que Tadeo estaba allÃ, no se atrevÃan a ofenderla.
Matilda sabÃa que las chicas ahora estaban enfadadas con ella, y se aseguró de que no volvieran a mirarla como ridÃculo.
Tadeo se acercó a su oÃdo, su voz era un poco grave, âVi a Leonardo y Natalie cuando venÃa para acá, ¿por qué se fueron tan temprano?
Matilda bajó los ojos y dijo: -Mi hermana dijo que estaba cansada, asà que Leo la acompañó a
casa.
Justo después de decir eso, Tadeo sonrió.
-¿Ya? Es que he oÃdo otros rumores.
Matilda lo miró con frialdad en los ojos, -Señor Ramos, también dijiste que es un rumor, asà que no es nada importante.
â
Tadeo alargó la mano y le cogió la barbilla, con el pulgar le tocó los labios rojos y le dijo: Matilda, no me gustan las mujeres que se pasan de listas. Espero que en el futuro no oiga que utilizas tácticas tan fáciles dé refutar para avergonzarme.
Los dos se inclinaron extremadamente cerca, pareciendo que estaban flirteando, enfureciendo a las chicas ricas que estaban interesadas en Tadeo.
â-¡De verdad que no sé por qué a Tadeo, que es un tÃo tan majo, le gusta Matilde!
Al notar el peligro en los ojos de Tadeo, Matilda asintió con la cabeza y dijo: âSeñor Ramos, lo
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Satisfecho, Tadeo la soltó y cogió una copa de champán y bebió un sorbo, -Antes dijiste que querÃas darme una sorpresa, ahora estoy aquÃ, ¿qué sorpresa es?
Al oÃr esto, Matilda se pellizcó inconscientemente las palmas de las manos, un poco nerviosa. -Señor Ramos, ¿por qué tienes tanta prisa? La fiesta empieza pronto, ¿por qué no bailamos primero?
La sonrisa en los ojos de Tadeo se fue enfriando y su voz se llenó de sarcasmo, âMatilda, ¿ crees que estoy tan aburrido para jugar contigo?
Matilda respiró hondo y le miró.
-Bueno, la sorpresa que querÃa contarte esâ¦
Matilda se acercó a su oÃdo y le dijo al oÃdo unas palabras.
De repente, el rostro de Tadeo se volvió extremadamente serio.