CapÃtulo 377
A las siete de la tarde, Natalie y Leonardo estaban sentados junto a la ventana del restaurante más famoso de Monteflor, Free Life, contemplando Monteflor de noche mientras comÃan.
-Natalie, enhorabuena por haber ganado el caso.
Natalie sonrió, levantó su copa de vino y brindó con él, bebió un sorbo de vino tinto y dijo lentamente: -Gracias.
Leonardo dejó su copa, un poco nervioso.
-Tenog algo que contarte hoy.
Natalie se quedó perpleja, -¿Qué?
Leonardo frunció los finos labios, se levantó de repente y caminó hasta el lado de ella, y estaba a punto de arrodillarse cuando sonó su teléfono móvil.
Frunció el ceño y querÃa ignorarlo, pero Natalie le cogió el teléfono.
-Contesta primero.
Sin saber qué dijo la persona, Leonardo se puso serio de repente.
Colgó el teléfono, miró a Natalie y le dijo: -¡Mi abuela se ha desmayado de repente y está hospitalizada!
Los dos llegaron al hospital sobre las ocho de la tarde.
El mayordomo los vio y se apresuró a recibirlos.
-¿Qué ha dicho el médico? ¿Por qué se desmayó de repente?
El mayordomo negó con la cabeza, âNo se sabe, el médico dijo que podrÃa ser hipoglucemia, y necesita dos dÃas de observación.
Leonardo puso cara de frÃo, Mi abuela tiene revisiones periódicas, ¿cómo podrÃa tener hipoglucemia?
-No estoy seguro, pero últimamente la señora Chávez no tiene buen apetito, sólo puede comer un poco de arroz cada vez.
Leonardo frunció el ceño y dijo con voz frÃa:
-Lo sé. Tú vuelve a casa a
descansar, yo buscaré dos cuidadoras para que atiendan a ella después.
El mayordomo asintió, -Bien, voy a casa a recoger ropa interior para la señora Chávez, el médico dijo que estarÃa hospitalizada unos dÃas.
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Bueno.
Poco después de que el mayordomo se marchó, Josefina se despertó.
Cuando se enteró de que estarÃa hospitalizada, se puso muy molesta e querÃa
volver.
-Sólo tengo hipoglucemia. El médico le da mucha importancia, he estado bien estos años, puedo descansar en casa.
Natalie peló la manzana mientras decÃa: -Abuela, quédate en el hospital unos dÃas para que te hagan examen, si estás bien, podremos ser contentos.
Josefina frunció el ceño, -Estoy muy bien, no me siento cómoda quedarme en el hospital.
Natalie sonrió, -Sólo unos dÃas. Si no estás acostumbrada, me quedaré aquà contigo unos dÃas, ¿qué te parece?
Josefina aceptó a disgusto: â Bueno.
Natalie cortó la manzana en trozos pequeños y la escaldó en agua hirviendo antes de dársela a Josefina.
Mientras charlaban, llegaron Ramón y Antonia.
Se sintieron aliviados al saber que Josefina estaba bien.
Josefina dijo tranquilamente: -Vale, sólo tengo hipoglucemia. Ustedes vuelvan, aquà no hay nada que hacer.
Ramón asintió, -Vale. Mamá, descansa un poco, mañana Antonia te traerá la
sopa.
-No hace falta, lo hará la cuidadora.
A Josefina nunca le habÃa gustado Antonia, asà que no querÃa verla.
Antes de irse, Antonia le dijo a Natalie: âNatalie, sal con Leo, tengo algo que
decirles.
Al salir de la sala, Antonia le preguntó sin rodeos: ¿Cuándo piensan casarse?
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