CapÃtulo 420
Dino se acercó a Fausto por la noche.
-Señor Ruiz, mis hombres no pueden encontrar a la señorita López. Supongo que la escondieron en cuanto llegó a Dominica.
Fausto dijo seriamente, -Envie a alguien al aeropuerto para que la vigile, y aviseme en cuanto
aparezca
Dino asintió, -De acuerdo, voy a hacerlo ahora mismo.
Tras llamar a sus hombres y darles instrucciones, Dino guardó el móvil y miró a Fausto.
-Señor Ruiz, mañana por la noche un rico empresario de Dominica va a organizar una fiesta en el mar y me ha enviado una invitación. ¿Le gustarÃa asistir conmigo? Hay unas personas con las que pienso trabajar en la segunda mitad del año.
Fausto aceptó tras pensárselo un momento: -Vale, iré contigo mañana por la noche.
Mientras tanto, en el Royal de Monteflor.
Emiliano y Leonardo estaban sentados en el sofá del salón del chalet, ambos preocupados.
-Leo, el testimonio del exempleado del Grupo Ramos es muy desfavorable para ti, si no cambia
su testimonio, quizá te detengan de nuevo.
Preguntó Leonardo con una gélida mirada de fastidio.
-¿Aún Fausto no sabe nada de Natalie?
-No, pero lo más importante en este momento es tu juicio. Ahora que el Grupo Ramos está en manos de Tadeo, no podrás recuperar el Grupo Ramos si no solucionas esto.
Leonardo frunció el ceño y dijo con voz frÃa: -El empleado que me calumnió por malversar los fondos de la empresa era secretario de Tadeo. Ahora que Tadeo tiene el Grupo Ramos, es fácil que falsifique una prueba si quiere.
Ante eso, Emiliano apretó los dientes, -¿Asà que ahora puede meterte en la cárcel cuando quiera?
Leonardo se mofó: -Por supuesto que no se lo permitiré.
-Carlos ya ha sido despedido por Tadeo, y a los accionistas solo les importan los beneficios. ¿ Quién puede ayudarte?
Cuando Leonardo estaba a punto de hablar, de repente sonó el timbre de la puerta.
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Al ver que era Matilda en la puerta, frunció inconscientemente el ceño: -¿Qué haces aqu�
Matilda no dijo nada y le puso una memoria USB en la mano, luego se dio la vuelta y se fue.
Emiliano salió y miró la espalda de Matilda y dijo con suspicacia, -He oÃdo que Matilda se ha mudado para vivir con Tadeo, ¿qué quiere?
-Ya sabemos después de ver lo que hay en el USB.
Leonardo conectó el USB a su ordenador y, tras leerlo, vio que sólo habÃa un vÃdeo.
Era un vÃdeo de Tadeo hablando con Nicolás, su secretario, en un ángulo ligeramente desviado, y
parecÃa que habÃa sido grabado a escondidas.
En el vÃdeo, Tadeo sonreÃa con suficiencia.
-Nicolás, esta vez has hecho un buen trabajo. Te voy a recompensar cuando Leonardo vaya a la
cárcel. ¿Qué quieres?
Nicolás agachaba la cabeza y dijo respetuosamente: -Señor Ramos, sólo quiero trabajar para
usted.
Tadeo asintió, -Bien, en cuanto el Grupo Ramos se estabilice, puedes volver a ser mi secretario.
-¡Gracias, señor Ramos!
-Tengo aquà unos documentos, llévatelos para leer, la próxima vez que la policÃa venga a pedirte declaración, puedes contarles algo nuevo.
-De acuerdo.