Capitulo 559
Bajo después de lavarse y Leonardo ya habÃa preparado el desayuno,
-Natalie, desayuna antes de ir a trabajar.
Natalie se acercó a la mesa y se sentó, mirando a Leonardo, siempre sentÃa que habÃa algo diferente en
él hoy.
No hizo muchas preguntas, ahora mismo solo queria averiguar si la persona que la salvó del incendio
era Bryan.
Después de desayunar en silencio, cuando iba a salir, Leonardo la jaló de repente y le dijo: -Natalie, ¿te
olvidas de algo?
Señaló la cara, Natalie apretó los labios y se puso de puntillas para besarle la cara.
Leonardo la agarró por la cintura y su alta figura la apretó.
Natalie se quedó un poco ahogada al terminar el beso.
La voz ronca y grave de Leonardo sonó por encima de su cabeza, -Esta noche Carlos te recojará y cenaremos juntos, tengo algo que decirte, es importante.
Sorprendida por la solemnidad de su tono, Natalie asintió: -Bien.
Leonardo la soltó.
-Ve a trabajar.
-Bien.
Cuando Natalie se marchó, Leonardo limpió la mesa antes de dirigirse al trabajo.
Recibió una llamada de Carlos en la puerta.
-Señor Ramos, parece que el Grupo Guzmán vuelve a provocar problemas al Grupo Ramos, esta
mañana le ha arrebatado un gran contrato.
Los ojos de Leonardo se enfriaron, ¡Informa a todos los accionistas que se celebrará una junta a las
nueve de la mañana!
Ginés le jodaba sin cesar, y ya era hora de que empezara a contraatacar.
A las diez de la mañana, Matilda fue al Grupo Ramos a buscar a Leonardo.
Después de pensarlo mucho, decidió contarle a Leonardo que Tadeo se escondÃa en su casa. Tadeo tenÃa un carácter despiadado, si se quedaba con él, era una bomba de relojerÃa, y si le entregaba a Leonardo, probablemente tendrÃa una buena opinión de ella.
Cuando llegó al Grupo Ramos, llamó a Carlos.
Al saber que querÃa ver a Leonardo, Carlos frunció el ceño: -Señorita López, el señor Ramos está reunido en este momento y no puede recibirla.
Matilda apretó el móvil enfadada.
Cuando estaba con Leonardo, la actitud de Carlos no se parecÃa en nada a la de ahora. ¡PedirÃa que Leonardo lo despidiera después de acabar con Tadeo y Natalie!
Respirando hondo, Matilda dijo despacio: -Ahora están buscando a Tadeo, ¿no? Tengo noticias de él¿ estás seguro de que Leo no quiere verme?
Hubo unos segundos de silencio antes de que Carlos dijera.
-Le recojo abajo.
Después de llegar al piso de arriba, Carlos no la llevó al despacho de Leonardo, sino que la llevó a la
sala de espera.
-Señorita López, descanse aquà un rato. Le avisaré cuando termine la reunión.
Matilda reprimió su enfado y cuando querÃa pedirle que le sirviera agua, un empleado del departamento de compras se apresuró a entrar en la sala de espera.
-Carlos, ha pasado algo en el departamento de compras, ahora no está el señor Ramos, ¡ven conmigo!
La cara de Carlos cambió, ignorando a Matilda, y se marchó con el empleado.
Cuando quedó Matilda sola en la sala de espera, sonrió frÃamente, se levantó y caminó directamente
hacia el despacho de Leonardo.
Cada vez que venÃa a ver a Leonardo, siempre le esperaba en su despacho, y esta vez no también.
Matilda se dirigió hacia el sofá del despacho.
Justo cuando se sentó, se quedó sorprendida de repente.
En la mesa frente a ella habÃa una caja de terciopelo que contenÃa un anillo.
Matilda se mordió el labio inferior y abrió la caja, vio un anillo de diamante en forma de corazón, se veÃa bellÃsimo bajo la luz.
Cuando estaba con Leonardo, le regaló muchas joyas, pero sólo un anillo.
Aquella vez le propuso matrimonio, querÃa que se casara con él y que no se fuera al extranjero, pero ella
se negó.
Y ahora este anillo de diamante, definitivamente no era para ella.
Los celos casi la ahogaron al pensar en esa posibilidad.
Cuando iba a coger el anillo, se oyó una gélida voz detrás de ella.
-¿Qué estás haciendo?