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CapÃtulo 570
De repente, una mezcla de emociones la inundó.
Natalie miró su teléfono un momento y tecleó lentamente una linea.
(Tienes algo en mi casa, ¿cuándo puedes venir a recogerlo?]
El mensaje de Leonardo llegó.
[Lo tiras.]
Su charla terminó, Natalie no contestó, y se sintió molesta.
Dejó el teléfono a un lado y se obligó a no pensar en Leonardo.
A la mañana siguiente, cuando Natalie llegó a la oficina, Ruyman entró con una invitación.
-Señorita López, esta es una invitación de la familia Ruiz, Edisen Ruiz va a celebrar una fiesta de cumpleaños por su sesenta en el Hotel Próspero dentro de una semana y usted está invitada.
Natalie asintió con la cabeza, -Pues prepara un regalo.
-SÃ.âRuyman dejó la invitación y se marchó.
Natalie dejó el papel que tenÃa en la mano y leyó la invitación.
Leonardo y Fausto eran muy amigos, la fiesta de cumpleaños de Edisen, seguro que estarÃa allÃ.
Natalie estaba debatiendo si asistir a la fiesta, Tina la llamó.
â Natalie, vendrás a la fiesta de Edisen la semana que viene. ¡Acompáñame a asistir!
-¿Rafael no te acompañará?
-No me digas, mañana se va de viaje de negocios, no sabe cuándo volverá, tú vienes conmigo, ¿vale?
Después de ser persuadida por Tina durante un rato, Natalie tuvo que aceptar.
Pasó rápidamente una semana y llegó el dÃa de la fiesta.
Tina fue a BahÃa de los Olmos temprano por la mañana para despertar a Natalie de su cama, y le pidió
que la acompañara a elegir un vestido y a hacer el estilismo.
Al ver a Tiha radiante y emocionada, Natalie bostezó y dijo: -Es una fiesta de cumpleaños, ¿te importa
tanto?
-¡Por supuesto! He oÃdo que Edisen querÃa elegirle una novia a Fausto para esta fiesta.
Natalie enarcó una ceja, -¿Quieres competir con otras chicas ricas?
-De verdad no, pero el Grupo Ruiz ha desarrollado rápidamente en los últimos años, y se ha convertido en la segunda familia más grande de Monteflor, asà que seguro que esas chicas ricas que van a asistir se vestirán de gala, y entonces seremos las únicas normales entre ellas, ¡qué desgracia seria eso!
Natalie:
No pudo resistirse a Tina, asà que tuvo que hacer lo que le decÃan.
La maquilladora y la estilista llevaban seis horas trabajando, Natalie se habÃa despertado de la siesta, pero aún no habÃa terminado.
Ella preguntó impaciente: -¿Cuánto tiempo queda?
Si estoy perdiendo el tiempo aquÃ, prefiero dormir en casa.
La maquilladora susurró: -Señorita López, ya casi está.
Natalie no hizo más preguntas y cogió el móvil para mirar la hora, eran las cuatro y trece de la tarde.
De repente, una mujer sonrió y dijo.
â Hermana, ¿tú también vienes a estilismo?
Natalie levantó los ojos y vio a Matilda de pie no muy lejos detrás de ella en el espejo, frunció el ceño y
no le hizo caso.
Matilda no se sintió avergonzada, se acercó lentamente a su lado, -Hermana, he oÃdo que Leo te propuso matrimonio, pero tú no aceptaste, ¿e incluso rompieron?
Natalie no entendÃa por qué Matilda estaba tan pesada.
Puso cara de indiferencia, -Rompimos gracias a tu ayuda, ¿no?
Matilda se tapó los labios y sonrió, -Es que no querÃa que te engañara, asà que te dije la verdad, en cuanto a cómo elegir, tú tomas la decisión, ¿no? 2