CapÃtulo 585
Natalie se puso pálida, -Si me estás pidiendo disculpas porque tu novia me ofendió, entonces acepto.
Los ojos de Leonardo se volvieron frÃos, luego sonrió, -Bueno, les dejo entonces.
Cuando se fue, Tina miró inconscientemente a Natalie y le susurró: -Natalie, ¿aún te importa?
-¿Cómo puede ser?
-Cuando te habló, tu cuerpo se puso rÃgido por un momento.
Natalie frunció los labios y bajó los ojos sin decir nada.
Tina suspiró: -Natalie, si todavÃa te gusta, creo que puedes darle otra oportunidad. 1
Ella ha sido testigo de cómo se enredaban durante tantos años y sabÃa que Leonardo ocupaba un lugar muy importante para Natalie.
Natalie no contestó y sonrió: -Te vas de compras, ¿no? Vámonos.
Natalie estuvo un poco distraÃda toda la noche.
Al llegar a casa, querÃa darse una ducha y descansar, de repente, recibió una llamada de
Fausto.
âNatalie, ¿estás dormida?
Natalie cogió el móvil y salió al balcón: âNo, ¿qué pasa?
-Es que⦠Mi abuelo quiere verte mañana, ¿podrÃas acompañarme a cenar a la mansión mañana por la noche?
Natalie frunció los labios, Fausto y ella llevaban medio mes jugando a la falsa pareja, salÃan cada vez más y no era nada bueno para
ellos.
-Señor Ruiz, lo voy a pensar.
-Está bien, piénselo. Dame una respuesta antes de mañana al mediodÃa.
Después de colgar el teléfono, Natalie volvió a su habitación, se duchó, leyó un libro y se fue a la cama.
En la medianoche, Natalie se despertó por el ruido de la lluvia al otro lado de la ventana.
Al recordar que la veritana de la cocina estaba abierta, se levantó y bajó.
Se acercó a la ventana y su mirada se detuvo de repente.
Bajo la lluvia, un coche negro estaba aparcado delante del chalet.
No habÃa luces, pero su instinto le dijo que tenÃa que ser Leonardo.
Sus dedos que sujetaban el picaporte de la ventana se blanquearon inconscientemente, respiró hondo, cerró la ventana y subió.
Volvió a tumbarse en la cama, pero no conseguÃa conciliar el sueño.
Se levantó y se acercó a la ventana y se molestó al ver que el coche seguÃa aparcado allÃ.
Ãl ya estaba con otra mujer, ¿por qué estaba abajo en su casa a media noche?
Después de mirar un rato, Natalie cerró las cortinas molesta, no le molestaba sin verlo.
Cuando se levantó a la mañana siguiente, miró por la ventana y el coche de Leonardo ya no estaba allÃ.
Natalie se lavó para desayunar y se dirigió a la oficina.
Cuando pasó por la caseta de seguridad, el guardia le dijo con preocupación: -Señorita López, últimamente su marido sale temprano y vuelve tarde a casa, ¿se han peleado?
Natalie frunció el ceño y dijo: -¿Viene todos los dÃas?
El guardia de seguridad asintió, âSÃ, no vino durante unos dÃas, otras veces volvÃa después de las doce de la noche y se iba a las seis de la mañana.
Después de un momento de silencio, Natalie dijo: -He roto con él, si ves su coche, no le dejes entrar otra vez.
El guardia se quedó frÃo y luego se puso serio: âVale, ya lo sé, haré que dos compañeros patrullen por su chalet todos los dÃas para ver si hay algún tipo sospechoso.
Al notar que el guardia trataba a Leonardo de pervertido, Natalie sonrió y dijo: -No hace falta que seas asÃ, no me hará daño.