CapÃtulo 682
BertÃn frunció el ceño, Sólo una foto, ¿qué puede demostrar?
Jade se sorprendió y dijo enfadada, -Bertin, ¿te gusta Natalie?
La mirada de Bert in era frÃa mientras decÃa: ¿Puedes pensar en otra cosa aparte del amor? No me gusta nadie, solo quiero trabajar. ¿Puedes irte ya?
-Llevo tantos años enamorada de ti, ¿de verdad no sientes nada?
Al ver los ojos afectuosos de Jade, BertÃn no sintió nada.
-Diseñadora MartÃn, no eres mi tipo.
Jade se mofó, -¡No voy a renunciar!
A ella le gustaba BertÃn desde hacÃa muchos años, lo querÃa en la universidad. ¡Seguro que en su vida se casarÃa con él!
BertÃn guardó silencio un rato y dijo despacio: -Diseñadora MartÃn, espero que no insistas. No me enamoraré de ti, ni antes, ni nunca.
Se sentÃa avergonzada, Jade no dijo ni una palabra más y se dio la vuelta para marcharse.
Mirando a su espalda, BertÃn sintió hastÃo.
Llevaba tantos años acosado por Jade; si aparecÃa una chica que le gustaba, Jade intentaba deshacerse de ella, y entre ellas también habÃa chicas que le gustaban.
Si no hubiera pensado en la enfermedad de su madre y en el dinero que Jade le habÃa prestado, habrÃa dejado de mantener contacto con ella.
Después de que Natalie salió de Zaran, encontró el número de Bryan y le pidió que se viera con ella por la tarde.
Media hora después, Natalie miraba frÃamente a Bryan, quien estaba sentado al otro lado de la mesa.
-Señor Guzmán, quiero preguntarte algo.
-¿Qué?
-¿De verdad me parezco a tu amiga fallecida?
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Realmente tenÃa curiosidad por saber cuánto se parecÃan. Incluso Bryan y Leonardo se equivocaron con ellas, y ese dÃa en el salón de fiesta, Jade también se equivocó.
Bryan se quedó callado unos segundos y asintió, -SÃ, se parecen mucho, casi iguales. -¿Tienes una foto de ella? Me gustarÃa ver una foto.
SÃ.
Bryan abrió su teléfono y encontró una foto de Natalie, luego se la pasó.
Al instante, Natalie se estremeció bruscamente, muy sorprendida.
No solo Bryan y Leonardo, sino también cuando ella vio a esa mujer en la foto y pensó que era ella.
Pero estaba segura de que nunca se habÃa hecho una foto asÃ.
-Señor Guzmán, sà me parezco a ella, pero no soy ella. -Natalie reprimió su asombro y miró lentamente a Bryan.
-Su nombre es Natalie, y el tuyo también, crees que⦠¿Realmente puede haber tanta coincidencia?
En el camino de regreso, Natalie no dejaba de pensar.
Recordó las cosas de tres años antes, y aunque casi no se acordaba de las pequeñas cosas, recordaba claramente las grandes: hace tres años, se estaba preparando para estudiar en el extranjero, y gracias a sus buenas notas, solicitó plaza en una escuela extranjera casi sin obstáculos.
Asà que no podÃa ser Natalie López.
Pero no sabÃa cómo explicar el hecho de que tuvieran casi el mismo nombre. Era comprensible que se parecieran, pero era una gran coincidencia que incluso tuvieran el
mismo nombre.
De vuelta a la familia Silva, Natalie se acercó a Michela.
-Mamá, quiero decirte algo.
Michela estaba podando las flores, sonrió y giró la cabeza para mirarla. Al ver su cara un poco pálida, le preguntó: -¿Qué te pasa? ¿Te han acosado en la empresa?
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