CapÃtulo 684
Leonardo no tardó en enterarse de que el Grupo Silva querÃa rescindir la colaboración.
La cara de Carlos era seria mientras decÃa: -Señor Ramos, si rompemos los contratos con el Grupo Silva, perderemos mucho dinero y muchos planes tendrán que interrumpirse.
Aunque el Grupo Ramos se ha desarrollado bien en Imperialia en los últimos años, no era suficiente para agitar los cimientos de las grandes familias de Imperialia, asà que sólo podÃan cooperar con ellos.
El Grupo Silva era una de las cuatro grandes familias de Imperialia, y en los últimos años, tenÃa el potencial de convertirse en la primera de las cuatro grandes familias. Si el Grupo Silva cancelaba su cooperación con el Grupo Ramos, las otras familias también podrÃan cancelar sus contratos, causando enormes pérdidas al Grupo Ramos.
Leonardo dijo con indiferencia, -Dilos que sÃ.
Al saber que Natalie estaba en la familia Silva, Leonardo supo que su asociación con la familia Silva no estaba destinada a durar mucho.
-Señor Ramos, no es el mejor momento para combatir a la familia Silva.
-Aunque no queremos, Grupo Silva tiene otras formas de obligar a Grupo Ramos a cancelar el contrato, asà que es mejor que aceptemos ahora. Pero pide que Grupo Silva pague por el incumplimiento del contrato, y que el mejor asesor legal del grupo negocie con ellos.
Al ver la mirada firme de Leonardo, Carlos sabÃa que era inútil persuadirle. Asintió con la cabeza y se marchó.
Después de que la oficina quedaba en silencio, la mirada de Leonardo se volvió gradualmente frÃa. Lo que hizo Angel le convenció más de que Natalie Silva era Natalie Lópe.
TendrÃa que averiguar cómo se habÃa olvidado de él para poder presentarle pruebas.
El tiempo voló y, llegó el dÃa veinte.
Por la mañana, BertÃn convocó a Natalie y Jade a una reunión en la sala de juntas y les preguntó si sus respectivos diseños estaban terminados.
Jade estaba lista y sonrió: -He estado trabajando horas extras todos los dÃas y los terminé todos anoche. Señor Vidal, echa un vistazo.
BertÃn lo miró y quedó satisfecho: -Bueno, está muy bien. Comparado con los anteriores, tu
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nivel de diseño ha subido mucho.
Jade sonrió orgullosamente, -Señor Vidal, me alegro de que estés satisfecho.
BertÃn miró a Natalie, Diseñadora Silva, ¿has terminado tu trabajo?
Cuando Natalie estaba a punto de hablar, Jade dijo, -Diseñadora Silva, hoy es la fecha lÃmite dada por el Grupo RamÃrez. Si no lo terminas, puede que no nos den este proyecto. Supongo que ya lo has terminado, ¿no?
Aunque la preguntaba, no podÃa ocultar la trampa en sus ojos.
Al pensar en el dÃa en que Vera le dijo que el plazo terminaba el dÃa 29, Natalie comprendió.
Vera era la ayudante de Jade, y era imposible que Vera la inculpara de esa manera si Jade no se lo hubiera ordenado.
Enarcó una ceja y sonrió, Diseñadora MartÃn, no te preocupes. He terminado todo, vuelvo a mi despacho y los copio.
Jade se quedó helada y luego se mofó: -Diseñadora Silva, te he dado la mitad del trabajo. No tienes ayudante, no podrás terminar todos los diseños en los próximos dÃas. Si no terminas, dinos ahora. Puedo ayudarte, pero no mientas. ¡Zaran no contratará a un diseñador
mentiroso!
-Diseñadora MartÃn, ¿qué prisa tienes? Sólo tardo unos minutos. ¿Y por qué estás tan segura de que
que no he terminado?
El rostro de Jade se endureció ante la mirada burlona de Natalie. Luego apretó los dientes y dijo: -He estado trabajando con mi ayudante hasta las nueve de la noche para terminar los diseños porque hay mucho trabajo por hacer. Es imposible que los termines si todos los dÃas sales puntualmente del trabajo.
-Tú no eres capaz, no yo. Eres menos eficiente. ¡Entonces piensas que los demás son tan.
ineficientes como tú!
-¡Tú!
Jade estaba tan enfadada que se le puso la cara azul, pero Natalie no le prestó más atención y se dio la vuelta para salir de la oficina.
Cinco minutos después, volvió con un USB y se lo entregó a BertÃn, -Señor Vidal, aquà tienes mis diseños.
BertÃn lo cogió y cuando acababa de conectar el USB a su ordenador, llamaron a la puerta de
la sala de reuniones.
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-Señor Vidal, el señor Ramirez está aquÃ, quiere ver los diseños.
Bertin se sorprendió. Luego dijo a su ayudante: -DÃgale que venga a la sala de reuniones.
Bertin se sorprendió cuando Bertrán RamÃrez y Leonardo entraron juntos en la sala. Se levantó para saludarlos, Señor RamÃrez, señor Ramos, ¿por qué han venido aquà juntos?
Al ver a Leonardo, Natalie frunció el ceño y desvió la mirada, como si no quisiera verlo ni un segundo.
-Grupo Ramos quiere invertir en este proyecto, asà que le pedà al señor Ramos que viniera conmigo a echar un vistazo. Sigan con la reunión, no nos hagan caso, sólo estamos aquà para
escuchar.