CapÃtulo 689
Bertrán se rio y le persiguió, -No te enfades, por fin has conocido a una mujer que te gusta en los últimos años. Puedo ayudarte a perseguirla si necesitas ayuda.
Al instante, los pasos de Leonardo se detuvieron bruscamente.
-¡No, aléjate de ella!
Tras decir eso, Leonardo subió a su coche y se marchó.
Bertrán observó cómo desaparecÃa su coche y enarcó una ceja, no le dejaba ayudar, asà que lo
harÃa.
Pensando en cómo crear una oportunidad para que Leonardo y Natalie se vieran, Bertrán recordó de repente dónde habÃa visto a Natalie.
Su rostro se parecÃa al de aquella mujer que Leonardo habÃa sacado unas veces⦠Se llamaba Matilda. ¡Se parecÃan 80%!
En el pasado, sabÃa que a Leonardo no le gustaba Matilda, además no podÃa distinguir a esas mujeres, asà que cuando vio a Natalie, sólo le pareció familiar, pero no podÃa recordar dónde la habÃa visto, y sólo ahora lo recordó de repente.
Pero, ¿por qué Matilda y Natalie se parecÃan tanto? Y Leonardo tenÃa una actitud frÃa hacia Matilda, pero obviamente le gustaba Natalie.
En esos segundos Bertrán redactó en su mente un dramático triángulo amoroso: a Matilda let gustaba Leonardo, a Leonardo le gustaba Natalie, Natalie no querÃa hacerle caso, Matilda se hacÃa la cirugÃa estética para parecerse a Natalie y poder estar con Leonardo. ¿Entonces Leonardo tomó a Matilda como doble de Natalie?
Pensando en ello, Bertrán se sorprendio, parecÃa haber descubierto un gran secreto.
Por otro lado, cuando Natalie regresó a su despacho, Jade entró a empujones.
Frunció el ceño, esta mujer era una maleducada, ¿no le habÃa enseñado la familia MarÃn a llamar primero a la puerta cuando entraba en el despacho de alguien?
-Natalie, te subestimé, pensaba que me habÃas perdonado de verdad, ¡pero me haces una. trampa!
-¿Qué he hecho?
Se burló Jade, Yo siempre he sido la directora de diseño designada por el Grupo RamÃrez, y tú acabas de llegar y Bertrán ha cambiado de opinión. ¿Te acostaste con Bertrán y por eso te nombró directora de diseño?
Natalie enarcó una ceja y la miró con estupor.
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No esperaba que Jade fuera tan estúpida.
-Tus diseños son inferiores a los mÃos, y crees que vendà mi cuerpo a cambio de mis logros. Especulas asà sobre los demás, ya estoy sospechando que has hecho este tipo de cosas, si no, ¿ cómo lo sabes tan bien?
La cara de Jade se puso azul de ira y apretó los dientes, ¡Repite eso!
Natalie sonrió, -Ya te lo he dicho, no querÃa hacerte caso. La fecha lÃmite es hoy, e hiciste que tu ayudante me dijera que serÃa el 29. Si se lo cuento al señor Vidal, te odiará más, ¿no?
Las pupilas de Jade chasquearon, -¡Hija de puta!
Dio dos pasos hacia delante y levantó la mano para abofetear a Natalie.
Sin embargo, justo cuando su mano se alzaba en el aire, Natalie la agarró de la muñeca.
-¡Pa!
Jade recibió la bofetada y se cayó al suelo, tapándose el lado izquierdo de la cara con ira en los ojos, ¡Te atreves a pegarme!
-Tú te atreviste a levantar la mano, ¿por qué yo no me atreverÃa a pegarte?
-¿Sabes que soy la hija del presidente del Grupo Marin? Créeme, si se lo digo a mi padre, ¡ tendrás que largarte enseguida!
Natalie la miró con indiferencia, considerándola ridicula, pero no dijo nada.
Jade creÃa que tenÃa miedo y se mofó: ¡Disculpate conmigo ahora mismo! ¡Y date diez bofetadas y te perdonaré!
-Diseñadora MartÃn, te sugiero que vayas a uni neurólogo, debes ser adicta a la telenovela, tendrás este cociente intelectual a partir de ahora si no te lo tratas.
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