El peso de la memoria
"¿Alguna vez has pensado que las estrellas son como la salida del sol?" dijo MarÃa, su voz suave como el viento. "Es como si, a pesar de la oscuridad, siempre hubiera algo brillante esperando para romperla. Las estrellas, aunque lejanas, nos recuerdan que no estamos tan solos. Siempre hay algo, una luz, que nos está mirando."
Shadow, reclinado junto a ella, levantó la mirada hacia el cielo. En ese momento, las palabras de MarÃa sonaban tan llenas de vida, de un futuro incierto pero esperanzador. Ãl las habÃa escuchado con el corazón lleno de la certeza de que nada podrÃa separarlos, sin entender que el futuro les tenÃa preparadas otras pruebas. Ahora, al recordarlas, todo lo que podÃa sentir era una mezcla amarga de lo que fue y lo que ya no estaba. Pensó en cuánto desearÃa haber aprovechado más esos momentos.
"Las estrellas..." comenzó él, sus palabras saliendo con un peso que nunca antes habÃa tenido. "Son como recuerdos que no podemos tocar. Están ahÃ, sÃ, pero... ¿qué nos dicen realmente? A veces siento que no importa cuántas estrellas haya, siempre estoy en oscuridad."
MarÃa lo miró por un momento, y su expresión, tan suave, tan confiada, hizo que Shadow se sintiera un poco más cerca de ese pasado, aunque su presente ahora se sintiera más distante de todo eso. "Quizás es porque nunca has mirado las estrellas de la manera correcta, Shadow," dijo ella, como si esa cercanÃa que compartÃan nunca pudiera desvanecerse, como si aún pudiera alcanzar su mano. "No están ahà para iluminarte, están ahà para recordarte que, aunque todo parezca oscuro, hay algo eterno. Hay algo que siempre ha estado allÃ, incluso cuando piensas que estás solo."
El eco de sus palabras lo golpeó, recordándole cómo en ese momento no tenÃa idea de lo que el tiempo les depararÃa. Aún asÃ, en ese instante, habÃa una paz que ahora solo podÃa desear recuperar.
âLas entendà tardeâ murmuró. âA veces desearÃa haber entendido esto cuando todavÃa podÃamos ver las estrellas juntos.
Suspiró, su mirada fija en el firmamento estrellado, y al hacerlo, recordó cómo MarÃa solÃa inclinarse un poco hacia él, su presencia como una ancla en medio de su confusión. En su mente, el tiempo parecÃa haberse detenido allÃ, pero el dolor de la separación se filtraba en sus pensamientos como una nube gris. "Y si las estrellas representan eso... ¿qué pasa con lo que realmente nos duele, MarÃa? ¿Qué pasa con lo que nunca podemos olvidar?"
MarÃa sonrió levemente, sin apartar la vista del cielo, y sus palabras llegaron como una suave caricia, como si el tiempo no hubiera pasado. "Eso es lo que hace especial a cada estrella. Nos da la oportunidad de recordar sin que se convierta en una carga. Están ahà para reflejar lo que somos, lo que hemos sido. Y aunque no siempre veamos su luz, siempre están esperando que volvamos a verlas."
"Las estrellas... y tú, MarÃa, son lo único que me dan consuelo," dijo Shadow, su voz grave, pero suave, como si no pudiera evitar la vulnerabilidad que rara vez dejaba salir. Pensó en lo frágil que se habÃa vuelto sin ella, y cómo ahora, sin ella cerca, todo parecÃa más sombrÃo. "A veces siento que sin ellas, sin ti, no sabrÃa qué hacer. Si te perdiera... no sé si podrÃa seguir adelante."
MarÃa lo miró con ternura, pero habÃa algo en su mirada que lo hacÃa sentir, por un instante, que aún podÃan estar bajo el mismo cielo. "Nunca me perderás, Shadow," respondió, sus palabras llenas de calma, como si entendiera la angustia que pesaba sobre él. "Las estrellas siempre estarán ahÃ, y yo también, aunque no siempre lo veas. No estoy tan lejos como parece."
Pero Shadow, aún mirando al cielo, no podÃa evitar la angustia que sentÃa en su pecho. "A veces, incluso las estrellas parecen tan lejanas. Como si no pudieran iluminar todo lo que siento." La imagen de ella, tan viva en su recuerdo, parecÃa desvanecerse poco a poco, mientras sus palabras se volvÃan más pesadas, más desesperadas. "Si alguna vez te pierdo, no sé qué quedará de mÃ. Eres lo único que me da razón para seguir."
La brisa suave acariciaba sus rostros mientras las estrellas parpadeaban sobre ellos, y por un breve segundo, Shadow pensó que podÃa sentir la misma calidez que sintió en ese entonces. En su memoria, estaba cerca de ella, compartiendo un silencio que solo ellos podÃan comprender. Pero ahora, ese consuelo se sentÃa lejano.
MarÃa, con una sonrisa tranquila, se acercó un poco más, como si quisiera ser el ancla que lo mantuviera en el presente. "No voy a ir a ningún lado, Shadow. Las estrellas siempre estarán ahÃ, y yo estaré bajo ellas, contigo. No importa lo que pase."
Shadow la miró entonces, como si por fin se diera cuenta de la paz que le traÃan sus palabras. La luz de las estrellas parecÃa aliviadora, aunque solo fuera por un instante.
âNunca te olvidaré, MarÃa. No importa cuánto cambie el mundo ni el tiempo que pase, tu luz permanecerá conmigo. Aunque el vacÃo sea profundo, y aunque a veces dude de todo, esa promesa es lo único que me queda. Nunca te olvidaré â. Dijo en un murmuro que se lo llevó el viento.
Shadow cerró los ojos por un momento, como si al hacerlo pudiera aferrarse a esos recuerdos. MarÃa nunca dejarÃa de ser su faro en la oscuridad, la razón que lo mantenÃa en pie, incluso cuando todo parecÃa derrumbarse a su alrededor. Pero no podÃa evitar sentirse atrapado en el peso de su ausencia. La estrella más brillante parecÃa apagarse con cada pensamiento que tenÃa sobre ella, y sin embargo, su luz seguÃa siendo lo único que le quedaba.
En la terraza de la casa, Shadow permanecÃa en silencio, sentado en las escaleras mirando al cielo estrellado. Cada estrella parecÃa contar una historia, una que solo él podÃa leer, una que lo mantenÃa atrapado en recuerdos que se negaban a desvanecerse. Las luces del cielo, tan lejanas y frÃas, parecÃan ofrecer consuelo, pero al mismo tiempo lo hundÃan más en la oscuridad que no lograba sacudirse.
No era la primera vez que pasaba una noche asÃ. HabÃa tantas que, con el tiempo, el dolor se habÃa vuelto una sombra constante. Lo que comenzó como una despedida lejana, ahora se convertÃa en una presencia que ocupaba cada rincón de su mente. MarÃa. La persona que marcó su vida, que lo guió en su propósito, y cuya ausencia se habÃa convertido en el peso más grande que cargaba.
El viento acariciaba su rostro, pero Shadow no se movió, ni siquiera parpadeó. El frÃo de la noche no le molestaba, al contrario, era como un recordatorio de lo que le quedaba: soledad y preguntas sin respuesta. A veces se preguntaba si alguna vez encontrarÃa paz, si alguna vez podrÃa mirar al cielo y no sentir ese vacÃo que lo devoraba.
De repente, escuchó el sonido de pasos acercándose. No necesitaba mirar para saber de quién se trataba. Aunque estaba acostumbrado a su presencia, esa vez le costó disimular su incomodidad. Sonic apareció en la entrada, como siempre, con su energÃa caracterÃstica, pero hoy habÃa algo diferente en su mirada. Sonic lo observaba, sin decir nada al principio, pero su curiosidad era palpable.
Shadow mantuvo la vista en las estrellas, como si ignorarlo fuera una opción. Sin embargo, el silencio entre ellos se hizo más pesado de lo habitual. La brisa frÃa rozó su piel, y por primera vez en mucho tiempo, sintió la presencia de alguien más en ese espacio que solÃa pertenecerle solo a él.
El erizo azúl avanzó con calma, sus pasos crujiendo en la madera. Sin esperar una invitación, pero con cuidado de no invadir demasiado, se sentó a su lado, dejando una distancia prudente. Lo habÃa visto asà muchas veces antes: la mirada fija en el cielo, el pensamiento anclado en un lugar donde nadie más podÃa alcanzarlo. Siempre se habÃa preguntado qué lo mantenÃa atrapado en esos silencios profundos, pero nunca se atrevió a preguntarlo. SabÃa que Shadow no era alguien que hablara de lo que sentÃa. Aun asÃ, esta vez querÃa intentarlo.
El aire nocturno era frÃo y tranquilo. La brisa agitaba suavemente las hojas de los árboles, mientras el lejano murmullo del bosque se mezclaba con el titilar de las estrellas. Green Hill tenÃa un ambiente sereno por las noches, aunque Sonic no estaba seguro de si Shadow lo sentÃa de la misma manera.
Decidió romper el silencio con algo casual.
âTom llamó âdijo con una sonrisa ligeraâ. QuerÃa saber si estábamos bien o ya te habias arrepentido de cuidarme.
Shadow apenas reaccionó. Solo asintió con la cabeza y apartó la mirada, como si la conversación no le importara demasiado. Sonic suspiró suavemente. No le sorprendÃa, pero tampoco iba a rendirse tan fácil.
Aclaró su garganta antes de hablar otra vez. Su voz todavÃa sonaba un poco áspera por la gripe.
â¿Y tú? ¿Por qué estás aquà afuera? ¿No te molesta el frÃo?
Shadow tardó en responder, como si la pregunta le pareciera innecesaria. Finalmente, sin apartar los ojos del cielo, murmuró:
âTodas las noches me quedo viendo las estrellas.
Sonic inclinó la cabeza con curiosidad.
â¿Y por qué siempre lo haces solo? Nunca te he visto disfrutar el ambiente.
Shadow cerró los ojos por un instante. Cuando los abrió, su expresión era neutral, pero su mirada reflejaba un leve destello de incomodidad.
âAsà lo prefiero ârespondió en un tono seco.
Sonic no se dejó intimidar. En lugar de dejarlo ahÃ, se encogió de hombros y miró al cielo con una sonrisa.
âDebe ser aburrido solo mirar las estrellas sin alguien con quien hablar.
Shadow lo miró por primera vez en toda la conversación, pero no dijo nada de inmediato. Sonic sintió su mirada sobre él, intensa como siempre, pero no con molestia, sino con un análisis silencioso.
Dejó escapar un suspiro apenas audible y sus ojos se entrecerraron por un momento, como si estuviera procesando las palabras de Sonic. Sin apartar la vista del cielo, desvió ligeramente su postura, como si el comentario lo hubiera tocado en algún lugar más profundo de lo que querÃa admitir.
Después de un largo silencio, Shadow desvió la vista de nuevo.
âLas estrellas no necesitan palabras âmurmuró, casi con un susurroâ. Solo están ahÃ, sin cambiar⦠sin importar lo que pase.
Su tono era suave, pero no indiferente. Sonic lo notó. Algo en la forma en que lo dijo, en la manera en que su expresión se endureció levemente, le hizo pensar que no estaba hablando solo de las estrellas.
El erizo azul desvió la mirada hacia el cielo.
âTal vez âadmitió, con tono relajadoâ. Pero a veces, tener a alguien con quien compartirlas hace que brillen un poco más.
Shadow no dijo nada. Pero sus manos, que descansaban sobre sus rodillas, se cerraron ligeramente, como si estuviera conteniendo algo.
El silencio que siguió no fue incómodo. Solo estaba lleno de algo que Sonic no podÃa definir del todo. Era como si las estrellas, en su silencio eterno, les dieran espacio para pensar. Shadow no estaba acostumbrado a estas pausas, no con alguien cerca, no con alguien que pudiera estar esperando una respuesta.
Sonic observó el cielo una vez más, sin saber exactamente qué pensar. A veces, las palabras de Shadow lo descolocaban, otras veces lo dejaban con más preguntas. Sin embargo, habÃa algo en la forma en que Shadow se cerraba que lo impulsaba a seguir, como si le diera un pequeño empujón a la conversación, sin siquiera quererlo.
âA veces las palabras no tienen que ser muchas âdijo Sonic, rompiendo el silencio con suavidad, mientras miraba a las estrellas con una nueva perspectivaâ. Solo las adecuadas. A veces, lo que necesitamos no es hablar, sino saber que alguien está ahÃ.
Esta vez, el erizo negro no reaccionó de inmediato. Sonic lo observó de reojo. El rostro de Shadow, siempre tan controlado, mostraba una leve tensión, como si estuviera en conflicto.
Finalmente, Shadow lo miró, pero sus ojos no eran los mismos que antes. HabÃa algo diferente en ellos, algo vulnerable, algo que Sonic no esperaba.
âAntes podÃa⦠hablar con alguien bajo las estrellas âdijo Shadow, casi en un susurro, como si las palabras le costaranâ. Pero⦠esa persona ya no está.
La respuesta de Shadow cayó en el aire entre ellos, cargada de una verdad no dicha, algo que resonó en el fondo del corazón de Sonic. Algo que le permitió entender un poco más sobre las capas de Shadow, esas que se mantenÃan cuidadosamente ocultas bajo su fachada de indiferencia.
No supo qué decir al principio. No era como las otras veces, cuando él habÃa bromeado o soltado algo despreocupado para aligerar el ambiente. Esta vez, el peso de las palabras de Shadow le llegó directamente al pecho.
Observó en silencio, sintiendo que el peso de las palabras de Shadow lo envolvÃa de una manera diferente. Era claro que esto no era algo que él compartiera con facilidad, y, sin embargo, lo habÃa dicho.
â¿Hablas de MarÃa o me equivoco? âpreguntó Sonic, más suave, buscando una respuesta que le permitiera comprender mejor la tormenta interna de Shadow.
Shadow permaneció quieto, los ojos fijos en el cielo, como si pudiera encontrar alguna respuesta entre las estrellas. Su voz se rompió un poco, aunque trató de mantener la calma.
âNo te equivocas âmurmuró. Cada palabra le costaba, como si el simple hecho de nombrarla lo desterrara de nuevo a un lugar de dolor que no querÃa visitar. âCada vez que me siento a mirar las estrellas, siento como si estuviera hablando con ella otra vez. Es como si el cielo me la trajera de vuelta, aunque sé que no es real... Sé que no lo es.
Sonic no dijo nada al principio. SabÃa que en este momento las palabras no serÃan suficientes. Sin embargo, el pensamiento de MarÃa flotaba en el aire entre ellos, pesado, tangible. Cuando finalmente Shadow se atrevió a mirarlo, Sonic vio algo que nunca habÃa visto en él antes: una vulnerabilidad cruda, casi frágil.
âPero no es solo eso⦠âcontinuó Shadow, su tono bajo y tensoâ. Sonic, hay algo más. Es⦠es en ti.
Sonic lo miró con sorpresa, sin saber cómo responder, pero su voz se mantuvo firme, como siempre lo hacÃa cuando las palabras realmente importaban.
â¿Qué quieres decir? âpreguntó, un poco confundido.
Shadow cerró los ojos por un momento, como si tratara de ordenar sus pensamientos antes de dejarlos salir. Finalmente, sus palabras fueron como un susurro que se colaba entre la distancia que habÃa mantenido durante tanto tiempo.
âNo es solo tu forma de ser, ni cómo hablas, ni siquiera cómo te enfrentas a los problemas⦠âdejó escapar un suspiro, su tono quebrándose ligeramenteâ. Es⦠todo. Tu forma de interactuar con los demás, tu valentÃa, el modo en que no tienes miedo de ser quien eres⦠Eso me recuerda tanto a ella. A MarÃa.
Bajó la mirada, como si al decir su nombre en voz alta, algo dentro de él se resquebrajara. Sonic sintió un nudo en el estómago. Nunca lo habÃa escuchado hablar de ella asÃ, con tanta vulnerabilidad.
Sonic desvió la mirada al suelo, sintiendo el peso de lo que Shadow acababa de decir. Su mente trataba de ordenar las piezas, de entender lo que significaba para él ser esa sombra de alguien que habÃa perdido.
Finalmente, rompió el silencio, con una voz más baja de lo habitual.
âPero⦠¿tú crees que soy ella? âpreguntó Sonic, desconcertado, sin saber si realmente entendÃa lo que Shadow estaba diciendo.
âNo, no lo sé⦠âRespondió de inmediato, pero su voz no sonó firme. Por un momento, apretó los puños, como si estuviera peleando consigo mismoâ. Pero para mis ojos, Sonic, tú eres todo lo que ella fue. Tu luz, tu forma de ver el mundo⦠Me hace sentir que MarÃa no se ha ido.
Shadow alzó la mirada al horizonte, pero sus ojos no parecÃan ver nada en particular, como si estuviera perdido en una imagen del pasado que solo él podÃa ver.
âEso es lo que me hizo venir aquÃ, a Green Hill. âsu voz se volvió más suave, más vulnerableâ. Lo que me hizo quedarme observándote⦠buscando respuestas que ni siquiera sé si existen.
Sonic lo observó en silencio, notando por primera vez lo frágil que parecÃa, a pesar de su fuerza exterior.
âCuando te vi por primera vez en ParÃs, caminando entre la multitud⦠por un momento, creà que era ella. âSu voz era apenas un susurro, pero cada palabra llevaba consigo un peso inmensoâ. Me detuve. El corazón me dio un vuelco, como si⦠como si todo lo que habÃa perdido estuviera ahà de nuevo, frente a mÃ.
Sonic lo miró, el peso de sus palabras calando en su pecho.
âPero luego vi que eras tú. Solo tú. Sonic.
Sonic sintió un escalofrÃo recorrer su espalda. Ahora entendÃa. No se trataba solo de similitudes o recuerdos⦠Shadow habÃa sentido, aunque fuera por un instante, la posibilidad imposible de recuperar algo que habÃa perdido para siempre.
Shadow desvió la mirada, su expresión endureciéndose levemente, como si tratara de recuperar su compostura.
âPero me quedé aquà porque, a pesar de todo, sigues recordándome a ella. âsu voz se quebró levementeâ. No de la forma en que creà que lo harÃas, pero en muchas otras⦠Y es difÃcil dejarlo ir.
Sonic sintió que, por primera vez, estaba viendo a Shadow sin sus barreras. No como el guerrero, ni el rival distante, sino como alguien que habÃa pasado demasiado tiempo guardando un dolor que no sabÃa cómo enfrentar.
âEso debe haber sido difÃcil⦠âmurmuró Sonic, su tono suave, como si quisiera ofrecerle algo más que palabras vacÃas.
Shadow asintió lentamente, pero su expresión seguÃa siendo un enigma, un reflejo de la tormenta interna que no lograba calmarse.
âLo es. âHizo una pausa, respirando hondo, como si cada palabra fuera más difÃcil de decir que la anteriorâ. Es difÃcil dejar ir a alguien que nunca se fue realmente⦠porque sigo viéndola en ti.
El silencio se estiró entre ellos, pero esta vez no era incómodo. Era un espacio donde las palabras no podÃan alcanzar todo lo que sentÃan, un espacio en el que se entendÃan sin necesidad de decirlo todo.
Sonic cerró los ojos por un instante, dejando que las palabras de Shadow calaran en su interior. No podÃa imaginar cómo se sentÃa, pero podÃa ver lo mucho que significaba para él.
Finalmente, su voz se llenó de una determinación suave pero firme.
âNo tienes que dejarlo ir, Shadow. MarÃa siempre va a ser parte de ti. Pero eso no significa que tengas que vivir atrapado en el pasado.
Shadow desvió la mirada, su mandÃbula se tensó apenas, pero lo suficiente para que Sonic lo notara. Sus hombros se endurecieron, y sus manos, antes relajadas sobre sus rodillas, se cerraron en puños. Por un instante, Sonic sintió que habÃa dicho lo equivocado.
El erizo azul frunció el ceño con preocupación, sintiendo una punzada en el pecho. No querÃa que Shadow pensara que le estaba pidiendo olvidar, que debÃa soltar su dolor como si fuera algo fácil de hacer. No era eso.
Respiró hondo y se inclinó apenas hacia él, con las orejas ligeramente bajas, buscando la manera correcta de decir lo que realmente querÃa transmitir.
âNo sé si puedo darte las respuestas que buscas⦠âsu tono bajó, más cuidadoso, más cercanoâ, pero si hay algo que puedo hacer, es ayudarte a encontrarlas.
Shadow no reaccionó de inmediato. Su expresión permanecÃa impenetrable, pero habÃa algo en la forma en que mantenÃa la vista fija en la oscuridad frente a ellos, en cómo su respiración era sutilmente más pesada.
El erizo negro lo miró, y por primera vez en mucho tiempo, en sus ojos no solo habÃa sombras⦠habÃa algo más. Quizás no era esperanza, pero era el inicio de algo que podrÃa serlo.
El viento, antes tibio, se volvió un poco más fuerte, haciendo que las hojas de los árboles a su alrededor susurraran suavemente. Un sonido que, aunque leve, parecÃa llenar el espacio entre ellos con una calma extraña.
Sonic se quedó ahÃ, con la vista fija en el horizonte, esperando alguna respuesta. No sabÃa si Shadow realmente aceptaba lo que le ofrecÃa o si estaba luchando con todo lo que sentÃa. Pero algo en el ambiente habÃa cambiado. La tensión que siempre habÃa rodeado a Shadow, esa capa de distanciamiento, comenzaba a desvanecerse, aunque fuera por un instante. Sonic lo podÃa sentir, y aunque no comprendÃa todo lo que eso implicaba, algo dentro de él lo reconfortaba.
Un leve nudo se formó en el estómago de Sonic, un sentimiento que no supo identificar del todo. No era algo que pudiera expresar fácilmente, pero escuchar a Shadow hablar de MarÃa, de cómo lo veÃa a él como un reflejo de lo que habÃa perdido, le provocó una pequeña punzada en el pecho. No entendÃa por qué, pero esa conexión entre él y alguien tan importante para Shadow lo dejaba⦠incómodo, aunque no querÃa demostrarlo.
Shadow, por su parte, respiró hondo, como si estuviera soltando un peso invisible. Sus ojos se suavizaron un poco, pero su mirada seguÃa siendo seria, aún indecisa. Por un momento, Sonic pensó que no dirÃa nada más, pero entonces escuchó su voz, suave y quebrada.
â¿Por qué quieres ayudarme? âpreguntó Shadow, su tono apenas un susurro. HabÃa algo en sus palabras, una mezcla de incredulidad y vulnerabilidad que Sonic no habÃa esperado.
Sonic lo miró, su expresión seria pero cálida, y vio algo en los ojos de Shadow que no habÃa notado antes. No era solo dolor, sino una búsqueda de algo más, algo que quizás ni él mismo entendÃa aún.
Se acercó un poco más, sus ojos brillando con una comprensión silenciosa. No necesitaba decir mucho, porque en ese simple "¿Por qué?" habÃa una rendición, una apertura que estaba dispuesto a explorar.
âPorque no tienes que cargar con esto solo, Shadow. âSu voz era suave, pero su mirada estaba llena de una certeza que no podÃa ignorarâ. Porque, aunque no tengas todas las respuestas ahora, quiero ayudarte a encontralas contigo.
Shadow lo miró fijamente, como si estuviera tratando de encontrar la verdad en cada palabra de él. Por un momento, el silencio se extendió entre ellos, cargado de una calma extraña pero reconfortante.
El viento soplaba con suavidad, y el murmullo de las hojas lo envolvÃa todo, haciendo que ese instante pareciera más significativo de lo que las palabras podÃan expresar.
Finalmente, Shadow respiró hondo y asintió ligeramente, la tensión que siempre habÃa rodeado su figura comenzando a desvanecerse, aunque solo fuera un poco.
âGracias⦠âdijo, esta vez con una voz más firme, como si el simple acto de hablarlo ya fuera un paso hacia algo nuevo. Era una aceptación, una rendición que, aunque silenciosa, mostraba que estaba dispuesto a permitir que alguien más estuviera allà para él.
Sonic lo miró, sus ojos brillando con una comprensión silenciosa. No necesitaba que le dijera más, porque en ese simple "gracias" habÃa algo más que palabras: era una rendición, una aceptación de la ayuda que le ofrecÃa.
Por un momento, ninguno de los dos habló. El aire se sintió más fresco, como si la noche estuviera comenzando a abrir un espacio para ellos, algo nuevo, algo que aún no sabÃan cómo manejar, pero que sentÃan que, de alguna manera, podrÃan compartir. El futuro seguÃa siendo incierto, pero por primera vez en mucho tiempo, no parecÃa tan aterrador.
El viento habÃa cesado, dejando una quietud en el aire que parecÃa envolverlos. Sonic, con el cansancio acumulado por la noche y la fiebre que seguÃa corriéndole por las venas, soltó un estornudo fuerte que rompió el silencio.
Shadow lo miró con una mezcla de exasperación y algo que se asemejaba a preocupación, pero no dijo nada al respecto. Finalmente, decidió que ya habÃa pasado suficiente tiempo fuera, y con una mirada algo más dura, dijo:
âEntremos a la casa. No quiero seguir cuidándote más dÃas.
Sonic, que estaba buscando el momento adecuado para regresar al calor de la casa, lo miró con una ligera sonrisa, sabiendo que Shadow se referÃa más a su cansancio que a cualquier otra cosa. Sin una palabra más, entraron a la casa, donde la luz cálida de la entrada contrastaba con el frÃo de la noche.
Hola ð
¿Cómo se encuentra?
Porfin termine este capÃtulo pensé que no le tendrÃa hoy pero si se pudo gente.
Si tiene alguna pregunta o duda dÃgame también ¿que les pareció el capÃtulo?
Porfin nuestro morenaso pudo decirle el motivo por el cuál él está ahà ð«£
¿De verdad creen que Sonic habrá hecho bien en querer ayudarlo a buscar respuestas o que hubieran hecho en su lugar? ð§