CapÃtulo 209
La hija menor y su familia viven en la capital, tienen su propia empresa y están siempre ocupados, por lo que rara vez vienen a visitar.
Hoy, sin embargo, fueron llamados de vuelta por el abuelo.
Se habia enterado de que la nuera podÃa prever el futuro.
Y querÃa saber cuál serÃa el destino de la familia de su hija menor.
El destino de su hijo mayor y de su otro hijo ya habÃa cambiado.
Ahora, lo que más le preocupaba era su hija menor.
Cuando ella se casó, la familia siempre estuvo en contra.
Pero ella estaba decidida a casarse, y a lo largo de los años, aunque parece que les va bien, ¿quién sabe realmente lo que pasa detrás de
escena?
Al ver entrar a Soraya, el abuelo sonrió y le hizo señas con la mano.
âSory, ven aquÃ, ¿cómo está tu mano?
¿Cómo ha sido la recuperación estos dÃas?â
Soraya se acercó al abuelo, âEstá bien, abuelo, ya se está cicatrizando.
En unos dÃas, la costra se caerá y estará completamente curada.â
El abuelo fingió estar molesto, âUstedes dos estuvieron en el hospital y nos ocultaron la información.
Solo esta mañana tu abuela me dijo que habÃan sido dados de alta.
¿Pensaban seguir ocultándolo si tu abuela no lo mencionaba?â
Soraya respondió con una sonrisa, âSolo querÃamos evitar que se preocuparan, por eso no dijimos nada.
Pero mÃranos, estamos bien, ¿verdad?â
Cristián, queriendo evitar que los ancianos se preocuparan, habÃa ocultado las noticias en lÃnea desde el dÃa siguiente.
Los viejos ahora no sabÃan nada de lo que pasaba fuera de casa, solo se ocupaban de cuidar a Mateo, completamente ajenos a que su nieto mayor casi muere en un incendio.
El abuelo, mirando la herida en la palma de su mano, sintió compasión.
âNiña tonta, debió haber dolido mucho.
¿Qué estabas pensando, tratando de lidiar con eso con tus propias manos?
En ese momento, ¿no pensaste en lo que pasarÃa si algo te sucediera mientras corrÃas hacia el fuego?
¿Cómo le explicarÃamos eso a tu abuelo?
Ãl dejó claro que si te faltaba un solo cabello, cortarÃa los lazos conmigo.
Ese viejo te considera como su vida.
Si regresa y se entera de que te lastimaste la mano tratando de salvar a mi nieto, me cubrirá de insultos.â
Los dos ancianos eran tan cercanos como hermanos, y uno de los mayores motivos por los que Soraya se casó con la familia Fuentes fue gracias a la intervención de los dos.
De lo contrario, antes de que Cristián tuviera su accidente, Tania tenÃa una mejor reputación que Soraya.
Si no fuera por la insistencia del abuelo, Fiona, la madrastra, definitivamente habrÃa tomado esta buena partida para su propia hija.
Soraya, despreocupada, dijo, âiTranquilo!
Para cuando regrese, mi mano ya estará curada.)
En el guion, el abuelo de la protagonista se habÃa ido de vacaciones al extranjero y no regresarÃa hasta dentro de un mes.
Para cuando regrese, su mano ya estarÃa curada.
El abuelo de la protagonista era la única persona en la familia Valle que realmente se preocupaba por ella.
Pero la pobre chica fue tan engañada por su madrastra que tomó la bondad de su abuelo por sentada.
Aunque el abuelo a menudo se enfurecia, todavÃa querÃa mucho a su nieta.
La cuñada de Cristián, viendo a Soraya tan cambiada, frunció el ceño con desdén.
â¡Qué transformación!
¿Asà que ahora sà vas a enmendar tus caminos?
¿Ya no vas a armar escándalos pidiendo el divorcio?â
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Raul la regañó, âHabla correctamente, ¿es asà como se comporta alguien de tu edad?â
Paloma Fuentes despreció con un mohin.
Ella solo merece esa actitud.
¿No recuerdas lo terrible que fue su comportamiento antes?â
La chica habÃa provocado un escándalo tras otro en la familia.
Era protagonista frecuente de los escándalos más sonados de la capital.
Cuando se reunÃa con otras esposas ricas, siempre terminaban murmurando sobre cómo la familia Fuentes habÃa traÃdo a una calamidad a casa. Solo de pensarlo, se irritaba.
Sú sobrino era tan bueno, pero estaba siendo humillado por una mujer.
¿Por qué tenÃa que soportarlo?
En la capital, no faltaban mujeres decentes.
Aparte de tener un rostro bonito, Soraya no era comparación para las damas de familias distinguidas.
Paloma Fuentes, la cuñada de Cristián, una mujer de unos treinta años, siempre vestida con las marcas más exclusivas, de belleza destacada y cabello largo hasta los hombros, su piel cuidada le daba el aspecto de una joven de veinte años.
Hoy, que era sábado, habÃa llevado a su hija con ella.
Su hija, una estudiante de secundaria, lucÃa tranquila y obediente sentada a su lado sin decir palabra.
Soraya volteó la cabeza hacia Paloma.
Paloma, nadie es perfecto en este mundo.
Reconocer los errores y corregirlos es lo más noble que uno puede hacer.
Admito que me comporté como un completo idiota antes.
Pero desde que decidà cambiar, lo haré sin falta.
[Oye, en vez de preocuparte si voy a cambiar o no, mejor fÃjate en tu hija.
Ay, mi prima, tan miedosa.
No se atreve ni a decir en casa cuando la molestan en la escuela.
Aunque yo haya sido un desastre, al menos no me dejaba intimidar por nadie.
Mi prima, la pobrecita, vive siendo el blanco de los abusones en la escuela.
Le meten serpientes, ratones, cucarachas en su mochilaâ¦
Le ponen laxantes en la comida, la abofetean, le pinchan el pecho y el trasero con agujas, le quitan la ropa para tomarle fotos desnuda, eso ya es rutina para ella.
Lo peor de todo es que le meten la cabeza en el inodoro, ¡la obligan a beber orina!]
Crack.
Cristián apretó tanto el vaso que tenia en la mano que terminó haciéndolo pedazos.
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