14
Enzo, envuelto en un aire glacial, se paró en la puerta. Esos profundos ojos almendrados estaban fijos en la gran mano que descansaba sobre la cabeza de Ainhoa. Sin esperar reacción alguna de los dos, avanzó con sus largas piernas hacia Ainhoa.
Arrancó la cuchara de las manos de Ainhoa y, agachándose, la levantó de la silla. Se apresuró hacia el dormitorio y con un golpe seco, cerró la puerta con llave. Cuando Ainhoa reaccionó, ya estaba siendo aprisionada por Enzo en la cama. Desde fuera seguia el insistente golpeteo de Iker en la puerta.
El frÃo que emanaba de Enzo era tan intenso que hizo temblar los labios de Ainhoa y le gritó: â¡Enzo, estás loco!â
La mirada de Enzo, algo enrojecida, se clavó en ella y su voz era ronca mientras decÃa: â¡Puedo volverme aún más loco!â
Dicho eso, bajó la cabeza y mordisqueó sus labios. Lo único en su mente era la imagen de aquel hombre mirando a Ainhoa con adoración. Nunca habÃa perdido la razón una mujer como lo estaba haciendo en aquel momento. MordÃa con locura los labios de Ainhoa, bajando lentamente por su cuello blanco como la nieve.
Ainhoa luchaba y maldecÃa: â¡Enzo, cabrón! Ya terminamos, ¡no me hagas despreciarte!â Lejos de soltarla, Enzo la besaba con mayor furia. Mordió con fuerza el pecho de Ainhoa y preguntó con voz ahogada: â¿Tan rápido encontraste a otro?â
â¡Hemos terminado, con quién esté ya no es asunto tuyo!â
â¿Ah, sÃ? ¿Y si hago que desaparezca del mundo legal, tampoco te importarÃa?â
â¡Enzo, no te atrevas!â
âSe atrevió a tocar a mi mujer, dime si me atrevo o no.â
âÃl es solo mi compañero, no tenemos ninguna relación, no te metas con él.â
Ainhoa sabÃa de los despiadados métodos de Enzo y nunca se habÃa mostrado indulgente con aquellos que le eran adversos. Iker acababa de regresar del extranjero, sin bases firmes y Enzo podrÃa arruinar su futuro con un solo movimiento. Enzo miró s nerviosismo y soltó una frÃa carcajada diciendo: âVuelve conmigo, o no podré garantizar su seguridad.â
SU
Justo en ese momento, la puerta del dormitorio fue derribada con fuerza. Iker no esperó a que Ainhoa reaccionara y rápidamente se lanzó hacia la habitación, golpeando
a
Enzo. Pronto, se oyó el sonido de cosas rompiendose dentro de la habitación. El grito
1/2
Capitulo 14
desesperado de Ainhoa sonaba tan frágil e impotente. Después de un tiempo indefinido, la habitación volvió a la calma
Iker desaliñado y con manchas de sangre en su ropa, salió del interior. Se arrodilló en el suelo, mirando a Ainhoa con un dejo de dolor y le dijo: âAinhoa, no seré una carga que te obligue a someterte a otros, levántate, es hora de comer.â
6 una gran
mano y ayudó a Ainhoa, que temblaba, a levantarse del suelo. La apoyo para que se sentara en la silla del comedor. Ainhoa, con lágrimas en los ojos, lo miró y le dijo: âLo siento, compañero.â
âNo tienes que disculparte conmigo, somos amigos. La sopa se ha enfriado, voy a calentártela.â
Tomó el tazón de sopa frÃa y entró a la cocina. En ese momento, Enzo también salió del dormitorio. Aunque no estaba tan desastrado como Iker, seguÃa teniendo marcas en su cara. Se limpió los labios, miró a Ainhoa con una expresión oscura y dijo sin vacilar: âElige, ¿vienes conmigo o te quedas a tomar su sopa?â
Ainhoa lo miró con frialdad y dijo: âHemos terminado, no volveré contigo.â
âAinhoa, esta es tu elección, ¡no te arrepientas después!â
Se giró para irse cuando el teléfono de Irene sonó. Respondió con impaciencia.
âEnzo, las grabaciones de la sala de descanso fueron borradas por la secretaria de la Vega, mis padres lo saben y quieren denunciarla por agresión intencionada, ven rápido a calmar las aguas, si no, la secretaria de la Vega irá a la cárcel.â
La mirada severa de Enzo se fijó en Ainhoa, sin rastro de duda, dijo: â¡Pues que la encarcelen!â
Capitulo 15
Comments(0)
Join the discussion — sign in to leave a comment
Sign In to CommentNo comments yet. Be the first to share your thoughts!