Chapter Capítulo 179
La Novia Equivocada Novela de Day Torres
ATRACCIÃN PELIGROSA. CAPÃTULO 28. Ojos confiables -Claro que hay mucho más... hay todo un cielo allá arriba y yo quiero que tú lo alcances conmigo, nena â lo escuchó decir Nahia mientras se derretÃa entre sus brazos. (2)
-Entonces voy a comprar todos los pasajes en ese avión, Robocop -contestó besándolo de nuevo.
Aaron levantó a Nahia, la hizo enredar las piernas en su cintura y la llevó de nuevo a la ducha. El fuego que se habÃa encendido entre ambos era más intenso que nunca. La pasión desatada los hizo olvidar hasta que de verdad debÃan volver a casa. Fueron besándose y acariciándose con una intensidad y urgencia que los llevó de nuevo a enredarse en aquella vorágine de sexo que ninguno de los dos imaginaba.
Nahia se sentÃa sumergida en el mar de emociones que Aaron despertaba en ella, tenÃa una sensación indescriptible en su pecho. Su respiración se hizo más profunda y rápida mientras sus manos recorrÃan la espalda de Aaron y sus lenguas exploraban el sabor que los habÃa cautivado desde el principio.
Aaron perdió la cuenta de cuántas veces la hizo explotar ese dÃa. Su chiquilla era de climax fácil, y era lindo descubrir que solo lo habÃa probado con él. (2)
La dejó descansar, y esa tarde la dejó dormir. Para cuando llegó la hora de regresar a Londres ella apenas podÃa mantener los ojos abiertos, asà que la levantó en brazos como si fuera una niña y asà se la llevó. Dejar todo ordenado en la sede de Aztra Security en Londres no fue difÃcil, pero Aaron no pudo evitar notar que la muchacha estaba preocupada. (1)
-¿Estás bien, nena? ¿Pasa algo?
Nahia se subió a la camioneta y suspiró mirando el edificio.
-No lo sé, es que... tienes una compañÃa aquÃ, una empresa grande. ¿No deberias estar ocupándote de ella en vez de ser solo... mi guardaespaldas? -murmuró porque realmente no querÃa ser una limitación en su vida.
Aaron la abrazó, besándole el cabello.
-¿Crees que esto es solo un trabajo para mi? -preguntó con cariño y sinceridad mientras le acariciaba la mejilla.
-No-contestó ella.
-Nahia, puedo dirigir mi empresa desde cualquier lugar del mundo, pero quiero hacerlo contigo a mi lado. 2 Ella suspiró despacio, sin saber qué decir.
-¿De verdad esto es tan importante para ti? -preguntó y Aaron le puso los ojos en blanco.
-¿Estás loca? ¿Crees que me arriesgarÃa a alejarme de todo lo que construà por algo que no fuera mucho más importante para mi? -sonrió como siempre, de forma traviesa y acariciándole la cara -Te amo, asà que obviamente te seguiré a cualquier lugar del mundo a donde vayas. No tengas dudas... te seguiré, te perseguiré, te acosaré... 64)
Ella rompió en carcajadas pero poco después tomaban la carretera hacia Oxford.
Iniciar una nueva vida con Aaron como novio y no como su guardaespaldas serÃa todo un desafÃo, empezando por el hecho de que vivÃan a una puerta de distancia.
Aaron trabajaba arduamente para que su empresa fuera por buen camino en Londres, mientras Nahia estudiaba en la universidad. Al final se habÃa decidido por una carrera de negocios, porque con la construcción de la escuela/orfanato de su hermana, presentÃa que muy pronto el puesto de dirección del grupo KHC en Londres quedarÃa vacante. (20 Por el dÃa Aaron la acompañaba a la escuela, y trataba con todas sus fuerzas que ella se portara bien y no se escapara para hacerle cosas innombrables.
Por las noches, ella hacÃa el mejor uso posible de aquella sartén, ya fuera cocinando una cena romántica o pegándole a Aaron.
De cualquier manera él sentÃa que estaban creando algo real y duradero.
Durante los hermosos meses que siguieron, se volvieron cada vez más inseparables. En las reuniones familiares mantenÃan la distancia, pero Aaron sabÃa que no era porque ella lo estuviera escondiendo, sino porque le gustaba aquel juego de que la familia no lo supiera... o al menos eso querÃa creer ella. Lo cierto era que trataban por todos los medios de concentrarse en ellos y en su relación y evitar cualquier tema familiar. Nahia no tenÃa idea de cómo podrÃa reconciliar aquellos dos clanes tan diferentes, asà que era mejor ni siquiera hablar de eso por el momento. 4 Cuando iban a Londres y la dejaba en la seguridad de la casa de su hermano, Aaron se le desaparecÃa por dos dÃas completos, pero Nahia sabÃa que solo lo hacÃa porque necesitaba arreglar las cosas de su empresa para poder volver con ella a Oxford.
Después de todo él tenÃa sus propias obligaciones como dueño de una exitosa compañÃa de seguridad, pero siempre parecÃa dispuesto a resolverlo todo cuanto antes para dedicarle todo su tiempo a Nahia y disfrutar juntos.
Los dÃas pasaron volando, llenos de risas y paseos por el parque. Los fines de semana solÃan ser mucho más especiales; salÃan a cenar o al teatro y disfrutaban comentando lo que habÃan visto. Cada noche terminaban abrazados en su cama, haciendo el amor con aquella curiosidad de Nahia que parecÃa no saciarse con nada.
-Al final va a resultar que tengo alma de maestro se rio Aaron.
-¡SÃ, sà que la tienes! -sonrió ella sentándose a horcajadas sobre él en la cama-. Te amo, Robocop... 2 A Aaron se le hinchó el pecho solo de escuchar aquello y la besó con desesperación, como si fuera un sueño que pudiera escapársele.
Pero la felicidad, que parecÃa que podÃa durar para siempre, pronto se vio amenazada por una buena noticia. No una mala, no, una buena noticia.
-Todo parece indicar que Martin se fue del paÃs -dijo James unos meses después y Aaron achicó los ojos.
Por experiencia sabÃa que la gente enojada, los acosadores, la gente que querÃa venganza, no desaparecÃa asà como asÃ. 1 La familia ya estaba relajada, todos se sentÃan tranquilos y seguros con la ausencia de Martin Prescott, pero no él.
Sibar le habÃa pedido permiso para quedarse haciéndose cargo de la seguridad de la escuela de los King, eso significaba que dejarÃa de trabajar para él, pero también significaba que finalmente podrÃa asentarse y a Aaron le daba gusto que asà fuera, asà que le habÃa facilitado el traslado.
-Parece que sus servicios ya no serán necesarios, señor Orlenko le dijo James ofreciéndole su mano -. Aunque dudo mucho que deje de verlo por aquÃ. Me alegra que ya no sea en calidad de guardaespaldas. 2 Nathan le hizo un guiño y Aaron supo que, tal como en la suya, no habÃa secretos en aquella familia. O Sin embargo apenas tuvo la oportunidad de estar a solas con Nahia le dijo lo que de verdad pensaba. -No me trago ese cuento.
-¿Qué?
-Eso de que Martin Prescott no es una amenaza, de que se fue para siempre del paÃs -respondió Aaron.
-Oye, yo estoy feliz de que eso haya pasado murmuró ella-. Esto no es motivo de preocupación, al contrario, deberÃas estar feliz, ¿o es porque ya no vas a ser mi guardaespaldas?
-No, nena, yo igual me voy a quedar contigo hasta el fin de los tiempos, pero recuerda que este es mi trabajo, he conocido muchos tipos como él, y sé por qué te digo esto: Martin Prescott no solo se fue, debe estar por ahà escondido en algún lugar, esperando para hacer daño -replicó Aaron.
Nahia se quedó pensativa por un momento. Confiaba en su instinto, ya habÃa demostrado de sobra que sabÃa de lo que hablaba.
-¿Qué podemos hacer?
-Puedo ir a rastrearlo -dijo con seguridad-. Pondré ojos confiables sobre ti todo el tiempo, pero debo irme a buscarlo para asegurarme de que Martin realmente no es una amenaza. Si lo encuentro, entonces tendremos la certeza de que ya no hay nada de qué preocuparse.
-No me gusta ese plan... no quiero que estés lejos de mi -murmuró ella.
-Lo sé, pero no podemos arriesgarnos. Tu hermano ya está confiado, toda la familia lo está, y en la confianza está el peligro, lo sabes bien -explicó mientras acariciaba el rostro de Nahia.
Nahia asintió resignada pero Aaron sabÃa que ella estaba preocupada por el peligro al que él se exponÃa.
Está bien-accedió la muchacha cruzando los brazos alrededor de su cuello-. Pero tienes que cuidarte mucho. ¡Y no corras peligro!
-No te preocupes cariño, estaré de vuelta pronto, solo quiero ocuparme de que ese tipo no nos vuelva a molestar -dijo con una sonrisa-. No te vas a deshacer de mà tan fácilmente. 1 Nahia asintió con una sonrisa. Aunque estaba triste porque Aaron tuviera que irse, ella sabÃa que él harÃa lo mejor para cuidarla y protegerla siempre. 1 Aaron, por su parte, se comunicó con el único par de ojos confiables que querÃa para aquella misión.
-¡Hola hermanito! ¿Cómo has estado?
-Abandonado. Triste. Solo-se quejó Caleb y después se echó a reÃr-. Asà que dime que me tienes una misión interesante que incluya muchas chicas que me pueda comer. 2 Aaron puso los ojos en blanco.
-Oye, ¿no se suponÃa que tú eras el más bueno y noble de los dos? -se rio.
-Si, pero nadie incluyó âcastoâ. Eso si que no lo soy, y ya las ucranianas me aburrieron, necesito variedad -rezongó Caleb. 1 -Pues empaca tus cosas y ven a conocer a las inglesas. Te las puedes comer a todas menos a la mÃa. A esa necesito que la cuides. 2 -Uy, qué emoción! ¡Voy a conocer a la cuñadita...!
-¡No, no, no, no! Tú no vas a conocer a nadie sin mi supervisión porque seguro le das material de chantaje como para que me gobierne para toda la vida-le gruñó Aaron. (4)
-Me impresiona que eso ya lo hace sin material de chantaje -replicó su hermano. 1 -Pues sÃ, pero tú controladito. Solo quiero que la vigiles de lejitos, que nada le pase, y ya cuando yo regrese haces tus gracias, pero supervisado -sentenció Aaron. 1 -Bueno, buen, todo sea por complacerte. ¿Cuándo tengo que ir?
-Me voy mañana, asà que hoy mismo. Llámame cuando llegues a Londres.
-Si jefe.
Aaron colgó con la tranquilidad de que Nahia estaria más que protegida. Caleb podia ser un cerebrito, pero le habÃan roto la cara suficientes veces en su vida como para que aprendiera a defenderse, además tenia una habilidad especial para activar equipos tácticos como ningún otro Sin embargo no tenia ni idea de lo caro que iba a tener que pagar por aquella tranquilidad.