Capítulo 22
¡Adiós! MI ESPOSO SIN DESEO ( Odalys )
CapÃtulo 22
Una frase fue suficiente para cambiar la expresión de Noelia una y otra vez, su alegria maliciosa desapareció en un instante, dejando sólo una mueca de vergüenza congelada en su rostro, ella entendió el subtexto: âComo esposa y parte de la familia de Gerson, Odalys no necesitaba recibir dos invitacionesâ.
Noelia queria responder, pero al notar la presencia de Alfonso, se tragó las palabras que queria decir, se despidió de Alfonso sin olvidar su propósito: âAllonso, le agradeceria que estuviera atento a los movimientos de Ody. Aunque no forme parte del sistema, con su prestigioso estatus en la sociedad, debe ser fácil obtener información sobre una restauradora Independiente, estoy dispuesta a pagar lo que sea si ella acepta el trabajoâ.
Alfonso miró la expresión indiferente de Odalys y, con un gesto de incomodidad, asintió antes de despedir a Noelia.
Después del trabajo, al salir del estudio. Odalys vio el coche de Gerson esperando en la puerta. El Bentley personalizado con una placa ostentosa era algo raro incluso en el distrito de los ricos, mucho más alli, lo que naturalmente atrajo las miradas de los curiosos. Su teléfono vibró en la mano, era un mensaje de él: [Ven aqui]
Odalys lo ignoro y camino hacia su casa, no queria ser el centro de atención y el tema de los chismes del dia siguiente. Ya habia tenido suficiente con las burlas en Grupo Borrego, donde creian que tenia un novio rico, y no queria repetir esa experiencia desagradable.
Gerson observó la espalda de la mujer alejándose, sus ojos oscuros se entrecerraron y soltó una risa que helaba la sangre. Ella no habia caminado mucho cuando el coche de Gerson la siguió, la ventana bajó y la voz fria de él sonó: â¿Quieres que me ponga violento?â.
Ella frunció el ceño, sabiendo que él era capaz de hacer lo que decÃa: âVoy a cambiarmeâ. Después de un dÃa de trabajo, estaba cubierta de polvo y suciedad. Gerson guardó silencio, observándola con ojos oscuros y frios; ella no notó su mirada hasta que el coche se detuvo bruscamente a su lado y la puerta se abrió, arrastrándola al interior con un brazo fuerte, su tobillo golpeó el marco del coche, y un dolor agudo la invadió, haciéndole jadear, y sus ojos se enrojecieron instantáneamente. En ese momento, realmente querÃa maldecir, ¿era Gerson un loco o qué?
â¿Cambiarse de ropa?â, Gerson la inmovilizó bajo él, su tono era plano y sin emoción, pero cualquiera sabia que estaba enfadado. â¿Quieres también maquillarte? ¿Peinarte?â.
Odalys no tenia idea de cómo lo habÃa enfurecido con su comentario, ella giró la cabeza para evitar los dedos del hombre en su mejilla y respondió con frialdad: âSi no te importa, puedo ir asi como estoyâ.
Lo que llevaba puesto lo habÃa comprado en un mercado nocturno, todo el conjunto no costaba más de quinientos pesos, y no sólo carecÃa de marca, sino que la calidad dejaba mucho que desear. Si la gente veia a la Sra. Borrego asistiendo a una gala con esa ropa, Gerson serÃa el más criticado.
Después de un breve silencio, el hombre la soltó y dio instrucciones al conductor, el destino fue un estudio de estilo exclusivo muy popular entre las jóvenes adineradas, donde cualquier peinado costaba unos miles de pesos. El vestido fue traido por Ulises, un diseño más casual pero también una alta costura de una marca conocida.
Una vez listos, se dirigieron a Villa Solitaria, ya era tarde. Gerson tiró las llaves del coche al encargado y entró con Odalys, entregándole una caja de regalo justo antes de entrar.
La sala estaba llena de gente brindando y charlando en pequeños grupos, la llegada de Odalys atrajo la atención de la mayorÃa, pero temerosos de Gerson a su lado, nadie se atrevÃa a hablar de ella abiertamente, aunque esas miradas de burla y desprecio claramente decian: ¿Cómo se atrevÃa ella a venir?â
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Capitulo 22
Gerson la llevó hacia donde estaba Bruno; la reunión de ese dia no era un banquete comercial formal. Bruno no llevaba traje, solo una camisa blanca y pantalones negros que, combinados con su rostro educado, lo hacian parecer aún más elegante y distinguido, él cuando vio a Gerson, sonrió y dijo: âLlegas bastante tarde. pensé que no te veria en toda la nocheâ.
Después de decir eso, echó un vistazo a la esposa de Gerson, Odalys, y asintió con la cabeza como saludo.
Gerson preguntó: â¿Y Iker?â.
âAún no ha llegadoâ.
Odalys, de pie a un lado, mantenia los labios apretados y la mirada perdida en el suelo, no tenia el más minimo interés en la conversación de los dos hombres y solo queria que todo terminara lo más pronto posible para irse.
Cuando se vio acorralada años atrás, la primera persona a la que buscó fue Bruno, pero él no le dio una respuesta clara. Después, la grabación de su propuesta de matrimonio se difundió en linea, junto con un video de ella entrando y saliendo de un hotel con Gerson. De repente, se convirtió en la âsocialité caidaâ de la que todos hablaban, acusada de no tener vergüenza y seducir a hombres por todas partes.
Ella pensó en irse mientras esos dos charlaban, pero apenas se movió, Gerson la detuvo abrazándola por la cintura, él la miró de lado con una sonrisa ambigua: â¿Cansada? Entonces entrégale el regalo a Bruno y te acompaño a la zona de descanso a sentarnos un ratoâ.
Odalys sintió un mal presentimiento. Aunque no sabÃa lo que pretendia, ¿cuándo le habia hablado de esa manera tan indulgente? Sin duda, algo tramaba.
El regalo estaba en sus manos y la atención de Bruno se centró en ella, al igual que las miradas curiosas de los presentes: ella guardo silencio unos segundos y luego entregó la caja que se sentia como una papa
caliente.
Bruno la aceptó con un semblante inmutable y agradeció: âGraciasâ.
Luego, su mirada volvió a Gerson: âTe has tomado muchas molestias, Gersonâ.
Gerson asintió levemente: âAbrelo ahora y miraâ.â
Bruno no lo pensó demasiado y abrió la caja conforme a la sugerencia. Dentro habÃa un reloj de pulsera, un modelo personalizado de una marca de lujo muy reconocida.
La voz de Gerson sono distante: âDijiste que perdiste tu reloj de este modelo, ¿no? Aproveché un viaje de negocios para contactar al mismo diseñador y hacer otroâ.
Al ver ese reloj. ¡Odalys paljdeció terriblemente! Los demás no lo notaron, pero Gerson, que la tenÃa en sus brazos, sintió claramente el temblor apenas controlado de la mujer, ella forzó su mirada lejos del objeto y. con una voz temblorosa, dijo: âVoy al bañoâ.
Gerson observó con una mirada oscura cómo ella escapaba en desorden, tocándose la barbilla con una sonrisa fria en sus labios. Bruno observó la interacción entre los dos sin entender: â¿Hay algún problema con este reloj?â.
âNoâ, respondió Gerson con indiferencia, sacudiendo la arruga de su camisa. âContinúa con lo tuyoâ. Dicho eso, se dirigió hacia donde Odalys habla salido.
En el baño, Odalys cerró con fuerza la puerta del cubiculo, como si toda su energia se hubiera drenado, se apoyo débilmente contra la puerta. Hablan pasado tres años desde que se casó con Gerson y desde entonces no lo habÃa visto usar ese reloj.
Aquella noche, si no hubiera sido por ese reloj, nunca habrÃa cometido el error de acostarse en la cama equivocada, y no habria tenido que soportar tres años de un matrimonio tortuoso; no sabia cuánto tiempo
Capitulo 22
habla pasado cuando de repente se escucharon voces en el baño tranquilo.
â¿Cómo es que Odalys tiene la cara de aparecer? Si yo fuera ella, me habrÃa ahogado en un balde después de que Bruno publicara esa grabación en lineaâ.
âDespués de todo el escándalo, no sé qué buena suerte tuvo, en lugar de casarse con Bruno, terminó con el aún más exitoso Gersonâ, se rio la mujer con sarcasmo. âTodo el mundo en nuestro circulo conoce su historia sucia, no sé qué estaba pensando Gerson al casarse con ella, ¡ja!â.
Otra persona añadió: âTal vez es muy buena en ciertos âtrabajos manualesâ, y ademásâ¦â, la persona no terminó la frase, pues la puerta del baño se abrió de golpe.