Capítulo 34
¡Adiós! MI ESPOSO SIN DESEO ( Odalys )
CapÃtulo 34
Gerson frunció el ceño ante la evidencia del engaño.
âSólo estaba esperando una oportunidad en la habitación de la Srta. Ortega, nunca quise hacerle daño, te lo
Juroâ.
â¿Y conseguiste lo que buscabas?â.
âNo, la Sra. Borrego queria una foto comprometedora, dijo que querÃa dejarte sin nada y colgar la foto en Internet para arruinar la reputación de la Srta. Ortegaâ.
La expresión de Gerson era inescrutable, sin un rastro de emoción, pero aun asà se podia sentir cómo la ira emanaba lentamente de él. El alboroto atrajo la atención de la seguridad del hotel, que llegó justo cuando él soltaba al hombre: âLlevenselo a la estación de policiaâ.
Los guardias rápidamente se llevaron al sujeto. Gerson le hizo una llamada a Ulises, le explicó brevemente lo que habÃa pasado y le pidió que se encargara, miró a Noelia y le dijo con un tono indiferente: âHan atrapado al que te seguia, ahora puedes estar tranquila, solucionadoâ.
Noelia levantó la barbilla, reacia a dejarlo asi: â¿Y qué piensas hacer con Odalys? Ella mandó a alguien a seguirme y hasta intentó tomar fotos mias para publicarlas en internet, eso es ilegalâ.
La cara de Gerson permaneció impasible y su voz era distante: âEso es sólo una versión de los hechos. necesitamos investigar más. Es tarde, deberÃas descansarâ.
Dicho eso, se fue, dejandola sola, parada alli, sin poder volver en si por un largo tiempo.
En los dias siguientes, Odalys iba al estudio de dia y por la noche se dedicaba a restaurar el cuadro de Noelia, durmiendo apenas seis horas y apenas encontrando tiempo para comer. Esa noche, recibió una llamada de Otilia y antes de que pudiera hablar, escuchó insultos furiosos del otro lado de la linea: â¿Ese perro infiel te arrastra sin divorciarse y encima se va de paseo con su amante? ¿No tiene miedo de que le caiga una maldición?â.
Odalys, que habia estado concentrada en detalles meticulosos todo el dia, levantó la vista y sintió que el techo giraba, preguntó por inercia: â¿Qué ha pasado?â.
â¿No sabÃas? ¡Gerson fue fotografiado yendo al hotel donde se hospeda Noelia! Aunque no se quedó a pasar la noche, estuvo alli un buen rato antes de irse. Parece que discutieron, Gerson tenia un aspecto muy sombrio cuando dejó el hotel. Esa Noelia es una actriz nata, sólo un masoquista como Gerson la trataria como una joyaâ.
â¿En serio?â, la voz de Odalys no revelaba ningún sentimiento, ya que no tenÃa tiempo de seguir los cotilleos. âLa noticia apenas salió y ya la censuraron, pero por suerte tomé capturas de pantalla, te las enviaré después, ¡esto es evidencia para el juicio!â.
Al escuchar las palabras âjuicioâ, Odalys no pudo evitar reÃrse amargamente. Sin una foto comprometedora, no habia evidencia, y además, ¿qué poder tenÃa en ese momento para llevar a Gerson a juicio?
Mientras pensaba en eso, entró la llamada del abogado Alejo, al ver ese nombre, Odalys frunció el ceño sin querer y, tras excusarse con Otilia, atendió la llamada: âAbogado Alejoâ.
âSra. Borrego, lamento molestarla a estas horasâ, su tono, probablemente debido a su profesión, sonaba distante y frio. âEl Sr. Borrego espera que pague esa deuda este mesâ.
Para Odalys, eso era como un rayo en un cielo despejado. Ya a mediados de mes, no podria reunir trescientos millones ni vaciándose todos los bolsillos. ¡Ese hombre lo estaba haciendo a propósito! Casi riendo por la ira, preguntó: â¿Y si no puedo pagar?â.
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âEntonces se considerará un préstamo, y los intereses se calcularán según las tasas bancarias después del vencimientoâ.
Trescientos millones, y solo los intereses mensuales ya eran una suma astronómica para ella. No continuó la conversación con Alejo, ya que solo estaba transmitiendo el mensaje de alguien más. Después de colgar, llamó directamente a Gerson, queriendo saber qué diablos estaba tramando, pero la llamada fue rechazada después de dos tonos; furiosa hasta el punto de querer rechinar los dientes, no volvió a llamarlo, pero sabia que la amenaza de pagar no era una broma, miró el calendario y mientras una nube de preocupación se asentaba sobre ella, notó un dia especial.
Odalys tuvo una idea.
A la tarde siguiente, habÃa quedado con Otilia para ir de compras, tenian un destino muy claro, la tienda de ropa tradicional de diseño.
â¿Desde cuando te interesa la ropa tradicional eh?â, le preguntó Otilia, sorprendida.
Odalys estaba escogiendo algunos modelos: âPronto será el cumpleaños de mi suegra, la Sra. Borrego. busco un regalo para ellaâ.
Aunque Melba no necesitaba nada, era un gesto cariñoso por parte de ella, además tenÃa otros planes en mente. Al escuchar que era para esa mujer, Otilia no pudo evitar suspirar: âEse Gerson realmente tiene una madre celestial, si no fuera por ella, ya le hubiera caldo un rayo por sus pecadosâ.
Bueno, en eso, Odalys estaba de acuerdo. Tomó un vestido tradicional de color verde oscuro: â¿Qué te parece este?â.
Melba tenia una piel blanca y un buen porte, y se mantenÃa en forma; un modelo ceñido seria perfecto para ella.
Otilia lo examinó: âEs hermoso, le quedará muy bien a tu suegraâ¦
No terminó su frase cuando una mano delicada tomó el vestido de su mano y lo retiró: âPor favor. envuelvame este vestidoâ.
âNosotras lo vimos primero, ¿qué clase de persona eresâ¦?â, Otilia siguió el brazo de la persona hasta su rostro y al reconocerla, soltó una carcajada. âNo me sorprende que te guste robar cosas, ¿acaso eres la amante que está acostumbrada a robar hombres?â.
La ladrona de ropa era Casilda, pero a su lado estaba Noelia, esas dos eran como dos gotas de agua, inseparables.
âSrta. Durán, le pido que mida sus palabras, sin pruebas puedo acusarla de difamaciónâ, Noelia la miró fijamente, su rostro frio y orgulloso. âSi no se ha pagado, no es robo. Ahora que lo he compradores mioâ.
Las últimas palabras tenÃan un doble sentido, no estaba claro si Noelia se referia al vestido o a un hombre. Cuando Odalys estaba a punto de decir algo, Otilia tomó el vestido de vuelta sin cortesia y se lo dio a la vendedora: âEnvuélvalo, lo tomamosâ.
Cada pieza de ropa en esa tienda era un diseño único y solo habÃa una de cada modelo: la vendedora tomó el vestido, confundida.
Noelia sacó una tarjeta negra de su bolso: âPagaré diez veces su precioâ.
Otilia levantó la barbilla: âYo pago veinte veces másâ.
Noelia sonrió con desafio: âSrta. Durán, me parece que es Odalys la que quiere comprarlo, ¿no ha pensado que con su situación actual no puede pagar esa cantidad?â,
Odalys frunció el ceño, ¿cómo sabÃa Noelia de su situación? ¿Gerson le habÃa contado sobre los trescientos millones? Esa vez, quien sacó la tarjeta fue la misma Odalys. No por otra cosa, simplemente querÃa darle ese
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vestido a Melba: âPase la tarjetaâ.
Al ver que realmente iba a pagar, el rostro de Noella perdió su tranquilidad: âNo necesitas gastar tanto solo para competir conmigoâ.
Odalys le sonrio ligeramente: âLa persona que no se preocupa por el dinero no soy yoâ.
¿Quién habla empezado a robar cosas de repente, y quién habla empezado a subir el precio de repente? Otilia no quiso perder el tiempo hablando con personas Indeseables, y tiró de Odalys hacia la caja. Al pasar por Noelia, la empujó con el hombro como advertencia, pero lo que no esperaba eraâ¦
â¡Ah!â, Noelia grito de repente de dolor, tropezó y cayó al suelo. Se agarró la espalda, mordiéndose el labio, como si de repente el dolor fuera insoportable.
Casilda se puso pálida y abofeteó a Otilia: â¿Sabes cuánto vale su salud? ¿Qué eres tú como para atreverte a empujarla?â.
Noelia era su maquina de hacer dinero más grande, y Dios sabia cuánto habia cuidado el cuerpo de esa mujer durante ese tiempo, temiendo cualquier accidente, incluso habÃa dejado de bailar. ¡Y esa mujer habÃa tenido el coraje de empujarla y hacerla caer!
Otilia no era de las que se dejaban intimidar, y respondió con una bofetada: â¡Soy tu antepasado, maldita sea! ¿Quieres culparme? ¡Ahora dejaré que todos vean cuál es el final de una amante!â. Dicho eso, le dio otra bofetada a la pobre mujer en el suelo.