Capítulo 38
¡Adiós! MI ESPOSO SIN DESEO ( Odalys )
Capitulo 38
Gerson frunció el ceño: âEstás pensando demasiado. Grupo Borrego tiene un gran proyecto en marcha y la persona a cargo de la empresa contraria valora mucho la armonia familiar. Si me divorciara ahora, me tomaria más tiempo asegurar la colaboración y no quiero esa molestia, retrasa mis planesâ.
Aunque Odalys habia preguntado eso para provocarlo, al escuchar una respuesta tan pragmática, su corazón se retorcia de dolor: âNos casamos en secreto, hay pocas personas que conocen esta relaciónâ.
âPero no es como si nadie lo supiera. Si hubiera algún contratiempo con eso, serÃa una gran pérdidaâ.
Mientras hablaban, Gerson ya la habia llevado al segundo piso. Desde su perspectiva, solo podia ver la linea de la mandibula fria y rigida del hombre, tan inaccesible y arrogante como aquella vez en la cama del hotel. desprovisto de calidez y desafiantemente altivo. Entraron en la habitación, y todo lo que veia era el entorno familiar, para los forasteros, esa villa de lujo era inalcanzable incluso con dinero, pero para Odalys era la prisión que habia consumido casi tres años de su juventud, donde cada rincón estaba marcado por su sombra solitaria.
Cuanto más pensaba, más agraviada se sentia, y su frustración se convertia en rabla. Ella desvió la mirada, rehusándose a mirar la habitación un segundo más y, sin querer, enterró su rostro en el pecho del hombre, esa repentina cercanÃa disipò parte del malestar que habÃa estado rondando en el corazón de Gerson, por lo que en su opinión, ella estaba cediendo claramente.
El aliento cálido y húmedo traspasaba su ropa, acariciando su piel. Gerson se tensó de repente, su voz sonaba ligeramente ronca: âDeja de hacer escenas, mañana te mueves de vueltaâ.
Sin embargo, no terminó la frase, él se detuvo bruscamente y emitió un gruñido de dolor, elevó la voz inconscientemente: â¡Odalys! ¿Qué eres, un perro? ¿Mordiendo a la gente?â.
Odalys soltó su mordida y, mirando la marca de dientes en su cuello, alzó la vista hacia Gerson, con los ojos aún rojos de la injusticia sufrida, se zafó de su abrazo, y esa vez, el hombre no la detuvo, sino que la dejó en el suelo, su rostro se enfrió aún más y la miraba como si viera a un perro callejero ingrato.
âGerson, deja de ser tan presuntuoso. No hubiera venido esta noche si no fuera por Otilia. Además, ¿es que solo sabes usar la fuerza con las mujeres? ¿Te he dado permiso para abrazarme o tocarme?â.
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Gerson no dijo nada; en el pasado, ella habrÃa dado cualquier cosa por un momento de ternura de su parte, y en ese momento que él estaba dispuesto a abrazarla, ¿ella lo despreciaba? ¿No lo permitia? Ãl se sintió irracionalmente irritado y se llevó una mano a la frente en señal de frustración.
Ella contuvo sus emociones y no olvidó el propósito de su visita, preguntó con cada palabra clara: â¿Realmente vas a dejar que Otilia vaya a la cárcel por una marca de bofetada en la cara de Noelia que apenas se puede ver?â.
âElla hirió a alguien, debe pagar el precioâ.
âTuâ¦, con los dientes apretados, ella volvió a pensar en lo que él habia dicho antes. Solo le quedaba hacer un trato.
âQuieres ese proyecto, ¿verdad? Puedo esperar a que lo consigas antes de divorciarnos, pero a cambio tienes que liberar a Otiliaâ.
Al oir eso, el dormitorio cayó en un silencio instantáneo. Después de unos segundos, Gerson frunció el ceño y finalmente asintió con reluctancia con su orgullosa cabeza. Después de âla negociaciónâ de la situación de Otilia, Odalys no queria quedarse ni un minuto más y se fue.
Al salir de Oasis Sereno, fue directamente a la estación de policia, donde el abogado Saúl todavia estaba. Esa vez, después de seguir el procedimiento oficial, lograron liberar a Otilia bajo fianza con éxito.
Olilia le preguntó preocupada: âGerson no aprovechó la situación para hacer alguna demanda irrazonable. ¿verdad?â.
Odalys nego con la cabeza: âNo, nada de esoâ.
Ãl no pidió nada, la condición la habia puesto ella, y él solo habÃa accedido a regañadientes.
Otilia no lo creia, creia que ese hombre habia sido muy obstinado cuando llegó a la estación de policia, sin dejar espacio para la negociación, pero en ese momento de repente habla cedido, seguramente Odalys habla accedido a alguna de sus condiciones: âLo siento, fui yo quien no controló sus emociones y te
Involucroâ.
âNo es nadaâ, Odalys sonrió. âSi no lo hubieras hecho tú, lo habrÃa hecho yo, asà que en realidad tú tomaste el golpe por miâ.
Otilia ya no tenia más que decir, pero en su corazón marcó a esa pareja con una nota de desprecio.
Después de ese incidente. Odalys volvió a su rutina diaria, restaurando obras de arte en su trabajo y pinturas antiguas después del horario laboral, sin recibir más noticias de Gerson. Esa mañana, apenas llegó al taller. Alfonso la llamó a su oficina diciéndole: âOdy, te cuento que un equipo de televisión se ha puesto en contacto conmigo, quieren hacer un programa sobre nuestro trabajo, ¿qué te parece?â.
âMe parece excelente, el público en general sabe poco sobre nuestra profesión y trabajo y los que se dedican a esto están disminuyendo año tras año. Si logramos que más personas conozcan esta industria, podriamos atraer nueva sangreâ.
La paciencia era una virtud rara en esa profesión, donde se pasaban dias enteros con objetos antiguos y dañados, hablando poco, sentados, inclinados, entre polvo y diversas sustancias quÃmicas que podian causar enfermedades laborales.
Alfonso estaba de acuerdo y asintió: âNosotros, los viejos, no nos meteremos en este bullicio. Entre los jóvenes, tú eres la que tiene la mejor técnica, asi que pensé en ti para grabar este episodio y mostrar tus habilidades al públicoâ.
â¿Yo?â, Odalys parecia preocupada, no querÃa aparecer frente a las cámaras, no porque quisiera mantener un aire de misterio, sino porque todavÃa no se habÃa divorciado de Gerson, y convertirse en una figura pública a raiz del programa seguramente desatarÃa un escândalo.
âNo te preocupes, entiendo que prefieres mantener un perfil bajo. Podemos hablar con los productores para que no muestren tu rostro durante la grabación, ya que lo que importa en nuestro oficio es la destreza de las manos. ¿no es asÃ?â.
Odalys entendió lo que Alfonso querÃa decir, pero aún ella tenia dudas, pero antes de expresarlas él sonrió y añadió: âAparecer en el programa incrementará tu fama y la del taller, y con fama viene el dinero. Al final, todos vivimos para ganar dineroâ.
Ella se quedó pensativa, esas palabras no parecian propias de un anciano desinteresado, pero tocaban su corazón. Era cierto, con fama podrÃa conseguir trabajos más desafiantes y, por ende, más dinero. Hasta ese momento, su fama se limitaba a su circulo profesional, y pocos fuera de él sabian de ella; además, tenÃa una deuda de tres mil millones.
Ella meditó por un momento y dijo: âLo pensaréâ.
La noche cayó, en la sala VIP de Carpe Diem.
Gerson frunciÃa el ceño, de vez en cuando se tocaba la frente como para aliviar una tensión, inclinado en un rincón del reservado, con los primeros botones de su camisa desabrochados, dejando al descubierto gran parte de su pecho.
CapÃtulo 38
Esa noche, Iker habÃa organizado una reunión para beber. Habla bastante gente, todos conocidos del mismo circulo, por lo que Gerson no se contuvo y bebió más de la cuenta, luego sacó su teléfono móvil, entrecerró los ojos y llamó a Sancho; su rostro guapo estaba cubierto de evidente embriaguez.
Después de varios tonos, se oyó una voz femenina al otro lado de la linea: â¿Qué quieres?â.
Gerson frunció el ceño, pensando que estaba alucinando. Estaba seguro de haber marcado el número de Sancho, ¿cómo era posible que la persona que contestara fuera Odalys? Desde el incidente con Otilia, no la habÃa visto y no habÃan tenido ningún tipo de contacto, profesional o personal, especialmente en ese momento que ella ya no era su asistente personal.
Gerson miró la pantalla del teléfono, que mostraba el nombre de Odalys, se habla equivocado al marcar.