Capítulo 51
¡Adiós! MI ESPOSO SIN DESEO ( Odalys )
CapÃtulo 51
âBien, mientras sigas siendo mi esposa en el sentido legal de la palabra, tendrás que ir al manicomio conmigoâ.
Odalys trunció el ceno, ese hombre era un desgraciado malintencionado. La voz de Gerson sonaba normal, pero la respiración que rozaba su oido era opresiva y caótica, ella no dudo que si decla una palabra más de rechazo, el recurrirÃa a métodos más brutales para desahogarse.
La habitación cayó en un silencio, él echó un vistazo a su reloj, como si estuviera contando el tiempo. De repente. Odalys hablo: âDiez millonesâ.
â¿Qué?â.
âTe acompaño a esa negociación, y si prospera, esos trescientos millones de deuda se anulan. Si no, me tienes que dar diez millones por las molestiasâ.
Si al final no se concretaba, ¿no estaria perdiendo doblemente? No iba a ser tan tonta, más aún cuando la confianza que Gerson le inspiraba ya no era suficiente, siempre sospechaba que ese perro la trataba de engañar. Ese tipo de eventos de negocios usualmente solo duraban unas horas, ella no tenia que hacer nada, solo estar alli como una mascota obediente, ya fuera saldar una deuda de trescientos millones o recibir diez millones por las molestias, ambas opciones eran un gran negocio.
Gerson sonrio con desden: â¿Diez millones? ¿Eres de oro para valer tanto por las molestias?â.
Odalys ignoro su sarcasmo: â¿Bajo que rol voy contigo?â.
âLa otra parte vendrá con su esposa, asi que naturalmente tú Irias como mi esposaâ.
Entonces, Odalys extendió las manos: âEntonces eso es todo, tengo que actuar como tu esposa amorosa, incluso me tienes que llevar a presumir por ahÃ, quizás también tenga que beber y buscar temas de conversación para congeniar con ellos. Es agotador. Además, un segundo matrimonio ya afecta el mercado, si se hace de conocimiento público, aún menos hombres podrán soportar la presión de casarse conmigo. Asi que diez millones no es nada, si no estás de acuerdo, yo misma conseguiré los trescientos millonesâ. Gerson apretó los dientes, forzando cada palabra desde su garganta: â¿Todavia piensas en un segundo matrimonio?â.
âPor supuestoâ, dijo Odalys despreocupadamente, curvando sus labios. âNo pensarás que por tu culpa voy a perder la fe en todos los hombres del mundo, ¿verdad? No tienes tanta influencia en mi, ahâ¦â
Ella gritó de dolor al sentir que su cintura estaba a punto de ser aplastada por Gerson, ese maniático. Ãl al verla sufrir, sonrio y la presión en su cintura disminuyó: âEsa boca tuya realmente solo sirve para gemirâ.
¿Qué clase de palabras lascivas eran esas?
âLa otra parte llegará al aeropuerto a las nueve de la mañana, pasado mañana, iremos juntos a recibirlosâ, ese comentario significaba que habÃa aceptado su trato.
Odalys no estaba sorprendida, diez millones frente a una transacción de cientos de millones era insignificante y al ver que Gerson no se iba y en cambio avanzaba hacia el interior, ella rápidamente lo detuvo: âYa terminamos de hablar, ahora puedes irteâ.
âEstoy muy cansado, dormiré aqui esta nocheâ.
â¿Qué?â.
¿Acaso él pensaba que ese era su harén, donde podia ir venir y ser servido con té y una cama, tan naturalmente? La diferencia natural de fuerza entre hombres y mujeres se hacÃa evidente en ese momento: aunque Gerson solo estaba de pie sin esfuerzo, ella no podia moverlo ni un poco.
Odalys apretó los labios, entonces pensó rápidamente y se tocó el estómago: âPuedes quedarte, pero ahora tengo hambre, aún no he cenadoâ.
â¿Y eso qué significa?â, Gerson levantó una ceja, con una sonrisa burlona en sus labios. ¿Quieres que baje a comprarte comida? ¿Odalys, estás soñando si piensas que puedes mandarme?â.
âNo me atreverÃa a mandarte, solo queria que me acompañaras, hay un puesto de comida justo abajo, este lugar está algo aislado y no es seguro para una mujer sola salir de nocheâ.
Gerson miró su cara del tamaño de una palma de mano, que se pondria aún más delgada si no comia pronto, entonces, resoplando, salió por la puerta, echándole un vistazo, ella aún estaba en pantuflas y frunciendo el ceno le dijo: âApurate, te doy un minuto para camblarte a zapatosâ.
En ese momento, ella sostenia la manija de la puerta, se giró hacia él con una sonrisa radiante y, bajo la mirada advertidora de Gerson, cerró la puerta con un fuerte âbang!â, al segundo siguiente, cerró con llave y se fue a dormir.
Gerson, expulsado a la puerta, tenia una expresión sombrÃa, pero decidió no hacer nada.
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El dÃa que llegó el jefe de ServiSoft, Odalys se tomó el dÃa libre para ir al aeropuerto con Gerson a recibir a los visitantes.
Después de una breve presentación, cada uno se subió a su respectivo vehiculo. No mucho después, ella miró hacia la hacienda Finca del Roble con el ceño fruncido, y finalmente entendió por qué Gerson le habÃa pedido que trajera ropa extra, diciendo que temia que ella vomitara por la borrachera y necesitara cambiarse. ¡Qué engaño!
â¿Cuánto tiempo vamos a quedarnos aquÃ?â.
âDependerá de cuando se firme el contratoâ.
âSi se firma esta noche, ¿puedo irme?â, ella solo habia pedido un dia libre.
Gerson la miró de reojo con una expresión frÃa: âSeñora Borrego, diez millones en honorarios no son tan fáciles de ganar. Mejor haga su trabajo lo mejor que pueda antes de poner condicionesâ.
Mientras hablaban, el coche que llevaba al jefe de ServiSoft también llegó a la Finca del Roble; el señor Cabrera y la señora Cabrera, junto con dos asistentes, bajaron del vehÃculo.
Señor Cabrera: âHabla oido hablar de las aguas termales naturales de esta Finca del Roble, siempre quise venir, pero nunca encontré el tiempo, hoy parece que tuve suerteâ.
La señora Cabrera, enlazando su brazo con el de él, a pesar de cuidarse bien, mostraba lineas finas en las esquinas de los ojos y en la frente a sus cuarenta y tantos años: âEntonces vamos a quedarnos algunos dias. más, aprovechando la oportunidad para disfrutar a fondoâ.
El señor Cabrera respondió sin mucha emoción: âYa a esta edad y solo piensas en diversiones; mira a la señora Borrego, se nota que es una ayuda Invaluable para el señor Borregoâ.
Odalys sonrió cortésmente: âA mi también me gusta divertirme, solo que crecà en la capital y no me sorprende mucho aqui. Si fuéramos a Zeria, seguro que todo me pareceria novedoso, el señor y la señora Cabrera siempre están ocupados con una empresa tan grande, no es fácil venir aqui, asi que deberian disfrutar al máximoâ.
El señor Cabrera dejó su mirada en Odalys por unos segundos más, y sonrió: âTiene razón la señora Borrego, entonces, una vez firmado el contrato, nos quedaremos unos dÃas más con ustedes para disfrutar del lugarâ.
Odalys solo sonrió; esas palabras eran para que Gerson las manejara, ella seguirÃa siendo su florero, no le
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Capitulo 51
gustaba ese señor Cabrera, por lo que no queria esforzarse en hablar con él.
Ya era mediodia y el grupo se dirigió directamente al restaurante. La comida de la Finca del Roble habla aparecido en programas de gastronomia, pero ella nunca habla tenido la oportunidad de venir debido a la distancia del centro de la ciudad; el restaurante estaba en el segundo piso, y aunque estaba lleno de gente por ser la hora de comer, Odalys noto inmediatamente a Bruno en una mesa cerca de la ventana, él estaba hablando con alguien, con un cigarrillo entre sus dedos descansando en la mesa, el humo azulado se dispersaba alrededor de sus dedos.
El grupo de jóvenes adinerados y atractivos se destacaba como el centro de atención de todo el salón, y la voz sarcastica de Gerson cayó desde arriba: â¿Quieres ir a sentarte con él?â.
Odalys lo miró con indiferencia, probablemente sabia que Bruno estaba alli, solo sonrió sin ganas: âSi, qué bien me conocesâ.
Dicho eso, se dirigió directamente hacia la mesa junto a la ventana, pero Gerson, con el rostro de repente oscurecido, la atrajo de vuelta.
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