Capítulo 54
¡Adiós! MI ESPOSO SIN DESEO ( Odalys )
CapÃtulo 54
Gerson tomó la mano de Odalys, abrió la puerta del cuarto que ella habia entreabierto y antro con aso tranquilo bajo su mirada asesina ella funció el ceri Oye este es mi cuarto, ¿qué pretendes?â
Gerson sonnió de lado: âBañarme, dormirâ, su tono era sereno, con una sonrisa, pero ella podia escuchar que la estaba provocando.
Definitivamente era a propósito, Gerson queria verla enfurecerse sin poder hacer nada. Odalys habia reservado una habitación con cama grande, con un divan cerca de la ventana y aparte de eso no habia cho lugar para descansar, él no iba a degradarse a dormir en un sofá, asi que al final o ela se humilabay compartia la cama con el o se resignaba a acostarse en el divan, viéndolo comodamente tendido en la cama grande que ella habia pagado.
Odalys apretó los labios, descontenta: âVuelve a tu habitaciónâ.
Aunque ese hotel de aguas termales no tenia una suite presidencial si contaba con habitaciones VIP con piscinas termales privadas.
âSomos esposos, si dormimos separados, ¿no hariamos que todos piensen que nuestra relación esta mal? Gerson mentia con los ojos abiertos. âEl Sr. Cabrera y su esposa son conocidos por su amor profundo y los socios prefieren trabajar con parejas que se llevan bien. No olvides que tú has aceptado dinero por estoâ.
Odalys estaba atónita.
Ese hombre tenia escrito en la cara: âSi vas a vender, no finjas ser puritanal. Además, si la relación entre el Sr. Cabrera y su esposa se relacionaba con el amor profundo, ella harÃa un en vivo bebiendo veneno para ratas. No sabia si Gerson estaba ciego o simplemente queria disgustarla. decir que ellos se tenian amor profundo era una ofensa.
Odalys sonrió con hipocresia: âEl socio quiere trabajar con tu empresa por tu capacidad y fortaleza personal no por lo bien que nos llevamosâ.
Gerson soltó un resoplido y no le prestó más atención dirigiéndose directamente al baño. Ela miro la puerta de vidrio esmerilado del baño que se cerro, su expresión se endureció, y su vista se desvio hacia la bata de baño en el armagio, parecia que él habÃa olvidado cambiarse.
Justo cuando iba a ignorar la bata, la puerta del baño se abrió un poco, y una mano masculina se extendio desde el interior: âDame la bata de bañoâ.
El brazo extendido estaba cubierto con una capa de músculos firmes y bien definidos, las lineas eran elegantes, aún no se habia secado después de la ducha, y las gotas de agua sequian cayendo por su contorno. A pesar de eso, ella se recordó a si misma no ser distraida por la belleza masculina, ella tenia que tener el control de la situación: â¿Crees que si pides te voy a dar? Si tienes coraje, saly tomala tu mismoâ. Ya no era la âama de casaâ, ¡y no iba a consentir sus caprichos de niño rico!
Pero el hombre en el baño se rio suavemente: âSi quieres verme desnudo, solo dilo, no es la primera vezâ.
Maldita sea, ¿quién querria verlo?
Al final, tuvo que tomar la bata de baño, cerro los ojos, abrió la puerta del baño y se la lanzó antes de darse la vuelta y acostarse en la cama, sin mirar hacia atrás, si no podia ganarle en el baño, no creia que no pudiera con la cama.
Unos minutos más tarde, Gerson salió del baño vistiendo una bata blanca, con el cinturón atado casualmente y el pecho varonil apenas visible bajo la prenda abierta, todavÃa le caian gotas de agua de su cabello, deslizándose por su perfil afilado y desapareciendo en el cuello de la bata.
Capitulo 54
Al ver a Odalys en la cama con el móvil, frunció el ceño: âDajateâ,
Gerson era un maniático de la limpieza, no podia acostarse sin bañarse y cambiarse, y ella lo sabÃa muy bien, pero ella lo ignoro, bloqueo su teléfono y lo puso en la mesita de noche: âEstoy cansada, voy a tomar una siesta, haz lo que quierasâ,
Luego, se cubrió con la manta y se revolcó cómodamente en la cama, cerrando los ojos. âUna habitación con una cama grande que cuesta más de mil, realmente es muy cómodaâ.
Gerson se enfrio, apretó los labios y después de un momento dijo: â¿No te bañas antes de dormir?â.
âNo, no me bañoâ, le respondió Odalys como si fuera obvio. âCon este clima no sudas, bañarse todos los dÃas reseca la piel normalmente me baño cada tres diasâ,
Ella hablaba sin ruborizarse, jugueteando con los mechones de cabello esparcidos sobre la almohada blanca: âSi no lo dices, hasta me olvido, hoy es el tercer dia, pero mejor solo me lavo esta noche, ahora solo voy a tomar una siesta y después tengo que salir, no quiero complicarmeâ.
Gerson la miraba, con una mirada tan afilada que parecia querer matarla en su desorden alll mismo. Odalys, con toda confianza, levantó las sábanas y dio unas palmadas al espacio libre a su lado: âTienes un compromiso esta tarde. ¿por qué no tomas una siesta aqui?â.
Gerson retiro su mirada y fue hacia el diván cerca de la ventana con el rostro serlo, no tenÃa el hábito de dormir la siesta. Si no fuera por considerar que el Sr. Cabrera habla tenido un viaje agotador, a esa hora ya hubiera estado discutiendo detalles de una colaboración.
Odalys, observando al hombre que atendia sus asuntos en el diván, no pudo evitar rodar los ojos y se contuvo para no darle un buen golpe, pero conocia bien el comportamiento descarado de Gerson, seguro que le inventaria algún cargo y la enviaria a pasar un par de dÃas en la cárcel, se contuvo, pensando que una vez que la colaboración estuviera asegurada, podrÃa cortar lazos con ese hombre definitivamente.
Dos horas más tarde, el Sr. Cabrera ya habia descansado lo suficiente y Gerson llevó a Odalys a reunirse con el
La Finca del Roble era el lugar más grande de Capital, con campo de golf, hotel con aguas termales, piscinas internas y externas, pesca, jardines para disfrutar, era un complejo completo con una amplia gama de entretenimientos que te permitirÃan pasar varios dÃas sin aburrirte. El Sr. Cabrera parecia no ser muy aficionado al deporte, su cuerpo no resistia ni tres pasos sin jadear, asi que se dirigieron a la casa de cristal junto al lago para tomar el té de la tarde y el sol de la tarde filtrándose a través del cristal los calentaria suavemente.
Odalys seguia actuando como un adorno, no hablaba a menos que la mencionaran. No pasó mucho tiempo antes de que la Sra. Cabrera, bajo la intimidante mirada de su esposo, le preguntara: âOdalys, ¿qué marca de perfume usas? Huele muy bienâ.
Al escuchar eso, ella sacó de su bolso un frasco de perfume apenas usado: âNo es de una marca muy conocida, lo compré en una pequeña tienda en las calles de Paris. Si a la Sra. Cabrera no le importa, puedo regalárselo, además, si tengo otra oportunidad de ir, puedo comprarle uno nuevoâ.
Intuyó que la mención repentina del perfume por parte de la Sra. Cabrera tenia segundas intenciones. Ella habÃa usado ese mismo perfume por la mañana, ¿por qué no le habla preguntado antes?