Capítulo 58
¡Adiós! MI ESPOSO SIN DESEO ( Odalys )
CapÃtulo 58
âOdalysâ, dijo la señora Cabrera con una voz que interrumpió los pensamientos de Odalys, provocando que esta diera un pequeño salto. â¿Te encuentras bien? Te veo un poco pálidaâ.
Odalys tenia una piel clara, y aunque no llevaba maquillaje, no parecia en absoluto que estuviera descompuesta. En verdad, la señora Cabrera solo habla buscado un pretexto para hablar, al verla rezagada.
Los demás, al oir sus palabras, se detuvieron. Al levantar la vista, Odalys se encontró con los ojos verdosos y grasientos del señor Cabrera. Al notar su mirada, él le sonrió con una intención evidente y luego volvió a su semblante bonachón de siempre, nadie más que ella habla notado el cambio tan rápido.
Gerson frunció el ceño: â¿Te sientes mÃ¥l?â.
Su expresión de enfado de esa mañana parecia indicar todo lo contrario. Odalys no disfrutaba ser el centro de atención, asà que negó con la cabeza: âNo, es solo que no estoy acostumbrada a la cama, no dormi bienâ. La mirada de Gerson sobre ella llevaba un dejo de desprecio, se detuvo para llamar a uno de los carritos de golf que habÃa en el complejo y dijo con indiferencia: âYa es suficiente, vayamos en el carroâ.
Odalys miró hacia el lugar de recepción del campo de golf, a solo unos cientos de metros de distancia: âNo es necesario, ademásâ¦â
Antes de que pudiera terminar, Gerson ya estaba frente a ella, tomándola de la mano para llevarla al carro: â¿Problemas con la cama? ¿No te fuiste de Oasis Sereno bastante decidida? No recuerdo que mencionaras ese problemaâ, su tono era abiertamente sarcástico, claramente habia percibido la mentira.
Odalys le respondió con una sonrisa radiante: âIncluso los calcetines favoritos hay que tirarlos después de un tiempo, no podÃa quedarme alli por siempre, serÃa repugnanteâ.
Gerson entrecerró los ojos, su voz era fria y pesada: â¿Estás insinuando algo sobre mi?â.
El silencio se extendió entre ellos, y después de unos segundos, ella le respondió con algo completamente irrelevante: âDe repente me di cuenta de que tienes tus virtudesâ.
No solo autoconocimiento, sino también la habilidad de leer entre lineas y hacer inferencias, definitivamente era de los más astutos.
Gerson: â.
Mientras ellos intercambiaban palabras afiladas, la señora Cabrera ya se habia acomodado en el carro, y al ver que Gerson llevaba a Odalys, comentó con envidia: âOdalys, tu y el señor Borrego si que se llevan bienâ.
El señor Cabrera, por su parte, parecÃa tener un brillo inusual en su mirada. Odalys solo pudo responder con una risa incómoda, sin saber qué decir. Después de todo, en ese momento, ella y Gerson seguÃan tomados de la mano, aquello era una imagen perfecta de una pareja modelo a ojos de los demás.
Ya en el campo de golf, ella se puso unas gafas de sol y se recostó para intentar dormir un poco. Los últimos meses habÃa pasado muchas noches en vela, lo que habÃa alterado su reloj biológico y le dificultaba conciliar el sueño, sumado a su problema para dormir en camas ajenas.
âSeñorita Tovarâ, una voz grasosa rompió el silencio, era el señor Cabrera hablando en un tono bajo. âTú y el señor Borrego no son realmente una pareja, ¿verdad? ¿Cuánto te paga por mantenerte? Yo te ofrezco el dobleâ.
Ella giró su cabeza para descubrir que Gerson y la señora Cabrera se habÃan ido, entonces se quitó las gafas â y con sus labios entreabiertos, le dio una cifra: âTrescientos millonesâ..
Ella y Gerson siempre habÃan mantenido un matrimonio Secreto, aunque se habÃan revelado en la fiesta de
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cumpleaños de Melba hacia unos dÃas, no habla periodistas presentes, asà que solo los asistentes conocian su verdadera Identidad y lo que estos dijeran serian solo rumores.
El señor Cabrera, viviendo lejos en Zeria, no sabia eso, lo cual era normal. Ãl se sintió atraido por el hermoso rostro de Odalys, pero luego fue golpeado por los âtrescientos millonesâ, con su rostro lleno de pliegues torciéndose en incredulidad dijo: â¿Trescientos millones? ¿Estás soñando despierta o qué? Ni siquiera la bailarina más bella que mantengo vale tanto. ¿crees que puedes superar su figura forjada por años de danza?â.
Salvo que alguien estuviera loco, ¿quién gastaria trescientos millones para mantener a una mujer? Ni siquiera habla entregado esa suma al casarse.
â¿La bailarina más bella?â, Odalys miró a su interlocutor con una ligera sorpresa. â¿Noella?â.
Sabia que a quien los medios y el público hablan nombrado âla bailarina más bellaâ solo podia ser ella, Noelia.
El Sr. Cabrera levantó con orgullo la barbilla, como si estuviera alardeando ante ella: âSi, ella. ¿Quién más mereceria ese titulo?â.
âJajajaâ, se burló Odalys, con sarcasmo. âQué impresionante ehâ.
Dicho aquello, se giró y lo ignoro. Mantener a Noelia serÃa un escándalo si Gerson lo escuchara y el Sr. Cabrera no saldrÃa indemne, pero ella no tenia ninguna intención de advertirle, era mejor que alardeara delante de Gerson.
¡Que los perros se mordieran entre ellos!
Al principio, Odalys encontraba el campo deportivo demasiado ruidoso, pero, incapaz de resistir, acabó dormitándose. En el sueño, alguien la empujaba y podia escuchar vagamente a alguien llamando su nombre. â¿Daly?â
Odalys abrió los ojos confundida, encontrándose inesperadamente con el rostro perfecto y sin defectos de aquel hombre, se sobresaltó, su mente se aclaró al instante y se levantó de un salto del asiento
Gerson, con un semblante sombrio y un aura amenazante, vio que ella se levantaba y se enderezo: âAhora que has despertado, vámonos. ¿Eres un cerdo o qué? Puedes dormir en cualquier lugar, ¿no temes que alguien te saque y te sacrifique?â.
Con una mano en el bolsillo, no le prestó más atención y se alejó.
Odalys cerró los ojos y se frotó la cara, levantándose de la silla sin prisa. Bueno, definitivamente habia sido un sueño, ¿ese desgraciado de Gerson la llamarÃa Daly?
Cuando ella salió, el Sr. Cabrera y la Sra. Cabrera ya estaban listos esperándola afuera. Habian almorzado cerca y por la tarde pasearon por Finca del Roble, que era extensa y hermosa, no era à menudo que tuvieran tiempo libre, asi que lo aprovecharon para hacer turismo.
La cena fue en el restaurante y no fue hasta entonces que Odalys se enteró de que el contrato ya estaba firmado: pensando que al dÃa siguiente podrÃa irse, se sintió feliz y se unió a la Sra. Cabrera para tomar unas copas más, era vino de frutas, dulce y suave, pero sorprendentemente fuerte.
La Sra. Cabrera tomó afectuosamente la mano de ella: âOdalys, siento que nos llevamos muy bien. Es una lástima que esta vez todo fue tan apresurado y no pude conversar contigo como hubiera querido. Cuando tú y el Sr. Borrego vayan a Zeria, me aseguraré de ser una buena anfitriona y mostrarles todo alláâ.
Odalys aceptó con gusto, pero sabia que no iria, no solo porque no era tan cercana a la Sra. Cabrera, sino porque no querÃa más complicaciones con Gerson.
Después de la cena, el Sr. Cabrera sugirió continuar la fiesta en el club del piso superior, pero Odalys
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excusandose por estar un poco ebria, decidió retirarse temprano a su habitación. El ascensor del club y del hotel eran separados, con remordimiento, Odalys se disculpó: âLo siento mucho, nunca he sido buena con el alcohol, no queria aguar la fiesta del Sr. Cabrera y la Sra. Cabrera. El servicio de este club es famoso en Capital y vale la pena visitarloâ.
Gerson le echo una mirada frÃa, pero ella no le prestó atención. El habla estado con una expresión indiferente toda la noche, como si el mundo le debiera algo; ella arrugando el ceño, con una apariencia de malestar, les dijo: âSr. Cabrera y Sra. Cabrera, que se diviertan. Yo me retiro a mi habitación tambiénâ. Apenas se giró, Gerson la atrapó por la cintura y la volvió a su lado: âNo iré al club tampoco. Mi esposa no se siente bien, la llevare de vuelta para que descanseâ.
Luego miró a Ulises, quien habia sido invisible durante los dos dias anteriores, y le ordenó: âAsegúrate de atender bien al Sr. Cabrera y a la Sra. Cabreraâ.
Cuando se quedaron solos, la expresión de borrachera de Odalys desapareció instantáneamente y empujó a Gerson para liberarse, parándose erguida, sin rastro alguno de la debilidad anterior: âNo me siento mal y no necesito que me acompañes, vuelve a tu habitaciónâ.
âNo estar borracho es perfectoâ, Gerson respondió con el rostro tenso, sujetando a la persona y caminando hacia la habitación. âJusto tengo algunas cosas que preguntarteâ.