CapÃtulo 121
Antes Javier no entendÃa, por qué Roman estaba tan loco por la Srta. Nerea, completamente atrapado sin salida.
Hoy, al tener la oportunidad de ver cómo coqueteaban sin importarles el mundo alrededor y escuchar sus conversaciones llenas de ingenio, finalmente lo comprendió.
Aunque habÃa sido el brazo derecho de Roman durante años, nunca lo habÃa visto como hoy.
Cuando estaba con la Srta. Nerea, se transformaba. Se volvÃa entusiasmado y alegre, capaz de bromear, ponerse celoso, enfadarse e incluso hacer cosas dominantes y abusadoras, como un joven de veinte años verdaderamente enamorado y fuera de si.
Ya no era el temido presidente de Torre Gemela del Dazz en el ámbito empresarial, ni el distante y frÃo lider del Grupo Dazz que trabajaba sin descanso, su personalidad superaba en madurez y frialdad a lat de sus contemporáneos.
La Srta. Nerea hacÃa que el presidente se convirtiera en alguien completamente diferente, mostrando su lado más genuino y feliz. Asà que, muchas veces, ¿no es que el presidente simplemente no podia controlarse y caia rendido voluntariamente?
Qué pena⦠si solo la Srta.Nerea no tuviera a alguien a quien amar, si Samson no existiera.
Al principio, Nerea cerró los ojos solo porque no querÃa ver a Roman.
Pero no sabÃa si era porque el asiento del coche lujoso era demasiado cómodo o si el dolor en su brazo estaba desapareciendo, apenas cerró los ojos, el cansancio de ser perseguida por fans entusiastas y discutir con Roman todo el camino la abrumo, llevándola rápidamente a quedarse dormida.
La respiración suave y prolongada de Nerea llenaba el espacio, y Roman, cuya mirada habia estado fija en el contrato lleno de letras, finalmente desvió su atención hacia ella.
Perdiendo su anterior vivacidad, Nerea, acurrucada en el asiento y sumida en el sueño, parecÃa tan dulce e inocente como la Bella Durmiente de los cuentos de hadas, tan perfecta que resultaba surrealista, incitando el deseo de tocarla, de romper esa paz.
Pensando asÃ, él realmente lo hizoâ¦
Roman se inclinó suavemente, acercándose a Nerea, desabrocho su cinturón de seguridad, apartó el cabello que le rozaba la mejilla y fue cautivado por esa belleza tierna que le provocaba una enorme tentación, el suave aroma de iris que emanaba de ella era una seducción abierta, asà como la mezcla de sus alientos, desencadenando un placer y un escalofrio interminables.
Se sentÃa como un adicto que habÃa estado en abstinencia por dÃas, finalmente encontrando su droga, consumiéndola vorazmente..
Nerea, mi Nea, yo podrÃa haber soportado la oscuridad si no hubiera visto la luz. Pero desde aquel momento en que sonreÃste a mi, ya no habÃa vuelta atrás para nosotros, solo una eterna lucha hasta la
muerte.
-Mmmâ¦.
En su sueño, Nerea sentÃa que estaba al aire libre, acechada por un lobo hambriento que parecÃa listo para saltar sobre ella y desgarrarla en cualquier momento, lo que la hizo emitir un sonido de precaución.
Ese sonido, como una alarma, despertó de golpe a Roman, que estaba a su lado.
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Capitulo 121
Justo cuando Roman iba a alejarse, la joven deslizó su cuerpo desde el asiento directamente hacia sus brazos, como temiendo caerse, y lo abrazó fuertemente por la cintura. Rozó con la punta de su nariz contra sus firmes y tonificados abdominales, murmurando insatisfecha, -Hello Kitty, qué duro estás
hoyâ¦.