CapÃtulo 146
En la mansión, en el gran salón del primer piso.
-¡PrÃmo!
Maia entró corriendo desde afuera, al ver que Laureano ya habÃa salido del estudio pero sin rastro de Roman, le preguntó apresuradamente.
-¿Dónde está Roman? ¿Dónde está?
-¿Para qué lo buscas?
Laureano, con calma, tomó un sorbo de vino tinto, emitiendo un sonido de satisfacción.
Era realmente un buen vino, guardado durante años. Solo con un sorbo ya sentÃas su rico aroma y te embriagaba. Nerea se habÃa acabado una copa entera de un trago, probablemente caerÃa dormida en cualquier momento.
HabÃa pensado aprovechar este vino esta noche para darle a Roman una oportunidad, pero ahora parecÃa que le habÃa salido el tiro por la culata.
-Tengo un asunto urgente con él, ¡no preguntes más! Dime dónde está!
-Acaba de salir, fue hacia el pasillo oeste, a buscar a Ne..
No terminó de hablar cuando Maia ya se habÃa girado y corrÃa hacia afuera.
-¿Eh? Fue a buscar a Nerea, ¿y tú vas detrás buscando problemas?
Maia corrió por el pasillo oeste, mirando de un lado a otro, buscando frenéticamente a Roman hasta que al final del corredor vio una figura alta y elegante.
-Romanâ¦
Exclamó emocionada, pero su voz se detuvo abruptamente a medio camino.
No solo estaba él.
Debajo de él habÃa una figura esbelta y encantadora forcejeando desesperadamente, sin poder liberarse de su dominio.
La besaba de manera brusca y salvaje, con movimientos tan intensos que parecia querer devorarla viva, perdiendo toda su habitual elegancia y distanciamiento.
En ese momento parecia totalmente otra persona, locamente obsesionado, embriagado y sumergido en su pasión.
Maia reconoció el borde rojo del vestido de zorro de la chica, y no pudo evitar cubrirse la boca con Incredulidad.
¡Asà que era verdad lo que decÃa esa zorra!
¡Ella realmente era la novia de Roman! Y lo que le dolÃa no era eso, sino la escena ante sus ojos.
Habia imaginado que, incluso si Roman tenÃa novia, serÃa sólo un matrimonio arreglado por la familia, o era una simple compañÃa, para apaciguar a sus mayores y silenciar los rumores.
Después de todo, alguien tan naturalmente frio y distante como él, nunca se enamorarÃa, mucho menos de alguien como ella.
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Pero verlo ahora, besando apasionadamente a la chica en sus brazos, incluso si era de una manera forzosa, estaba completamente perdido en ella, no se veÃa diferente a cualquier hombre enamorado incapaz de controlarse.
¡Roman realmente habÃa sido seducido por esa zorra!
¡Una mujer despreocupada y coqueta, sólo interesada en su dinero!
¡TenÃa que exponer sus actos! ¡TenÃa que hacer que Roman viera lo fea y despreciable que era su verdadera cara!
Roman besaba suavemente a Nerea, desde la frente hasta la punta de su nariz, y luego a sus mejillas rosadas. Al llegar a sus labios húmedos y tiernos, casi no pudo resistirse aseguir besándola.
-Bibibi-
El teléfono de Nerea vibrando incansablemente en el suelo sacó a Roman de su trance. Bajo la mirada y al ver el nombre Samson parpadeando en la pantalla, el deseo en sus ojos se desvaneció, reemplazada por un fugaz brillo asesino.
Recogió el teléfono y contestó la llamada.
La voz ansiosa de Samson sonó de inmediato, -¡Nerea, finalmente me contestas! Me asustaste, ¿qué pasó? ¿Sucedió algo?
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