Nerea gritaba de dolor, mientras Amancio se reÃa a su lado. -Nere, esta vez no puedo ayudarte. Miguel pensó que te olvidaste de su cumpleaños y se pasó toda la noche con cara de pocos amigos,
esperando ver si aparecÃas o no.
-¡Claro que iba a aparecer!
Nerea, sintiéndose un poco culpable, miró a Gerard y luego levantó la caja de regalo que tenÃa en sus manos. -No solo iba a aparecer, sino que también le traje a Miguel el regalo que tanto habÃa estado deseando.
Miguel, al ver la consola de videojuegos en sus manos, pasó de estar molesto a estar completamente alegre en un instante.
-¿La última consola Dreamcast? Escuché que acaba de salir y ni siquiera ha llegado a las tiendas aún. ¿Cómo conseguiste una, Nerea?
Finalmente soltó su agarre, y Nerea se frotaba las orejas. -Yo⦠le pedi a alguien que me la consiguiera. -Sabia que me tienes en tu corazón, incluso recordando lo que querÃa.
Miguel, feliz, le revolvió el cabello y le dio varios besos en la cara.
-Ya, Miguel, acabo de salir del set y ni siquiera me he lavado la caraâ¦
-Incluso sin lavarte la cara, sigues siendo la favorita de tu hermano.
-¡Nerea!
Desde fuera del salón, Samson la vio y se acercó rápidamente, irradiando felicidad.
En los últimos dÃas, habÃa querido visitarla, pero ella lo rechazó usando la excusa de estar muy ocupada con las grabaciones y que el equipo prohibia las visitas.
Hoy, aprovechando el cumpleaños de Miguel para verla, se dio cuenta de cuánto la extrañaba.
Antes, cuando pasaban todos los dÃas juntos, no apreciaba esos momentos. Ahora, apenas separados unos dias, no podÃa dejar de pensar en ella, llegando al punto de no poder vivir sin ella.
-¿Cómo has estado últimamente? Yoâ¦
-Todo bien.
Antes de que pudiera decir más, Nerea lo cortó con una respuesta breve, sin siquiera detenerse a mirarlo demasiado.
-Amancio, Miguel, Nerea, Gerard, Samson, no se queden ahà parados. ¡Ven a comer!
Pablo y Camelia, sentados en la mesa principal del salón, les hacÃan señas.
Todos se acercaron y tomaron asiento en orden, saludando a los invitados de honor y amigos cercanos. Después de que todos elogiaron a los tres hermanos, comenzaron a entregar sus regalos. Cuando llegó el turno de Samson, abrió la caja que traÃa consigo.
-Vaya, un reloj Rolex de oro de 18K. Eso no debe ser barato, ¿eh?
Camelia se sorprendió, y un tÃo comentó, -Ese modelo debe costar cerca de un millón, o al menos
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Capitulo 191
setecientos u ochocientos mil. Pablo, tu futuro yerno si que es generoso. ¡Hasta para el cumpleaños de Miguel se luce!
Amancio y Miguel también parecian confundidos. Aunque Samson siempre habÃa sido conocido por su habilidad para manejar relaciones sociales y dar regalos, nunca habÃan visto que diera algo tan caro.
-Nerea y yo pronto seremos familia, asà que esto no es nada.
Hizo énfasis en âfamiliaâ, provocando risas y miradas cómplices entre los invitados. Nerea no se molestó; sabia que la fachada de amoroso de Samson se derrumbaria tan espectacularmente como el dia de su compromiso.
-¿Ese no es el CEO del campo de golf El Esplendor? ¿Cómo es que vino?
-¿Desde cuando los Carris hacen negocios con El Esplendor?
De repente, una conmoción interrumpió la fiesta, captando la atención de la mesa principal. Todos miraron hacia la entrada y vieron a un hombre elegante, con traje y corbata, acercándose con un estuche que parecia contener una escopeta.
Pablo lo reconoció inmediatamente como el nuevo CEO del Campo de Golf El Esplendor y se levantó para saludarlo. -Vaya, Sr. Alberto, ¿qué lo trae por aqui hoy?
-Señor Carris- Alberto sonrió calurosamente hacia el -Vengo por instrucciones de nuestro presidente Roman, especialmente para traer un regalo y celebrar el cumpleaños de su hijo.
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