Capitulo 200
CapÃtulo 200
¿Eh?
Nerea se quedó helada, apenas se dio cuenta de que una de sus manos se habÃa colado dentro de la camisa oscura de él, acariciando sin reparo los músculos tensos y flexibles debajo, mientras que la otra mano habÃa encontrado su camino hacia el abdomen bajo, acercándose peligrosamente a esa prominenciaâ¦
Inmediatamente retiró su mano, una mezcla de pánico y vergüenza coloreando su rostro, -¿Cómo⦠cómo puedes bromear en un momento como este? ¡Es solo que me preocupaba por ti! ¡No es que quisiera aprovecharme de ti!
¿Preocupada por él?
Esa preocupaciónâ¦
Aunque sabÃa que era solo una muestra de cariño hacia un amigo, ese pensamiento hizo que su corazón se agitara profundamente.
-¿Y anteayer por la noche?
-Túâ¦
El mencionó de repente lo ocurrido la noche anterior, causando que Nerea se mordiera el labio con torpeza, -Eso⦠esa noche te habias quedado dormido, y yo solo querÃa cubrirte con la manta. Por accidente, las papas fritas que tenÃa cayeron allÃ, y yo solo⦠solo intentaba quitarlas para que no pensaras mal. Pero justo cuando lo hice, te despertaste.
-¿Ah si?
La sonrisa de Roman se amplió, su tono evidentemente incrédulo, -Entonces⦠¿te comiste esas papas?
-¿Qué?
Nerea tardó un momento en captar el sentido de sus palabras. Cuando finalmente lo hizo, sus puños cayeron sobre él como una tormenta, -¡Roman, grosero pervertido! Si cayó allÃ, ¿cómo esperas que me la coma!
Comerse esa papita serÃa como⦠indirectamenteâ¦
-Ejem.
Un par de toses de Roman hicieron que Nerea se detuviera de inmediato, mirándolo con ojos llenos de preocupación, -¿Te encuentras bien? ¿Aún estás enfermo? ¿Te lastimé?
Casi se olvida, él todavia estaba recuperandose. Acababa de salvarla de caerse del caballo, y luego habla caido debajo de ella. Ahora, encima, lo habÃa golpeado, ¿y si le habÃa hecho daño?
Roman la miró con una mezcla de diversión y reproche, -No me lastimaste, pero podrÃa lastimarme de
otra manera.
Ella no se daba cuenta de lo hermosa que se veÃa en ese momento, su ropa desordenada, su cabello volando al viento, con esa expresión de vergüenza y enojo en su rostro, sentada sobre él. Era una visión tan encantadora que despertaba un deseo feroz, una necesidad de dominarla, de poseerla completamente.
Si esto continuaba, temÃa no poder controlarseâ¦.
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Capitu6 200
¿De otra manera?
Solo entonces Nerea se dio cuenta de que, desde que habÃa caÃdo del caballo, habÃa estado sentada sobre él.
Si no te levantas pronto, voy a tener que levantarme yo.
La ambigüedad de sus palabras hizo que el rostro de Nerea se tiñera de un rojo profundo, intentando levantarse en un torpe movimiento.
Sin embargo, justo cuando lo hizo, sus piernas fallaron, y se cayó de nuevo, esta vez⦠aterrizando justo en los labios de Roman.
El impacto de su belleza repentina y la suavidad contra su pecho, junto con el tacto suave en sus labios, hizo que los ojos de Roman se estrecharan, una ola de deseo desenfrenado emergiendo.
-Uhâ¦
En el momento en que Nerea lo besó, sus ojos se abrieron de par en par, su cara se encendió, y todo sul ser se sumió en un silencio y un vacÃo absoluto, tan silencioso que solo podÃa oÃr el latido frenético de su corazón, tan vacÃo que solo podÃa ver su rostro perfecto tan cerca del suyo.
¿Ella habÃa besado a Roman?
Sus labios eran cálidos, suaves, una contradicción completa a su aura frÃa y su cuerpo duro. Espera, ¿en qué estaba pensando? ¿Estaba realmente⦠saboreando el momento?
Con un rostro ardiente de vergüenza, Nerea intentó empujarlo y huir, pero él la agarró por la cintura con fuerza, volteándola debajo de él.
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