Capitulo 276
Peroâ¦
CapÃtulo 276
Débora llevaba todo el dÃa sin probar un bocado ni una gota de agua, y tras el esfuerzo fÃsico del desafÃo previo, si no reponÃa energÃas pronto, su cuerpo no resistirÃa.
-Débora, si de verdad no quieres beber agua del rÃo, entoncés⦠¿qué tal si abandonamos âDos DÃas, Una Nocheâ? Podemos decir que te sientes mal.
-¿Qué estás diciendo? Si nos retiramos ahora, ¿qué programa de variedades querrá invitarme en el futuro? ¿Qué pensarán los millones de espectadores frente a la pantalla? ¿Cómo voy a mirar a Isabella y Nerea a la cara después?
-Pero no puedes arriesgar tu salud solo por un programa de variedades.
-¡Basta ya! ¡Yo sé cómo está mi cuerpo!
Débora, con un gesto de determinación, se secó el sudor frÃo de su rostro, intentando parecer indiferente.
Después de todo, ¿qué era âDos DÃas, Una Nocheâ? Estaba segura de que podÃa hacerlo⦠aunque de repente todo a su alrededor parecÃa oscurecerse y tambalearse:
Nerea, jesta agua filtrada está tan clara y tan dulce! Ramiro, tras beber varias hojas de loto llena de agua, le dio un pulgar hacia arriba en señal de aprobación. ¡Eres increÃble! ¿Todos los demás ya bebieron?
-Aún falta una personaâ¦
Nerea miró hacia Débora, quien pasó de ser un gallo combatiente a ser un perrito con la cola caÃda, su figura temblaba como si fuera a caer en cualquier momento.
Con el sol tan fuerte y un dÃa entero sin beber agua, era probable que sufriera un golpe de calor.
-¿Ella?
Ramiro apenas la miró antes de quitarse el micrófono su tono lleno de desdén. -Es pretenciosa y maleducada, ¡no te preocupes por ella!
Débora, intentando ganarse un lugar en el equipo de Roman, le habÃa puesto trabas secretamente, casi causando que Nerea fuera asignada a otro equipo. Realmente, no deberÃa preocuparse por ella, pero Nerea no habÃa venido al programa para pelear con nadie, sino puramente para ganar seguidores.
Si ahora actuaba con magnanimidad y le llevaba agua, seguramente ganarÃa la simpatÃa del público. Por otro lado, si Débora sufrÃa un golpe de calor y se desmayaba, eso también atraerÃa la atención del programa y de la audiencia, pero disminuirÃa su propia presencia.
Con eso en mente, tomó una hoja de plátano llena de agua y se acercó a ella.
Débora, ya mareada y a punto de caer, al ver a Nerea acercarse, de repente se sintió más clara y recuperó el sentido.
Se detuvo frente a ella, sosteniendo en sus manos la hoja de plátano con agua.
-Nerea, ¿vienes a presumir de lo increÃble que eres por haber creado agua tan limpia y de cuánto te agradece todo el mundo? Te aconsejo que abandones esa idea ahora mismo. El agua del rÃo es agua del rÃo, por más que la trates, sigue siendo sucia.
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CapÃtulo 276
Cuando termino de hablar, la cámara en vivo se giró hacia ellas. Frente a la agresión verbal de Débora, Nerea no se irritó; solo sonrió suavemente y dijo, -Débora, aunque el agua del rÃo esté sucia, puede saciar la sed. Además, ya purifiqué esta agua, todos la han bebido sin problemas. ¿Por qué no pruebas
un poco?
¿Ella habÃa venido a ofrecerle agua?
Débora se quedó mirando el agua que le extendÃa, completamente atónita. Después de todo lo ocurrido durante el juego de arrancar placas, ahora se presentaba con una actitud amable y considerada, ¡seguro que era solo un acto para las cámaras!
-¡No la quiero!
-¡Lo he dicho, prefiero morir antes que beber agua del rÃo!
Tras decir eso con los dientes apretados, su cuerpo titubeó, casi cayendo al suelo. Nerea, rápida de reflejos, la sostuvo, con una preocupación marcada en su mirada. -Débora, estás ardiendo. ¿No será que estas sufriendo de un golpe de calor?
-Esperanza, ayúdala. Voy a darle agua o se desmayará.
-¡Claro, claro!
La asistente se apresuró a sostener a Débora. Antes de que pudiera rechazarla de nuevo, Nerea vertió el aguá directamente en su boca.
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