CapÃtulo 362
En las afueras de Londres, en el set de filmación de Llega La Reina.
Las sombras de los árboles bailaban, y las balas volaban mientras una figura imponente vestida de negro, armada con dos pistolas, se movia a través de la oscuridad infinita, derribando a los guerreros de Nieve Sangrienta a su paso.
Finalmente, ella también caÃa en un charco de sangre carmesi.
-¡Está muerta, está muerta!
-Dafne, finalmente has muerto, finalmente has caido en mis manos!
-¡Ja, ja, ja, jaâ¦!
El lider de Nieve Sangrienta, Cobra, soltaba una risa arrogante mientras avanzaba con sus botas de hierro hacia la figura caÃda, a punto de levantar su cuerpo sin vida.
Sin embargo, de repente, la joven se levantaba, sacaba su arma, la cargaba, apuntaba y disparaba. Sus movimientos eran tan rápidos como los de una sombra en la noche, dejando a Cobra sin oportunidad de reaccionar antes de recibir un disparo en la cabeza, muriendo con una sonrisa en su rostro.
-Dafneâ¦
Cayó ante la mirada fria e inmutable de ella.
-Bum-
Con su corazón como bomba, Cobra habia planeado que, al detenerse su corazón, la prisión que retenia a los criminales de Plutón explotaria.
El estruendo de la explosión resonaba, y las llamas se elevaban hacia el cielo.
Sin pensarlo, Dafne corrÃa hacia el fuego.
-Cof, cofâ¦
En los calabozos, James, asfixiándose con el humo denso y al borde de la muerte, estaba atado con gruesas cadenas de hierro, su cuerpo estaba lleno de heridas y su ropa estaba empapada en sangre. Su débil aliento era un milagro sostenido por una obsesión.
Ahora, con la explosión y las llamas emergiendo, su obsesión ya no tenia esperanza, y estaba listo para partirâ¦
Justo cuando cerraba lentamente los ojos, un estruendo anunciaba que la puerta del calabozo habÃa sido derribada. Detrás del humo denso, emergia una figura imponente como una diosa sedienta de sangre en la oscuridad de la noche, lejana y fascinante.
James la vela y casi no podÃa creer en sus ojos, y luego, de repente, comenzaba a reir como un loco, -Ja, ja, ja, jaâ¦
-Dafne, finalmente has venido.
-¿Sabes cuánto tiempo te he esperado? Sesenta y ses dias, exactamente sesenta y sels dias, pensando en ti cada diaâ¦
De lo contrario, ya estaria muerto.
-¿Has venido a llevarme en inl último viaje?
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Capitulo 362
-Adelante, morir en tus manos seria mi mayor honor
Cerraba sus ojos en paz, como si morir junto a él fuera el mayor de los placeres.
-Bang-
Ãl sonido del disparo resonaba, pero James no murió
Dafne rompia las cadenas que lo ataban, y James, de rodillas y escupiendo sangre, miraba incrédulo a la joven frente a él, -Dafâ¦
-Muy bien, equipo tres, presten atención, iluminen el rostro de Dafne. Esta escena es crucial: en los ojos de James, ella es âLlega La Reinaâ.
Tomás agarraba el micrófono, apenas terminaba de hablar cuando vio a un hombre de alta estatura a
su lado.
-¡Sr. Roman!
Se levantó rápidamente para saludar, pero el hombre parecÃa no oÃrlo.
En la pantalla verde, las llamas se elevaban al cielo, y la joven con pistolas entraba sin dudar en la oscuridad sin luz, salvando al joven moribundoâ¦
Esa figura gloriosa se encogÃa poco a poco, retrocediendo a años atrás, exactamente igual a hoy.
Años atrás, ella también se lanzaba entre las llamas como un ángel descendiendo.
El director Tomás veÃa emociones profundas revolviéndose en los ojos de Roman, teñidos de rojo por la luz naranja, sorprendido por la conmoción que sentÃa.
Dafne guardaba sus armas y extendÃa su mano hacia James, He venido a s
-¿Por qué? ¿Por qué�
Los labios pálidos de James temblaban, mirándola fijamente sin entender.
salvarte.
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