Pensé que... vaya, que sorpresa. Tu nuevo amigo, el gringo que no mataba ni a una mosca, nos engañó a todos.
Le quiero romper la cara por meterse contigo de esa forma.
Pero no haré nada.
« Lloro por mis cosas y por las tuyas. Lloramos conectados, pero a distancia. Perdón por no poder algo más. Ya no sé si te lo mereces »