Chapter 3: III. Estás aquí

Mi alfa es un lobo [Katsudeku] [Omegaverse]Words: 10229

La nieve caía sobre ellos, la felicidad que ambos sentían era inmensa, el pequeño peliverde disfrutaba de la calidez del alfa, la diferencia de sus estaturas era confortable. "Estás aquí" lo oyó decir en su mente con aquella voz.

Los copos de nieve estaban dispersados en los suaves cabellos de su omega que lo hacían ver jodidamente hermoso, una sonrisa al mirar sus ojos entre sí.

Sus bocas se acercaron lentamente, sus labios rozaron sellando su primer beso, aún no conocían sus nombres ni mucho menos su historia pero sus almas se lo pedían.

El corazón de los dos se fundían en aquel beso, los brazos fuertes del alfa rodeaban la cintura del dulce omega que estaba de puntitas con sus mejillas teñidas de rojo y sus brazos reposaban en los hombros de su alfa.

La tormenta podía esperar, la nieve caía de forma irregular, parecía que aquel encuentro había hecho que la nieve cayera suavemente como si se tratase de una abertura a una nueva dimensión donde la magia no faltara, sus labios danzaban entregando todo de sí en aquel beso.

Se separaron lentamente, sus sonrisas volvieron a encontrarse y aquellos ojos verdes derretían el corazón del alfa que pudo presentarse - Me llamo Katsuki Bakugo - sus ojos que brillaban al verlo, lo había encontrado, por ese momento no tuvo ninguna preocupación, él sólo lo quería a su lado por siempre. - Y yo... - toma aire - Yo soy Izuku Midoriya - ríe pues todo había sido demasiado rápido; en respuesta el de cabellos cenizos lo cargó por la cintura dando una vuelta sobre sí - Me encanta - admitió; la nieve era perfecta para los dos que acababan de encontrarse, el lobo había encontrado a su luna, lo protegería a toda costa, y lo amaría como nunca antes alguien amó.

En las profundidades de los bosques de árboles inmensos, un enorme lobo de pelaje pelirrojo se adentraba aún más, corría a gran velocidad hasta encontrarse con un conjunto de cabañas donde al parecer era una aldea oculta que estaba siendo cubierta por nieve, de inmediato recuperó su forma humana; los cachorros aún jugaban en la nieve, todo parecía completamente normal, hasta que se da cuenta que los jefes del clan no estaban en su hogar.

¡Oye Kirishima! - se oye una voz que hace escarapelarlo - ¿Dónde está Bakugo? pensé que estaba contigo - preguntó una mujer que inspiraba respeto e imponencia- Oh... sí, uhm Bakugo se quedó cazando - miente - creo que se divertirá cazando en la nieve... justo vine por unas cosas para luego... ir con él - una sonrisa de nerviosismo - Dile que cuando acabe esta tormenta iremos de visita al Clan Fenrir - finaliza y le da una palmada en la espalda - Traigan buena caza - le guiña un ojo para luego continuar su camino para ir con el gran alfa que sólo sonrió saludándolo. - A ver si se divierten cuidando la frontera con los demás - dice desde lejos; era cierto tenían que cuidar la fronteras, últimamente ataques habían estado ocurriendo a la aldea de forma misteriosa, como cuando encontraron a dos de sus miembros de la manada muertos sin ninguna explicación, por ello buscaban unir fuerzas con otro clan, todo apuntaba que los enemigos eternos de los lobos habían vuelto.

"¡¡Bakugo!! ¡¡Por qué me haces esto!!" miró al cielo pidiendo una explicación, debería ir a la ciudad hasta encontrarlo, con suerte la jefa Mitsuki no sospechó nada, aunque podrían mentir diciendo que estaban de caza no sabría cuando acabaría la tormenta.

En ese momento se transformó nuevamente en lobo para dirigirse a la ciudad en busca de su amigo, que si no lo encontraba estaría en problemas.

Al sur una joven se miraba al espejo a la vez que se peinaba ansiosa y llena de avaricia; pronto iba a comprometerse con el lobo más fuerte de todos y sería la loba más venerada, había amado a Bakugo todo ese tiempo, incluso desde que eran niños, y ahora sería de ella para luego salir de casa alegremente, vio a todo su clan moverse por todos lados, sin duda al acabar la nevada los del Clan Garou vendrían junto a Katsuki, nada podría impedir su compromiso y de eso ella se encargaría.

De inmediato entró a otra cabaña que estaba en la aldea, donde había una bruja de cabellos color rosa frambuesa - Buen día Aiba -dice animosa la jovencita - Dime si resultó lo que hice - sonríe con un sentimiento oscuro - Ya nada se interpondrá en mi camino ¿verdad? - pregunta impaciente, cualquier otra cosa ella lo haría, sin importar qué.

No funcionó - comenta la bruja de baja estatura, un silencio escalofriante dejaba sonar al viento y a la nieve caer, una mirada completamente asesina miró a aquella bruja.

Será imposible - nerviosa voltea su mirada hacia la joven de ojos marrón oscuro - Se han encontrado - dice la bruja en un tono bajo.

En eso la joven de cabello beige entra en furia absoluta, destruyó todo lo que encontró convirtiéndose en loba para luego salir de aquella cabaña para perderse en la nieve, lágrimas de rabia caían, al encontrar unos ciervos se acercó para luego matarlos salvajemente "Imbéciles, sólo les pedí una maldita cosa y no pudieron hacerlo" la sangre de los pobres ciervos caía en la nieve, sólo buscaba desquitarse, el alma gemela de Bakugo seguía viva y eso la enfurecía demasiado, gruñía constantemente para luego convertirse en su forma humana miró sus manos llenas de sangre para luego gritar - Esta.. sangre... esta... sangre... ¡¡Tuvo que ser tuya!! - refiriéndose al destinado de joven de cabellos cenizos, grito sin que nadie la escuchara, su oscuro plan no había funcionado; estaba desesperada, todo estaba por arruinarse.

Una sonrisa apareció súbitamente en su rostro - Bueno... - calmándose - tendré que hacerlo... yo misma - parecía haber perdido la cordura, sus ojos ya no eran los mismos, la ambición y la obsesión se habían adueñado de ella.

De camino a casa el pequeño estornudaba, el aire era frío y tenía las mejillas sonrojadas, el alfa lo llevaba en su espalda ya que la nieve impedía hacerlo caminar, al entrar ambos estaban cubiertos de nieve, era una casa muy bonita con grandes mamparas al jardín y una chimenea en la sala.

El de cabellos cenizos bajo con cuidado al pequeño pecoso que parecía haber enfermado, el de ojos rubíes observó a su alrededor y notaba como la esencia del pequeño omega estaba en toda la casa - Vives... - iba a preguntar cuando el pequeño de ojos verdes respondió distraídamente con una sonrisa - Sí, vivo sólo - tambaleó un poco pues se sentía mareado, su fiebre había aumentado. Bakugo lo sostuvo, había olvidado lo frágil que son los humanos al clima, estar en la nieve no había sido una buena idea.

Estoy bien - contradice el pecoso -Estás ardiendo en fiebre - afirma el alfa que midió su temperatura con la palma de su mano en la frente del pequeño que era cubierta por algunas ondas verdes de su cabello.

Deberíamos volver al hospital - dice Bakugo algo preocupado - No... sólo quédate conmigo - pidió con una sonrisa y le da un beso en la mejilla, el pequeño que trato de colocarse de pie con mucho esfuerzo, se quitó su bufanda, chaqueta y zapatos para ir en busca de algo.

Aquí están - dice el pequeño con una sonrisa extendiendo sus brazos con toallas blancas. - Gracias... - respondió el alfa que sólo miraba como el pequeño se movía por todos lados con esfuerzo, fue a cargar su celular pues no se había reportado con su madre desde el día anterior, seguro tenía un montón de llamadas perdidas, y muchos de mensajes de Uraraka, el celular se encendió cuando justo sonó una llamada entrante.

¡¡Izuku!!, ¡¿Por qué no me respondías?! - se oyó la voz de preocupación al otro lado de la línea - Perdóname mamá... mi... celular no tenía batería - contestó dudando de lo que diría, no quería que su madre se preocupara - Cariño ¿Estás bien? - preguntó - Sí mamá - sonrió - estoy bien, no te preocupes por mí - respondió - No vuelvas a asustarme así - suspiró la señora - Oí que las tormentas de nieve estarán muy intensas por allá - comenta la madre con inquietud, pues sabía que su hijo era muy enfermizo - Sí... las clases se suspendieron por la tormenta, ahora estoy en casa - informa -Cierra bien las ventanas, enciende la chimenea, abrígate bien y no salgas por ningún motivo - a la vez que se escucha un tráfico terrible - Ya debo colgar hijo, ¡te amo! - se despide - Y yo a ti - se finaliza la llamada; el pequeño se había esforzado para lograr terminar la llamada.

Fue cuando el pequeño se desvaneció pero el alfa estuvo para evitarlo caer, lo cargó y lo llevó a la habitación que tenía más esencia de su omega, tenía unas ventanas hacia el bosque que se veía envuelto en una gran tormenta, lo recostó en la cama para luego cubrirlo con algunas cobijas.

El viento cantaba y las campañas del jardín sonaban, el sonido era agradable aunque pareciera el cielo caerse, iba a ir en busca de algo para calmar la fiebre de su omega.

Permaneció observando cada detalle de su rostro su lobo parecía perderse en él, había encontrado a su luna.

Le dio un beso en la frente haciendo despertar al pecoso que sonrió al verlo.

Le ofreció un mate de hierbas que combinadas eran muy efectivas, lo había aprendido en la aldea; el pequeño lo tomó con cuidado de no quemarse, luego le colocó un paño frío en la frente al pequeño que hiperventilaba.

Perdón por... - trata de disculparse el pequeño con voz gastada a la vez que sus ojos se cerraban, el alfa sonrió y se sentó en la cama del pequeño - Claro que no - susurró para luego sentir al pequeño caer de sueño en su pecho, vió como el cabello del pequeño estaba bajo su mentón a la vez que su fiebre desencendía.

Sentía el corazón de su omega latir con el suyo.

🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕

Holx a todos aquí está el capítulo 3.

Espero que se encuentren bien 💗

No se olviden de votar 🌟 y seguime para más historias.

Muchas gracias por todo el apoyo ✨✨

¿Cómo les pareció el capítulo de hoy?

Las aldeas no están desconectadas del mundo exterior, sólo se encuentran ocultas, parecería una aldea común pero sólo en ella viven licántropos.

🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕🌕