A gran velocidad llegó a seguir el rastro de su mejor amigo que lo guio a un escenario no tan agradable, restos de alfas que ya eran cubiertos por la nieve; el sabÃa que su amigo no hubiera atacado a aquellas personas sin un motivo.
Hasta que percibió un leve aroma, probablemente sangre de un omega; prosiguió su camino siguiendo la esencia, llegó hasta un hospital cercano, para ese punto habÃa adoptado su forma humana.
Llegó a la puerta y se dispuso a entrar, cabe decir que la tormenta estaba muy fuerte y ninguna persona se encontraba en las calles, excepto un pequeño omega que caminaba entre la nieve que caÃa interminablemente, tenÃa unos medicamentos en una bolsa de una farmacia que estaba algo lejos del hospital.
La nieve no le permitÃa caminar y le costaba demasiado avanzar cada paso, parecÃa que en cualquier momento la nieve lo tumbarÃa al suelo; no parecÃa querer rendirse y persistÃa en seguir; el joven pelirrojo lo veÃa caminar en la nieve con tanta persistencia que no pudo evitar ir en su ayuda.
El joven de alta estatura se acercó al pequeño con facilidad -¿Puedo ayudarte? - pregunta tratando de ver el rostro del pequeño que estaba cubierto por un gorro y una chalina tejida de lanas de colores sobrios.
No, gracias - respondió mientras trataba de no ser visto; no querÃa ayuda, él sabÃa que podÃa lograrlo y le faltaba poco para llegar al hospital, los cincuenta centÃmetros de nieve no se interpondrÃan.
El pelirrojo se sorprendió por la respuesta, -Sólo querÃa ayudar... - dice mientras se gira para volver al hospital; - Pues no querÃa, tu ayuda... - murmura; al escuchar eso rió irónicamente - Realmente no los entiendo - suspira para seguir su camino; el pequeño siguió el camino que formaba el alfa; no habÃa aceptado su ayuda, pero tomarÃa ventaja de la situación.
El alfa camino hacia la puerta del hospital donde se abrió automáticamente; al lado suyo pasó silenciosamente el pequeño que se quitaba su gorro de su cabeza que dejaba ver sus cabellos rubios con un mechón de cabellos negros, el joven de ojos rojos sólo lo observó a la vez caminaba a la ventanilla, tuvo sensación extraña que jamás habÃa sentido.
Disculpe, aquà traje las medicinas - aviso con voz cansada, la enfermera sonrió y las aceptó, - Puedes ir con ella, ha estado preguntando por ti desde que ha despertado - comenta la enfermera, el joven asintió para girarse y dar con los ojos de aquel alfa, se quedaron viendo por un rato tratando de comprender lo que sentÃan; aquellos ojos dorados y la piel pálida teñida de rojo por el frÃo parecieron lo más bello que pudo haber visto dejaron algo en aquel alfa que fue interrumpido por la enfermera.
¿Tiene alguna consulta? - el alfa volteó hacia la enfermera para luego ya no ver al pequeño omega de cabellos rubios. - Oh... si claro... uhm... - piensa en como decÃrselo - Un joven de cabellos cenizos de una estatura igual a la mÃa y con ojos rojos rasgados ¿Ha pasado por aquÃ? - la enfermera quedó pensando tratando de recordar - Lo siento, no lo he visto.
Del pasillo interno se asomó el pequeño - Yo... lo he visto - dice mientras trataba de esconderse en la columna de la entrada al pasillo - Estaba en la nieve con su omega... - termina de decir, era algo tÃmido con todos pero querÃa ayudar de alguna manera a aquel alfa que le habÃa hecho camino al hospital sin que se lo pidiera.
El alfa sonrió y se acercó, el corazón del pequeño latió con fuerza al igual que el del pelirrojo que estaba nervioso - ¿PodrÃas... decirme a dónde es que fueron? - pregunta pues habÃa perdido el rastro entre tantas personas y la nieve, no dejaba saber la dirección de su amigo - Se fueron por la avenida y luego doblaron a la izquierda - dice en un tono bajito dándose vuelta para ir a las habitaciones de internos del hospital a ver su abuela que era su única familia.
Trataba de escapar serÃa una genial excusa, pues no querÃa ser percibido por aquel alfa, las feromonas del pequeño se habÃan modificado y en cualquier momento el hubiera adivinado que es lo que pasaba en el corazón del omega.
Gra... cias - lo vio irse a la vez que analizaba lo que acababa de pasar ¿Acaso el pequeño luchador de nieve acumulada sentÃa lo mismo que él sintió al verlo?.
"Bakugo" vino a su mente, tenÃa que ir en su búsqueda, quizás vendrÃa más tarde, no preguntó su nombre ni nada pero debÃa irse, no querÃa hacerlo.
Hasta que la farmacéutica del hospital que era una ancianita que habÃa visto todo se percató de la situación.
Oiga joven - interrumpiendo el silencio; el alfa se acercó por las señas que hacÃa - Quedaste cautivado ¿no es asÃ? - con un tono de insinuación y curiosidad, sin duda disfrutaba lo que acababa de ver.
Se llama Denki Kaminari, no suele hablar mucho... pero es un buen niño - el alfa sonrió al oÃr su nombre cada sÃlaba parecÃan incrustarse en su mente, le hizo un gesto de agradecimiento a la ancianita que sonrió despidiéndose.
La tormenta sólo parecÃa empeorar, habÃa sido extraño todo lo que aacababa de sentir; en los últimos 10 minutos algo habÃa cambiado en él; querÃa descubrirlo; suspiro para luego empezar a caminar en la nieve, sà o sà volverÃa luego de encontrar a su mejor amigo.
Desde la ventana del hospital el pequeño omega rubio sonrojado lo veÃa marcharse con el corazón explotando sensasiones; su abuela que se encontraba en aquella habitación logró darse cuenta por lo que pasaba su niño; sonrió pues sabÃa que habÃa encontrado a su destinado... ella no podrÃa estar con él por mucho tiempo pero ahora se sentÃa tranquila, su pequeño habÃa encontrado el amor.
Ya era media noche, en aquella habitación las dos almas descansaban juntas, el pequeño comenzó a despertar para encontrarse en el pecho se su alfa, inmediatamente se sonrojo; no habÃa sido un sueño, realmente habÃa encontrado a su destinado, una sonrisa cálida al ver a su alfa dormido se tornó; el alfa abrió los ojos para ver a su omega; le dio un beso en la frente dulcemente.
Hay muchas cosas que debo contarte - susurra el alfa, el ojiesmeralda trata de reincorporarse para escuchar lo que el de cabellos cenizos dirÃa - Quiero... saber todo sobre ti - sonrÃe el omega; el alfa acomoda el mechón de cabellos verdes del pequeño y lo acomoda detrás de su oreja.
Prométeme que no se lo contarás a nadie - pidió el alfa, revelar lo que eran estaba prohibido, pero él necesitaba hacerlo, el pequeño asiente esperando lo que pronunciarÃa.
Yo vine desde lejos para encontrarte... desde las profundidades del bosque... - su voz ronca resonaba en la cabeza del pequeño que lo miraba atentamente.
Yo soy... - quedó en silencio para luego desviar la mirada, no sabrÃa cómo lo tomarÃa; en ese momento sintió como el pequeño lo besó - No me importa quién eres... - susurra - Yo te quiero - el alfa no pudo contenerse ante esas palabras, su corazón parecÃa atrapado al escucharlo, el omega comenzó nuevamente un beso dulce y pausado; el alfa lo apretó por la cintura, su alma gemela estaba frente a él.
El pequeño habÃa sentido que su alfa le constarÃa decirlo, no sabÃa lo que iba a decirle pero no le importaba, sólo lo querÃa con él - Sólo a ti - terminó de decir cuando el de cabellos cenizos lo tomó con más fuerzas dando un beso apasionado, lo montó en sus piernas para comenzar a bajar sus besos al cuello del pequeño, su aroma, su esencia era tan pura que lo volvÃan loco.
El pequeño trataba de controlar su respiración que empezaba a agitarse, el alfa comenzó a gruñir, tenÃa la necesidad de hacerlo suyo, desabrochó la camisa del pequeño peliverde de mejillas sonrojadas de forma lenta, sus corazones latÃan a entretiempo.
Sus besos parecÃan devorarlo, besaba su pecho hasta encontrarse con aquellos ojos color jade; nuevamente lo besó en los labios dejándolo sin respiro, se quitó su camiseta negra para luego tomarlo con delicadeza y recostarlo en la cama, creÃan saber que su celo no estaba cerca, pero esto era incluso más fuerte, como si se hubieran buscado por bastante tiempo.
El pequeño le dio otra vez un beso en los labios mientras se sujetaba de la fuerte espalda de su alfa; la nieve seguÃa cayendo y la temperatura era baja; sin embargo, el calor del alfa cubrÃa cualquier sentir de frÃo.
Sus cuerpos se unÃan, y sus pieles tan humanas contagiaban calor lascivamente; de un momento a otro se encontraban completamente desnudos, acalorados por las sensaciones que tenÃan volvieron a besarse, los labios del pecoso rosas sabor a miel - Izu...ku - suspiró en tez del pequeño pálida y cubierta de delicadas pecas, parecÃa el mismÃsimo testamento, el ojirubà besó cada una de ellas, amaba todo de su omega, su piel dulce y dulces sus suspiros entre gemidos quitaban la virginidad del pequeño que se entregaba completamente a él.
El alfa gruñÃa de vez en cuanto, realmente estaba excitado al igual que su omega que sólo sentÃa las caricias que lo adormecÃan - Ngh... Kac... cha... an...- musitó a la vez que los besos empreñados en su piel hacÃan en él un mar de palpitaciones en su corazón derretido en los brazos de su alfa.
El de cabellos cenizos se encontraba entre las piernas del pequeño que las habÃa abierto para él, la entrada del pequeño fue estimulada por el alfa que lo hizo con cuidado, el aire parecÃa faltarle, no habÃa sentido algo igual, los gemidos del pequeño peliverde incrementaron; el miembro del alfa estaba firme, al ver que ya estaba listo lo introdujo, el dolor gratificante provocaba gemidos ahogados que aumentaban en cada movimiento - Quiero oÃrte... déjame escucharte - susurró el alfa mientras miraba el rostro sonrojado del pequeño que continuó a besar eróticamente, luego se dedicó a sujetar sus caderas de mágica porción, los margenes de su cuerpo eran lo más bello que habÃa visto.
El alfa aumentó sus gruñidos, el aroma derramaba amor y placer que se adueño de ambos, las estocadas rÃtmicas descontrolaban los instintos del licántropo que devoraba a su dulce omega indefenso e inocente que gemÃa extasiado y entregado a la voluntad de su alfa.
Los muslos del pequeño temblaban, de sus ojos caÃan pequeñas lágrimas; comenzó a tener contracciones involuntarias dando aviso que pronto llegarÃa al orgasmo, las pequeñas uñas del pequeño tallaban sin querer hacer daño en la formidable espalda de su alfa.
El alfa instintivamente se dirigió al cuello de su amado de respiración entrecortada y extasiada, sintió como los brazos del pequeño lo guiaron a su cuello dando la oportunidad de marcarlo; el alfa no lo dudó más y con sus colmillos marcó a su omega, sus sangres se combinaron en aquella mordida, un leve grito de dolor se escuchó de parte del pequeño peliverde.
Fue lo que más habÃan deseado por siempre, desde otras vidas, incluso luego de la muerte; ahora por fin se pertenecÃan, él era su alfa y él era su omega.
El nudo el alfa se activo llenando completamente a su omega de él; sintió como su interior ardÃa, irguió su espalda a la vez que como leña desde el fuego que se apagaba descendÃa su respiración desfalleciendo, el alfa sintió cómo las yemas de su pequeño bajaban por su espalda, entre su cuerpo y el suyo el espacio se redujo, un beso final dulce en aquella frente sudorada cubierta con dulces rizos verdes.
"Prometo con mi corazón protegerte por siempre, incluso si la luz está por apagarse"
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Hola a todx aquà les traigo el capÃtulo 4, espero que les guste, tuve que leer poesÃa para poder escribir la parte final y de paso el opening del mismo anime.
Voten ð si les gustó no se olviden de comentar ⤠y seguirme para más historias.
¿Cómo les pareció el capÃtulo de hoy?
Gracias por todo el apoyo, haré mi mejor esfuerzo para que cada capÃtulo sea mejor
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