Chapter 4: IV. Soy tuyo

Mi alfa es un lobo [Katsudeku] [Omegaverse]Words: 11945

A gran velocidad llegó a seguir el rastro de su mejor amigo que lo guio a un escenario no tan agradable, restos de alfas que ya eran cubiertos por la nieve; el sabía que su amigo no hubiera atacado a aquellas personas sin un motivo.

Hasta que percibió un leve aroma, probablemente sangre de un omega; prosiguió su camino siguiendo la esencia, llegó hasta un hospital cercano, para ese punto había adoptado su forma humana.

Llegó a la puerta y se dispuso a entrar, cabe decir que la tormenta estaba muy fuerte y ninguna persona se encontraba en las calles, excepto un pequeño omega que caminaba entre la nieve que caía interminablemente, tenía unos medicamentos en una bolsa de una farmacia que estaba algo lejos del hospital.

La nieve no le permitía caminar y le costaba demasiado avanzar cada paso, parecía que en cualquier momento la nieve lo tumbaría al suelo; no parecía querer rendirse y persistía en seguir; el joven pelirrojo lo veía caminar en la nieve con tanta persistencia que no pudo evitar ir en su ayuda.

El joven de alta estatura se acercó al pequeño con facilidad -¿Puedo ayudarte? - pregunta tratando de ver el rostro del pequeño que estaba cubierto por un gorro y una chalina tejida de lanas de colores sobrios.

No, gracias - respondió mientras trataba de no ser visto; no quería ayuda, él sabía que podía lograrlo y le faltaba poco para llegar al hospital, los cincuenta centímetros de nieve no se interpondrían.

El pelirrojo se sorprendió por la respuesta, -Sólo quería ayudar... - dice mientras se gira para volver al hospital; - Pues no quería, tu ayuda... - murmura; al escuchar eso rió irónicamente - Realmente no los entiendo - suspira para seguir su camino; el pequeño siguió el camino que formaba el alfa; no había aceptado su ayuda, pero tomaría ventaja de la situación.

El alfa camino hacia la puerta del hospital donde se abrió automáticamente; al lado suyo pasó silenciosamente el pequeño que se quitaba su gorro de su cabeza que dejaba ver sus cabellos rubios con un mechón de cabellos negros, el joven de ojos rojos sólo lo observó a la vez caminaba a la ventanilla, tuvo sensación extraña que jamás había sentido.

Disculpe, aquí traje las medicinas - aviso con voz cansada, la enfermera sonrió y las aceptó, - Puedes ir con ella, ha estado preguntando por ti desde que ha despertado - comenta la enfermera, el joven asintió para girarse y dar con los ojos de aquel alfa, se quedaron viendo por un rato tratando de comprender lo que sentían; aquellos ojos dorados y la piel pálida teñida de rojo por el frío parecieron lo más bello que pudo haber visto dejaron algo en aquel alfa que fue interrumpido por la enfermera.

¿Tiene alguna consulta? - el alfa volteó hacia la enfermera para luego ya no ver al pequeño omega de cabellos rubios. - Oh... si claro... uhm... - piensa en como decírselo - Un joven de cabellos cenizos de una estatura igual a la mía y con ojos rojos rasgados ¿Ha pasado por aquí? - la enfermera quedó pensando tratando de recordar - Lo siento, no lo he visto.

Del pasillo interno se asomó el pequeño - Yo... lo he visto - dice mientras trataba de esconderse en la columna de la entrada al pasillo - Estaba en la nieve con su omega... - termina de decir, era algo tímido con todos pero quería ayudar de alguna manera a aquel alfa que le había hecho camino al hospital sin que se lo pidiera.

El alfa sonrió y se acercó, el corazón del pequeño latió con fuerza al igual que el del pelirrojo que estaba nervioso - ¿Podrías... decirme a dónde es que fueron? - pregunta pues había perdido el rastro entre tantas personas y la nieve, no dejaba saber la dirección de su amigo - Se fueron por la avenida y luego doblaron a la izquierda - dice en un tono bajito dándose vuelta para ir a las habitaciones de internos del hospital a ver su abuela que era su única familia.

Trataba de escapar sería una genial excusa, pues no quería ser percibido por aquel alfa, las feromonas del pequeño se habían modificado y en cualquier momento el hubiera adivinado que es lo que pasaba en el corazón del omega.

Gra... cias - lo vio irse a la vez que analizaba lo que acababa de pasar ¿Acaso el pequeño luchador de nieve acumulada sentía lo mismo que él sintió al verlo?.

"Bakugo" vino a su mente, tenía que ir en su búsqueda, quizás vendría más tarde, no preguntó su nombre ni nada pero debía irse, no quería hacerlo.

Hasta que la farmacéutica del hospital que era una ancianita que había visto todo se percató de la situación.

Oiga joven - interrumpiendo el silencio; el alfa se acercó por las señas que hacía - Quedaste cautivado ¿no es así? - con un tono de insinuación y curiosidad, sin duda disfrutaba lo que acababa de ver.

Se llama Denki Kaminari, no suele hablar mucho... pero es un buen niño - el alfa sonrió al oír su nombre cada sílaba parecían incrustarse en su mente, le hizo un gesto de agradecimiento a la ancianita que sonrió despidiéndose.

La tormenta sólo parecía empeorar, había sido extraño todo lo que aacababa de sentir; en los últimos 10 minutos algo había cambiado en él; quería descubrirlo; suspiro para luego empezar a caminar en la nieve, sí o sí volvería luego de encontrar a su mejor amigo.

Desde la ventana del hospital el pequeño omega rubio sonrojado lo veía marcharse con el corazón explotando sensasiones; su abuela que se encontraba en aquella habitación logró darse cuenta por lo que pasaba su niño; sonrió pues sabía que había encontrado a su destinado... ella no podría estar con él por mucho tiempo pero ahora se sentía tranquila, su pequeño había encontrado el amor.

Ya era media noche, en aquella habitación las dos almas descansaban juntas, el pequeño comenzó a despertar para encontrarse en el pecho se su alfa, inmediatamente se sonrojo; no había sido un sueño, realmente había encontrado a su destinado, una sonrisa cálida al ver a su alfa dormido se tornó; el alfa abrió los ojos para ver a su omega; le dio un beso en la frente dulcemente.

Hay muchas cosas que debo contarte - susurra el alfa, el ojiesmeralda trata de reincorporarse para escuchar lo que el de cabellos cenizos diría - Quiero... saber todo sobre ti - sonríe el omega; el alfa acomoda el mechón de cabellos verdes del pequeño y lo acomoda detrás de su oreja.

Prométeme que no se lo contarás a nadie - pidió el alfa, revelar lo que eran estaba prohibido, pero él necesitaba hacerlo, el pequeño asiente esperando lo que pronunciaría.

Yo vine desde lejos para encontrarte... desde las profundidades del bosque... - su voz ronca resonaba en la cabeza del pequeño que lo miraba atentamente.

Yo soy... - quedó en silencio para luego desviar la mirada, no sabría cómo lo tomaría; en ese momento sintió como el pequeño lo besó - No me importa quién eres... - susurra - Yo te quiero - el alfa no pudo contenerse ante esas palabras, su corazón parecía atrapado al escucharlo, el omega comenzó nuevamente un beso dulce y pausado; el alfa lo apretó por la cintura, su alma gemela estaba frente a él.

El pequeño había sentido que su alfa le constaría decirlo, no sabía lo que iba a decirle pero no le importaba, sólo lo quería con él - Sólo a ti - terminó de decir cuando el de cabellos cenizos lo tomó con más fuerzas dando un beso apasionado, lo montó en sus piernas para comenzar a bajar sus besos al cuello del pequeño, su aroma, su esencia era tan pura que lo volvían loco.

El pequeño trataba de controlar su respiración que empezaba a agitarse, el alfa comenzó a gruñir, tenía la necesidad de hacerlo suyo, desabrochó la camisa del pequeño peliverde de mejillas sonrojadas de forma lenta, sus corazones latían a entretiempo.

Sus besos parecían devorarlo, besaba su pecho hasta encontrarse con aquellos ojos color jade; nuevamente lo besó en los labios dejándolo sin respiro, se quitó su camiseta negra para luego tomarlo con delicadeza y recostarlo en la cama, creían saber que su celo no estaba cerca, pero esto era incluso más fuerte, como si se hubieran buscado por bastante tiempo.

El pequeño le dio otra vez un beso en los labios mientras se sujetaba de la fuerte espalda de su alfa; la nieve seguía cayendo y la temperatura era baja; sin embargo, el calor del alfa cubría cualquier sentir de frío.

Sus cuerpos se unían, y sus pieles tan humanas contagiaban calor lascivamente; de un momento a otro se encontraban completamente desnudos, acalorados por las sensaciones que tenían volvieron a besarse, los labios del pecoso rosas sabor a miel - Izu...ku - suspiró en tez del pequeño pálida y cubierta de delicadas pecas, parecía el mismísimo testamento, el ojirubí besó cada una de ellas, amaba todo de su omega, su piel dulce y dulces sus suspiros entre gemidos quitaban la virginidad del pequeño que se entregaba completamente a él.

El alfa gruñía de vez en cuanto, realmente estaba excitado al igual que su omega que sólo sentía las caricias que lo adormecían - Ngh... Kac... cha... an...- musitó a la vez que los besos empreñados en su piel hacían en él un mar de palpitaciones en su corazón derretido en los brazos de su alfa.

El de cabellos cenizos se encontraba entre las piernas del pequeño que las había abierto para él, la entrada del pequeño fue estimulada por el alfa que lo hizo con cuidado, el aire parecía faltarle, no había sentido algo igual, los gemidos del pequeño peliverde incrementaron; el miembro del alfa estaba firme, al ver que ya estaba listo lo introdujo, el dolor gratificante provocaba gemidos ahogados que aumentaban en cada movimiento - Quiero oírte... déjame escucharte - susurró el alfa mientras miraba el rostro sonrojado del pequeño que continuó a besar eróticamente, luego se dedicó a sujetar sus caderas de mágica porción, los margenes de su cuerpo eran lo más bello que había visto.

El alfa aumentó sus gruñidos, el aroma derramaba amor y placer que se adueño de ambos, las estocadas rítmicas descontrolaban los instintos del licántropo que devoraba a su dulce omega indefenso e inocente que gemía extasiado y entregado a la voluntad de su alfa.

Los muslos del pequeño temblaban, de sus ojos caían pequeñas lágrimas; comenzó a tener contracciones involuntarias dando aviso que pronto llegaría al orgasmo, las pequeñas uñas del pequeño tallaban sin querer hacer daño en la formidable espalda de su alfa.

El alfa instintivamente se dirigió al cuello de su amado de respiración entrecortada y extasiada, sintió como los brazos del pequeño lo guiaron a su cuello dando la oportunidad de marcarlo; el alfa no lo dudó más y con sus colmillos marcó a su omega, sus sangres se combinaron en aquella mordida, un leve grito de dolor se escuchó de parte del pequeño peliverde.

Fue lo que más habían deseado por siempre, desde otras vidas, incluso luego de la muerte; ahora por fin se pertenecían, él era su alfa y él era su omega.

El nudo el alfa se activo llenando completamente a su omega de él; sintió como su interior ardía, irguió su espalda a la vez que como leña desde el fuego que se apagaba descendía su respiración desfalleciendo, el alfa sintió cómo las yemas de su pequeño bajaban por su espalda, entre su cuerpo y el suyo el espacio se redujo, un beso final dulce en aquella frente sudorada cubierta con dulces rizos verdes.

"Prometo con mi corazón protegerte por siempre, incluso si la luz está por apagarse"

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Hola a todx aquí les traigo el capítulo 4, espero que les guste, tuve que leer poesía para poder escribir la parte final y de paso el opening del mismo anime.

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