Chapter 5: V. Error

Mi alfa es un lobo [Katsudeku] [Omegaverse]Words: 7431

Caminando a la deriva luego de ir por dónde le dijo el pequeño de cabellos rubios que rondaba en su cabeza una y otra vez.

Logró encontrarlo, sólo bastó con la dirección y la esencia que dejó regada en el camino cubierto de nieve; sin saber que luego se arrepintiería de haberlo hecho por el resto de su vida, decidió llamarlo por la comunicación mental que solían tener entre ellos.

El alfa que contemplaba el sueño del pequeño como sus pestañas reposaban en sus mejillas, su respiración que movía ligeramente su pecho sobre el suyo; hasta que percibió el llamado de su mejor amigo, quiso ignorarlo pero no pudo hacerlo, bajó a la puerta dejando a su pequeño omega dormido entre las frazadas que lo abrigaban.

No sabes cuánto te he buscado - dice preocupado con un tono cansado y de logro - Tu madre - pronuncia con preocupación - te está buscando - lo ve a los ojos - piensan ir al Clan Ferir a penas acabe esto - tragó saliva refiriéndose a la tormenta - debes volver ahora mismo - reclamó para luego notar algo diferente en el aroma de su mejor amigo - No es posible... - murmura a la vez que cubre su boca con lentitud, hallando respuestas de lo sorpresivo que fue.

El licántropo de cabellos cenizos había creado un vínculo de vida con su omega, se imprimó de él y ahora le pertenecía; era lo más sagrado para los lobos, sabía que nadie podría negarse en la manada, incluso si su omega fuese un humano.

Subió las escaleras por última vez, su omega seguía dormido, el alfa pensó en despertarlo pero decidió no hacerlo, parecía soñar algo lindo - Volveré - susurra al oído que estaba semicubierto por las suaves ondas verdes del pequeño, finalmente se despidió de él con un beso en la cien; sonrió pues todo se arreglaría y volvería con su pequeño omega que tanto amaba, pensaba en lo que sería llevarlo a su aldea, sin duda destacaría con su aura como la más brillante estrella y sería suyo y él de él.

Decidió salir de aquella casa a la que volvería lo más pronto que pudiera, al cerrar la puerta pudo sentir un mal presentimiento fue oculto con la inmensa felicidad del alfa que iría de camino a su aldea para dar aviso a sus padres, los jefes de su clan; había encontrado a su la persona con la que quería pasar el resto de sus días y nada detendría lo que sentía.

En una mansión antigua descuidada por el pasar de los años oculta y abandonada desde la época victoriana, un joven de piel tan pálida que pareciera papel en blanco tomaba una copa a lo que parecía ser vino; pero el carmesí parecía fluir solo.

Un piano antiguo sonaba de forma ambigua en una de las habitaciones más extremas donde los vidríales tenían cristalizaciones de hielo ligero; el pianista disfrutaba lo que tocaba pues la nieve era perfecta para la obra que interpretaba parecía reconocer cada tecla deteriorada.

Oía como las hojas de los árboles se movían inquietamente por aquella tormenta - ¿Iremos a visitarlos? - preguntó una joven rubia de vestimenta colegial emocionada mientras lamía una paleta roja - Ya han pasado varios días - comenta otro que tenía un antifaz negro con detalles perceptibles de perlas.

¿Dónde está Twice? - pregunta con curiosidad el albino que se cubría entre seda - Fue a por más - comenta un pelinegro de quemaduras notables en toda su piel, unos segundos después se empiezan a sonar pasos por aquel piso de madera que rechinaba por cada paso.

Ups, me equivoqué - admite - Ya está aquí - entonaba la frase como una canción, en la puerta apareció un hombre de musculatura formada, al suelo cayeron dos cuerpos.

La nieve dificulta encontrar más - sonríe con cansancio - No puede ser... ¡están fríos! -exclamo con decepción la de cabello cenizo claro que revisaba los cuerpos para extraerles su sangre.

¡¡Hermanito no podemos seguir así!! - reclamó mientras hacía pucheros, su palidez resaltaba en aquella oscura habitación - Los lobos no nos dejan avanzar con tranquilidad - contribuyó refunfuñando el del antifaz exigiendo enfrentarlos, estaba cansado al igual que los demás de aquella mansión, querían alimento fresco.

La jovencita usaba jeringas extrayendo cada mililitro de sangre de los cuerpos - Extraño jugar, su sangre sabía mejor cuando su presión aumentaba con mucha... mucha rapidez - pasa su lengua por sus labios recordado sus exquisitos manjares que creaba a raíz del terror, pánico y desesperación de cada una de sus víctimas.

Por la noche - todo se tornó en silencio, por fin irían a la frontera de los territorios de los lobos que defendían tanto. - Recuperemos lo que alguna vez fue nuestro - una sonrisa frívola se tornaba en su rostro.

El pequeño peliverde despertó esperando encontrar a su alfa a su lado, pero no pudo sentirlo; frotó sus ojos para seguir buscándolo; sólo se topó con almohadas y su habitación fría.

¿Ka...cchan? - pregunta al espacio vacío, miro a todos lados, el frío inminente traspasaba las ventanas de la habitación, un escalofrío se sintió en su delicada espalda.

Se colocó un suéter para bajar por las escaleras que parecían interminables - ¿Kacchan? - lo llamaba pero nunca habían respuestas, estaba confundido y algo aturdido, su cuerpo le dolía y el frío sólo incrementaba el dolor, tiritó mientras caminaba por la sala hasta llegar a la entrada.

No quedaba ningún rastro del alfa más que el aroma que aún quedaba en su piel.

Estaba solo, sintió el miedo más grande en su corazón que empezó a latir con fuerza, inmediatamente trató de caminar rápido al espejo que se encontraba al final del pasillo, observó su reflejo en el inerte espejo.

Poco a poco abrió el cuello del suéter, cuidadosamente hasta dejar descubierta su piel, con dolor vio su marca aún fresca.

Sus manos comenzaron a temblar, dio un paso en falso retrocediendo de su propio reflejo, cayó al suelo sentado sin dejar de verse por ningún instante.

Pudo escuchar cada latido y manija del reloj intensificarse al unísono, sus ojos se humedecieron en desesperación comenzó a llorar muchos pensamientos pasaron por su mente, comenzó a agitarse; tenía un ataque nuevamente, fue en busca de su nebulizador con todas sus fuerzas, inhaló seguidamente hasta estabilizarse.

¿Dónde... dónde estás...? - susurró tartamudeando; lágrimas caían de su rostro, la soledad de la casa parecía haber aumentado profundamente, se abrazó a sí mismo buscando calor.

La noche asechaba su soledad y la nieve caía de forma diferente, aquellos copos de nieve perdían su magia por cada minuto que pasara.

Sé... que volverás... ¿verdad? - la duda e intranquilidad carcomían el corazón del pequeño que se hallaba atado a la noche que no iba a acabar.

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Hola a todxs 🌸 espero que estén bien, muchas gracias por el apoyo, lxs quierx bastante.

Gracias por seguir la historia.

Puede que el capítulo anterior las cosas fueran rápido y les doy la razón pero eran jóvenes y no podían retener lo que sentían, su lazo es incluso más fuerte de lo que se imaginen, no sé cómo explicarlo... no tengo pruebas pero tampoco tengo dudas muajajaja.

La historia lo irá explicando y las cosas se desenvolverán por sí solas

¿Cómo les pareció el capítulo de hoy?

Si les gustó el capítulo no se olviden de votar y agradezco que comenten me motiva a seguir mejorando

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