Caminando a la deriva luego de ir por dónde le dijo el pequeño de cabellos rubios que rondaba en su cabeza una y otra vez.
Logró encontrarlo, sólo bastó con la dirección y la esencia que dejó regada en el camino cubierto de nieve; sin saber que luego se arrepintierÃa de haberlo hecho por el resto de su vida, decidió llamarlo por la comunicación mental que solÃan tener entre ellos.
El alfa que contemplaba el sueño del pequeño como sus pestañas reposaban en sus mejillas, su respiración que movÃa ligeramente su pecho sobre el suyo; hasta que percibió el llamado de su mejor amigo, quiso ignorarlo pero no pudo hacerlo, bajó a la puerta dejando a su pequeño omega dormido entre las frazadas que lo abrigaban.
No sabes cuánto te he buscado - dice preocupado con un tono cansado y de logro - Tu madre - pronuncia con preocupación - te está buscando - lo ve a los ojos - piensan ir al Clan Ferir a penas acabe esto - tragó saliva refiriéndose a la tormenta - debes volver ahora mismo - reclamó para luego notar algo diferente en el aroma de su mejor amigo - No es posible... - murmura a la vez que cubre su boca con lentitud, hallando respuestas de lo sorpresivo que fue.
El licántropo de cabellos cenizos habÃa creado un vÃnculo de vida con su omega, se imprimó de él y ahora le pertenecÃa; era lo más sagrado para los lobos, sabÃa que nadie podrÃa negarse en la manada, incluso si su omega fuese un humano.
Subió las escaleras por última vez, su omega seguÃa dormido, el alfa pensó en despertarlo pero decidió no hacerlo, parecÃa soñar algo lindo - Volveré - susurra al oÃdo que estaba semicubierto por las suaves ondas verdes del pequeño, finalmente se despidió de él con un beso en la cien; sonrió pues todo se arreglarÃa y volverÃa con su pequeño omega que tanto amaba, pensaba en lo que serÃa llevarlo a su aldea, sin duda destacarÃa con su aura como la más brillante estrella y serÃa suyo y él de él.
Decidió salir de aquella casa a la que volverÃa lo más pronto que pudiera, al cerrar la puerta pudo sentir un mal presentimiento fue oculto con la inmensa felicidad del alfa que irÃa de camino a su aldea para dar aviso a sus padres, los jefes de su clan; habÃa encontrado a su la persona con la que querÃa pasar el resto de sus dÃas y nada detendrÃa lo que sentÃa.
En una mansión antigua descuidada por el pasar de los años oculta y abandonada desde la época victoriana, un joven de piel tan pálida que pareciera papel en blanco tomaba una copa a lo que parecÃa ser vino; pero el carmesà parecÃa fluir solo.
Un piano antiguo sonaba de forma ambigua en una de las habitaciones más extremas donde los vidrÃales tenÃan cristalizaciones de hielo ligero; el pianista disfrutaba lo que tocaba pues la nieve era perfecta para la obra que interpretaba parecÃa reconocer cada tecla deteriorada.
OÃa como las hojas de los árboles se movÃan inquietamente por aquella tormenta - ¿Iremos a visitarlos? - preguntó una joven rubia de vestimenta colegial emocionada mientras lamÃa una paleta roja - Ya han pasado varios dÃas - comenta otro que tenÃa un antifaz negro con detalles perceptibles de perlas.
¿Dónde está Twice? - pregunta con curiosidad el albino que se cubrÃa entre seda - Fue a por más - comenta un pelinegro de quemaduras notables en toda su piel, unos segundos después se empiezan a sonar pasos por aquel piso de madera que rechinaba por cada paso.
Ups, me equivoqué - admite - Ya está aquà - entonaba la frase como una canción, en la puerta apareció un hombre de musculatura formada, al suelo cayeron dos cuerpos.
La nieve dificulta encontrar más - sonrÃe con cansancio - No puede ser... ¡están frÃos! -exclamo con decepción la de cabello cenizo claro que revisaba los cuerpos para extraerles su sangre.
¡¡Hermanito no podemos seguir asÃ!! - reclamó mientras hacÃa pucheros, su palidez resaltaba en aquella oscura habitación - Los lobos no nos dejan avanzar con tranquilidad - contribuyó refunfuñando el del antifaz exigiendo enfrentarlos, estaba cansado al igual que los demás de aquella mansión, querÃan alimento fresco.
La jovencita usaba jeringas extrayendo cada mililitro de sangre de los cuerpos - Extraño jugar, su sangre sabÃa mejor cuando su presión aumentaba con mucha... mucha rapidez - pasa su lengua por sus labios recordado sus exquisitos manjares que creaba a raÃz del terror, pánico y desesperación de cada una de sus vÃctimas.
Por la noche - todo se tornó en silencio, por fin irÃan a la frontera de los territorios de los lobos que defendÃan tanto. - Recuperemos lo que alguna vez fue nuestro - una sonrisa frÃvola se tornaba en su rostro.
El pequeño peliverde despertó esperando encontrar a su alfa a su lado, pero no pudo sentirlo; frotó sus ojos para seguir buscándolo; sólo se topó con almohadas y su habitación frÃa.
¿Ka...cchan? - pregunta al espacio vacÃo, miro a todos lados, el frÃo inminente traspasaba las ventanas de la habitación, un escalofrÃo se sintió en su delicada espalda.
Se colocó un suéter para bajar por las escaleras que parecÃan interminables - ¿Kacchan? - lo llamaba pero nunca habÃan respuestas, estaba confundido y algo aturdido, su cuerpo le dolÃa y el frÃo sólo incrementaba el dolor, tiritó mientras caminaba por la sala hasta llegar a la entrada.
No quedaba ningún rastro del alfa más que el aroma que aún quedaba en su piel.
Estaba solo, sintió el miedo más grande en su corazón que empezó a latir con fuerza, inmediatamente trató de caminar rápido al espejo que se encontraba al final del pasillo, observó su reflejo en el inerte espejo.
Poco a poco abrió el cuello del suéter, cuidadosamente hasta dejar descubierta su piel, con dolor vio su marca aún fresca.
Sus manos comenzaron a temblar, dio un paso en falso retrocediendo de su propio reflejo, cayó al suelo sentado sin dejar de verse por ningún instante.
Pudo escuchar cada latido y manija del reloj intensificarse al unÃsono, sus ojos se humedecieron en desesperación comenzó a llorar muchos pensamientos pasaron por su mente, comenzó a agitarse; tenÃa un ataque nuevamente, fue en busca de su nebulizador con todas sus fuerzas, inhaló seguidamente hasta estabilizarse.
¿Dónde... dónde estás...? - susurró tartamudeando; lágrimas caÃan de su rostro, la soledad de la casa parecÃa haber aumentado profundamente, se abrazó a sà mismo buscando calor.
La noche asechaba su soledad y la nieve caÃa de forma diferente, aquellos copos de nieve perdÃan su magia por cada minuto que pasara.
Sé... que volverás... ¿verdad? - la duda e intranquilidad carcomÃan el corazón del pequeño que se hallaba atado a la noche que no iba a acabar.
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Hola a todxs ð¸ espero que estén bien, muchas gracias por el apoyo, lxs quierx bastante.
Gracias por seguir la historia.
Puede que el capÃtulo anterior las cosas fueran rápido y les doy la razón pero eran jóvenes y no podÃan retener lo que sentÃan, su lazo es incluso más fuerte de lo que se imaginen, no sé cómo explicarlo... no tengo pruebas pero tampoco tengo dudas muajajaja.
La historia lo irá explicando y las cosas se desenvolverán por sà solas
¿Cómo les pareció el capÃtulo de hoy?
Si les gustó el capÃtulo no se olviden de votar y agradezco que comenten me motiva a seguir mejorando
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