"Me gusta el silencio desde que empecé a amarte en el"
âPablo Neruda.
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Cord Villyn habÃa quebrado.
â¿Cómo fue que sucedió Lauren?âpreguntó Juliana muy seria en el escritorio de su oficina, habÃa vuelto esa misma noche para poder arreglar el gran asunto que acababa de salirse de control. Eran las cinco de la mañana del domingo en el que ningún empleado trabajaba, pero aún asà Lauren y Juliana se encontraban en ese vacÃo y solitario lugar.
âLa reunión que tuvimos con Van Company, ahà vi por primera vez el terror en persona, Eric Lonson estaba frente a mà con su sonrisa tan habitualâLauren hablaba muy detallado, Juliana sentÃa un peso en sus hombros, no tenÃa dinero, lo que significaba que no podrÃa pagarle a ningún empleado y tantas deudas que en su momento eran poca cosa, pero ahora en donde no disponÃa de un centavo, solo tenÃa trescientos dólares en su cartera, no le alcanzaba ni para pagar la luz que consumÃa su empresa Cord Villyn.
âCuando lo reconocà me chantajeó en que si decÃa algo a Valentina o a ti iba a...âno terminó la frase ya que un sollozo desgarrador se habÃa apoderado de su garganta y Juliana intentó sentir lástima pero no podÃa, tenÃa tantas ganas de hablar con Eric Lonson que sus sentimientos habÃan sido suprimidosâLuego cuando intenté que su socio me vendiera parte de su empresa se enteró y me buscó justo cuando estaba cenando con Camila, desde ese momento me empezó a chantajear como nunca nadie lo habÃa hecho, le di contraseñas, direcciones, le di todo lo que necesitaba, nunca me dijo que iba a hacer, solo sé que no es él el jefe de todo esoâJuliana sonrió, sonrió por saber que Eric Lonson no era capaz de dejarla en bancarrota solo.
âQuiero que te vayas Lauren, ve a tu casa y descansa. Yo arreglaré todoâle dijo de la manera más seca posible, Lauren tuvo un escalofrÃo en su cuerpo cuando la mano de Juliana cayó encima de la suya y por primera vez se vieron a los ojos en toda la charla que habÃan tenidoâCuando arregle esto quiero que retomes tu puesto de co-presidenta y empieces a comportarte como Lauren Lanwer, no como la inútil mujer la cual llora y se lamentaâvolvió a decir sin importar que las lágrimas salieran sin control del rostro de la ojiverde.
âSÃ, Srta. Villynâtomó su bolso y salió de la oficina.
Juliana frunció el ceño y entró al baño privado que tenÃa en su oficina, estaba agotada, no habÃa dormido en todo el viaje que condujo a Nueva York, se lavó el rostro y sacó del closet un traje azul oscuro para ponerselo y dejar atrás los pantalones negros. TenÃa que trabajar y lo primero que harÃa serÃa buscar a Eric Lonson.
Ya con el traje puesto caminó hacia su escritorio y empezó a revisar las grabaciones de las semanas pasadas, la detuvo justo donde Eric y su socio entraban a su empresa, miró sus zapatos, traje y hasta cabello hasta que por fÃn lo encontró. El maletÃn que llevaban decÃa Sills una marca privado, ellos debÃan tener el número grabado de sus dos clientes. Buscó por la computadora la marca y llamó el número que salÃa en la pantalla.
âSills Interpret en qué puede ayudarle?âdijo una voz femenina.
âBuenos dÃas, soy Juliana Villyn. Quisiera saber si me podrÃan enviar un traje femenino a la dirección que le acabo de enviar, lo necesito ahora, lo más rápido que puedaâordenó Juliana.
âSà señorita Juliana, en veinte minutos un proveedor estará en su dirección.
Y asà fue, en treinta minutos ya habÃa un hombre llamando a la recepción la cual abrió Juliana desde su computador, escuchó como entraba a su oficina y empezó.
â¿Usted tiene hijos?âpreguntó caminando hacia la barra que habÃa en su oficina con algunos tragos, agarró un poco de whisky y sirvió dos vasos, le pasó uno al hombre que al principio negó pero después acertó.
â¿Qué tipo de traje quiere?âJuliana se acercó a él y sonrió.
â¿Usted conoce a Eric Lonson?âel hombre viejo asintióâquiero un traje como el de él.
â¿Usted lo conoce señorita Juliana?âpreguntó el hombre muy sonriente.
âFuimos mejores amigos desde que nacimosâmintió muy sonrienteâHace un año no sé nada de él, solo vi una entrevista que tuvo y vi su traje. ¿Usted tiene su número?âpreguntó Juliana aún más sonriente.
âPara su mala suerte yo no fui el que le hizo el traje al señor, pero si quiere hablar con la persona encargada en hacerle el traje, la llamoâle preguntó el hombre igual de emocionado que ahora Juliana que asintió.
Sacó de su bolsillo el celular y marcó el número para después llamarlo, sonó por tres veces hasta que por fin contestaron.
âHola jefa, buenas tardes...sà comprendoâdijo mientras asentÃaânecesito el número de Eirc Lonson, nuestro cliente estrella...esta bien...perfecto, cero, cuatro...âsiguió diciendo en voz alta el número que al mismo tiempo Juliana anotaba muy rápido en su celularâBuena tarde jefa.
â¿Sabes...? Acabo de ver que mi novia ya me diseñó un trajeâle informó de repenteâPero muchas gracias, me puede dejar su tarjeta y yo lo llamo.
El hombre la miró muy enojado y sin decir ni una sola palabra salió de la oficina con un portazo. Juliana aprovechó la soledad en la que estaba y marcó el número que habÃa agendado, para después llamar varias veces sin tener respuesta, hasta que, sin querer marcó otra vez y contestó la voz que Juliana conocÃa perfectamente gracias a la junta.
âEric Lonsonâpreguntó Juliana haciendo que su voz se escuchase tierna.
â¿Juliana Villyn? Un gusto saludarlaâla sonrisa blanca de la morena se hizo presente, sabÃa que era él el culpable de todoâ¿Pensó en la propuesta que le dije?âle cuestionó haciendo que Juliana sintiera su corazón contraerse.
âSÃ, por esa misma razón quiero que nos veamos, Cord Villyn ha bajado sus ventas y ya no genera ingresosâmintió nuevamente pero esta vez a otra personaâQuiero aceptar el trato de comprar Cord Villyn.
Los ojos de Eric se iluminaron tanto que por un momento sintió pena por la mujer que acababa de robar.
âClaro, justo estoy pasando por tu oficina, podrÃamos charla y si quieres te invito a cenarâel asco que sentÃa Juliana era tan fuerte que contuvo sus ganas de vomitar, el mismo hombre que habÃa golpeado sin piedad a su ahora novia era a quien tendrÃa al frente dentro de pocos minutos.
âSÃ, me parece perfecto, te veo acá lo más antes posible Ericâdicho esto colgó la llamada y corrió al baño muy rápido para vomitar todo el odio que sentÃa, no podÃa aguantar hambre nuevamente, mucho menos iba a mendigar por comida, ya no más. Vió como la bilis escurrÃa por su labios inferior, ya que no habÃa comido nada en todo el dÃa y mucho menos lo iba a hacer después de esa reunión.
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Mansión Bradley.
âTuvo que irse, Cord Villyn tuvo algunos problemas que pronto va solucionarâdijo Valentina a sus padres que asintieron sin creerle.
Valentina sentÃa ganas de abrazar a Juliana, querÃa estar para ella justo en ese momento, pero la morena le habÃa pedido de favor que no se metiera mientras intentaba arreglar por encima su vida, Valentina habÃa rechistado y bufado hasta que Juliana le explicó lo que harÃa. Iba a estafar a Eric de la misma forma en la que estafaron a Lauren Lanwer y por esa razón Valentina no debÃa estar en ese lugar.
Caminó hasta su habitación y guardó toda la ropa que debÃa llevar a Nueva York, se habÃa ofrecido en darle una tarjeta de crédito a Juliana la cual habÃa aceptado en caso de emergencias.
â¿Ya te vas tan rápido Valentina?âinterrumpió a su habitación LuÃs o como le llamaba, LuchoâTus padres me dejaron pasar y tus puertas estaban abiertasâle informó.
âMe voy a Nueva York en la nocheâLuÃs sonrió por la noticia, habÃa cancelado su vuelo ayer por quedarse un rato más con la rubia de sus ojos.
âJusto a esa hora me voy, y podrÃamos sentarnos en el avión justos, asà nos hacemos mejores amigosâValentina sonrió de lado y dejó la maleta en su cama.
âSÃ, me parece bienâdijo para terminar con esa conversación incómoda, lo único que querÃa en ese momento era ver a su novia, la misma que ahora tomaba un poco de vino con Eric Lonson.
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â¿Entonces por qué tomaste esta decisión?âpreguntó a Juliana que caminaba de su escritorio al lugar de bebidas para servirle algo a EricâPensé que dirÃas que no.
âEric, te gusta el vino?âpreguntó la morena sirviendo un poco de la bebida en su copaâDicen que el vino a veces resulta ser encantador, las otras veces las personas no las recuerdanârió por su propio chiste al igual que Eric.
â¿Intenta seducirme Srta Juliana?âle respondió con una pregunta que dejó helada a la morena.
¿TendrÃa que hacer eso?
Estaba claro que no lo harÃa.
âPor supuesto que no, simplemente intento ser formal con el próximo dueño de Cord VillynâEric sabÃa que Juliana mendigaba empleo, realmente no era eso.
âSolo hay un problemaâJuliana lo miróâNo puedo comprar ahora mismo Cord Villyn, pero, hay alguien que lo hará, quiere que les consiga un reunión?âpreguntó sabiendo la respuesta de la morena, para él Juliana estaba mendigando su compasión, justo como le dijo que lo harÃa su superior. La morena acababa de abrir una puerta a su gran victoria, una más de las tantas, sin saber que ella poco a poco se consumÃa por dentro, dejando de lado su estabilidad mental.
Ahora solo pensaba en el dinero, querÃa que sus cuentas tengan millones como los tuvo hace un dÃa, se habÃa acostumbrado tanto a eso que le fue imposible parar en le futuro.
âMe encantarÃa que fuera lo más pronto posible, vender Cord Villyn hará mi vida mucho más fácilâEric asintió y llamó a la persona indicada, justo cuando Juliana se levantó a por más vino, la voz gruesa de siempre contestó.
â¿Es hora?âpreguntó la voz gruesa asustando a EricâTu novia no para de decir que esto es una locura, tengo tantas ganas de explotar su cerebroâLonson se exaltó diciendo rápidamente.
â¡No!âla morena hizo como si ese grito no se hubiera escuchado tan alto como en realidad fueâLa cita con Juliana Villyn debe ser lo más pronto posibleâla voz gruesa rió en seco.
â¿Está mendigando por miserias?âEric no dijo nadaâMañana a primera hora estaré ahÃâdijo tan seco que a Eric le dió escalofrÃos, luego colgó sin decir adiós.
âEstá bien...sÃ...graciasâhizo como si la llamada siguiera, para luego voltear su rostro y notar a Juliana mirarlo directamenteâMañana a primera hora estará acá. Ahora, podrÃamos ir a cenar, si quieres, claro está.
âMañana nos veremos nuevamente, mejor lo posponemos para mañana, asà cenamos con tu superiorâdijo como excusa la cual creyó Eric.
âHasta mañana Juliana Villynâse despidió tomándose lo que faltaba de vino y salió de la oficina, dejando a la morena perdida en sus pensamientos.
¿Qué iba a hacer ahora?
Caminó hasta salir también de esa oficina que le atormentaba tanto cuando estaba vacÃa y condujo hasta su casa, su mirada fue directamente a la caja de cigarrillos que estaba en el asiento del copiloto, sin abrir. Se preguntó por un momento cómo serÃa fumar uno, la tomó en su mano y la guardó en el bolsillo de su pantalón de vestir. Decir que Juliana estaba bien era algo tan falso que hasta el mismÃsimo mentiroso más grande quedarÃa como un santo al lado de ella, no podÃa llorar, tampoco podÃa pensar en lo que pasarÃa después de esa reunión, sabÃa que si derramaba una lágrima iba a hundirse en llanto y no se recuperarÃa tan fácil, sentÃa rencor por ella misma, odiaba saber que por su culpa Cord Villyn estaba en bancarrota, algo que no era del todo cierto, por esa razón ahora su único pensamiento era sacar adelante su compañÃa, no podÃa perder el tiempo lamentándose y hablando con alguien sobre la terrible carga que tenÃa encima. Ese fue su error, se habÃa cerrado a todos.
Llegó a su cama y durmió por horas sin haber probado un bocado de comida en todo el dÃa.
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âAcá nos despedimosâdijo LuÃs muy sonrienteâ¿Dónde irás?âpreguntó.
âA casa de Juliana y mañana a primera hora a mi compañÃa, quiero que todo esté en ordenâLuÃs sonrió y se acercó a Valentina muy rápido para dejar un beso en la comisura de sus labios, cosa que a Valentina no le gustó, pero, no dijo nada al respecto.
âIré a visitarte pronto, podrÃamos comer algoâValentina asintió viendo como su socia llegaba a recogerla.
Entró al auto negro y saludó con una beso en la mejilla a Christina que se veÃa más pálida de lo normal.
âHace tanto que no te veoâle sonrió Christinaâ¿Dónde vamos?
âA la torre Sweetâel auto se puso en movimiento y Valentina subió la música de la radioâ¿Qué ha pasado contigo? Solo te he visto muy pocas veces en la oficina, pensé que iba a renunciarâChristina negó.
âEstuve ocupada...con mi familia que vino de vacaciones de semana santaâpero esto le tomó por sorpresa a Valentina, apenas estaban en octubre.
No dijo nada más, sabÃa que desde que Christina habÃa delatado a Valentina con la morena su amistad habÃa ido cuesta abajo, más ahora que le habÃa mentido en su cara.
âGracias por traerme, le marqué a Juls pero no contesta, buenas nochesâChristina sonrió y le lanzó un beso para luego arrancar e irse.
Subió el ascensor hasta la planta más alta del edificio, habÃa hecho una copia de la llave del penthouse, por seguridad, asà que no le hizo falta llamar a la puerta, sino que abrió sin más.
âCielo, Juls. Estoy en casaâdijo en voz alta, pero nadie le contestó, caminó hasta la cocina y seguÃa sin rastro de la morena, hasta que entró a la habitación y la vió ahÃ, dormida bocabajo y con un traje azul oscuro que se le veÃa tan bien. Miró el reloj y vió que eran las nueve de la noche, se acercó hasta la morena y se acostó a su lado para intentar despertarla un poco.
âJulsâsusurró cerca de ella mientras movÃa su mano por su espalda poco a pocoâEs muy tarde y debes de cenarâun suspiro salió de la boca de Juliana para luego estirarse de la misma formaâEres una dormilona muy guapa.
Juliana se giró para ver a su novia con una camiseta negra y un short que la hacÃa ver mucho más hermosa de lo normal.
â¡Juliana no me mires asÃ..!âdijo con las mejillas rojas, pero Juliana simplemente la estaba viendo, de la misma manera en la que miraba a la luna, con amor.
â¿Quieres que pida algo para cenar?âpreguntó la morena ignorando la conversación que vendrÃa después. Valentina negó.
â¿Cómo te fue con Eric Lonson?âespetó Valentina yendo directa al tema que debÃan tratarâ¿Cómo te sientes tú amor mÃo?
âMañana irá su superior para una reunión, piensan que venderé Cord Villynâcontestó la morena mucho más seria de lo normalâYo estoy bienâdijo sin más.
âJuliana, sabes que la mejor opción es denunciar el robo a la policÃa, ellos sabrán mejor que hacer, por favor Julsâla morena la vio y negó.
âSé lo que tengo que hacer Valentinaâsalió de la cama y caminó al baño de su habitación. No querÃa llorar, no querÃa que su novia pensara que era una débil, asà que las suprimió y respiró hondo notando como su respiración se hacÃa pesada, iba a tener un ataque de ansiedad y lo iba a impedir como sea.
Valentina solo miraba un punto fijo en la habitación, sentÃa como en una noche su relación habÃa cambiado tanto. Llamó a una pizzerÃa y ordenó algo mientras la morena se...duchaba? Escuchaba el agua desde el baño, se acomodó mucho mejor debajo de las cobijas y se abrazó a sà misma en un intento de tener menos frÃo.
â¿Qué haces?âle preguntó la morena una vez salida del baño.
âPedà pizza Juls y ahora quisiera pasar una noche con mi novia, puedo?âdijo mirándola con amorâvenâle hizo espacio en la amplia cama.
âEstás calienteâle dijo Juliana a ValentinaâMe refiero a tu temperaturaâsonrió por primera vez en todo el dÃa que llevaba.
âEstaba pensando...y si Bradley Corporation te da parte de su capital para que empieces a producir?âpreguntó Valentina y vió como de inmediato Juliana negabaâAmor...déjame ayudarte, por favorâle pidió mientras se abrazaba a ella, pero por alguna razón sentÃa que el calor en sus abrazos faltaba, Juliana estaba mal y no podÃa obligarla a dejarse ayudar.
âVal, no puedo recibir parte de tu capitalâle dijo sinceraâeso harÃa que tu compañÃa deje de ser la mejor y nos perjudicamos a las dos, no te haré eso, además tu familia... âValentina negó repetidas veces mientras le daba un beso tierno el cual fue correspondido por parte de Juliana.
âJuliana, yo estoy dispuesta a renunciar a lo que tenga que renunciar, me peleo con quien sea, si es con mi familia, mis amigos es que me da igual...âinterrumpió Juliana mientras se pasaba una mano por el cabello.
âNo Val, no harás esoâdijo muy seria mirándola directamente.
â¿No?âpreguntó.
âNoârespondió
â¿Sabes cuál es tu problema Juliana?âse pausó para después seguirâEstás cargando todo este problema tu sola y no dejas que nadie te ayude, no ocultes lo que sientes...a mi no, por favorâdicho esto el timbre sonó y la morena se levantó de la cama para abrir y pagar.
Valentina sentÃa que estaba perdiendo a Juliana.
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Los leo.