Capítulo 29
¡Adiós! MI ESPOSO SIN DESEO ( Odalys )
CapÃtulo 29
Después de verificar la autenticidad de la pintura, Odalys cuidadosamente la colocó en una caja y sacó el contrato previamente preparado para que Noelia firmara. Mientras ésta firmaba, no perdió la oportunidad de burlarse: âLa estrella de la facultad de bellas artes, cuyas pinturas se vendÃan por tres millones antes de graduarse, pero ahora ha terminado como una asistente haciendo mandados para otros, ¿cómo te sientes al respecto?â.
Ese comentario era una mancha que Odalys no podrÃa borrar de su vida. Sin embargo, Noelia no logró verla perder la paciencia; su rostro, encantador pero sereno, solo mostraba indiferencia.
Sin decir una palabra, Odalys tomó la pintura y se marchó, caminó con la espalda recta todo el camino hasta que subió al taxi, donde finalmente se relajó como un globo desinflado. Dado que la pintura estaba seriamente dañada y requerÃa un trabajo considerable en poco tiempo, no podÃa perder ni un minuto más y se dirigió directamente a casa para empezar.
En su apartamento de dos habitaciones, en ese momento convertido una en su estudio. Odalys extendió el papel protector sobre la mesa de trabajo, lo humedeció con agua y colocó la pintura dañada encima, rociándola con agua tibia a unos cincuenta grados; el proceso de restauración requerÃa paciencia, y cuando terminó el primer paso, ya se habla oscurecido completamente afuera.
La vibración de su celular interrumpió su concentración, era una llamada de Gerson. Su mirada se desvió hacia la pintura antigua en frente de ella, recordando las provocaciones de Noelia de ese dÃa y la tarjeta adicional que Gerson le habÃa dado; contestó la llamada con un tono de impaciencia: â¿Qué quieres?â.
Del otro lado, Gerson también frunció el ceño: â¿Comiste dinamita o qué?â.
âSi tienes algo que decir, dilo. Si no, cuelgoâ, justo cuando estaba a punto de cortar la comunicación, la orden de Gerson la dejó sorprendida: âBajaâ.
â¿Qué?â, Odalys tardó unos segundos en reaccionar, luego se apresuró a la ventana y corrió la cortina; como esperaba, vio el Bentley familiar abajo, él habÃa ido hasta allà en verdad. âTengo cosas que hacer, mejor habla por teléfonoâ.
TemÃa que al ver a Gerson perdiera el control de sus emociones y terminara golpeándolo. Por un lado, actuaba frÃo y calculador con su esposa y su abogado; por otro lado, permitÃa que su amante desfilara con su tarjeta adicional, ¡qué desfachatez!
âTe llevo a cenarâ, después de unos segundos de pausa, la voz de Gerson sonó con un tono burlón. â¿0 prefieres que suba a buscarte?â.
Odalys rechazó rotundamente: âNo tengo hambre, no quiero comerâ.
âEl restaurante lo escogió mamá, si no vas, tendrás que llamarla tú misma y explicarleâ.
Esa declaración apagó la mitad del Ãmpetu de Odalys. Antes, Melba deseaba que aparentaran ser una pareja normal, saliendo a cenar de vez en cuando, se habÃa esforzado mucho por reservar mesas para parejas para que pasaran tiempo juntos, pero Gerson era tan distante que ni siquiera podÃa esperar que tomara su mano en público, y mucho menos cenar juntos en un restaurante de parejas, pero en ese momento, ¿pretendÃa ser el hijo obediente?
Sin embargo, después de unos segundos de duda, Odalys finalmente bajó. No habÃa comido nada desde el mediodÃa y estaba realmente hambrienta; el refrigerador estaba vacÃo salvo por algunas botellas de yogurt, se lo tomarÃa como una simple comida para llenar el estómago.
El restaurante que Melba habÃa elegido era romántico, con luces tenues, velas danzantes sobre las
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mesas, música de piano suave y secciones privadas, perfecto para una cita.
Al entrar, Odalys notó a varias parejas besándose, se volteó a mirar a Gerson, era un acto reflejo sin significado alguno; si habÃa que atribuirle uno, serÃa la incomodidad. Al ver que él mantenÃa su expresión inmutable, pero las palabras que salieron de su boca hicieron que ella quisiera abofetearlo en el acto: â¿Qué pasa, estás celosa? ¿Tú también quieres?â.
Conteniendo su deseo de golpearlo, Odalys susurró: âPodrÃa haber reporteros aquÃâ.
En un lugar asÃ, era probable que los paparazzi siguieran a algunas celebridades para capturar chismes. La razón por la que él habÃa evitado ir antes era por miedo a ser fotografiado y exponer su relación matrimonial, ¿no era asÃ?
Viendo que Gerson no estaba preocupado en absoluto, ella simplemente pensó que su advertencial habÃa sido en vano, fingió un suspiro y respondió a su pregunta anterior: âClaro que envidia, pero cuando pienso que es contigo, realmente no quiero nada de esoâ.
âSi no quieres besarme a mÃ, ¿a quién quieres besar?, Gerson se giró hacia ella, con la mandÃbula tensa y los ojos clavados en ella sin parpadear, incluso en esa tenue luz se podÃa ver claramente la hostilidad que se asomaba en su mirada. Habló con tal desfachatez que muchas personas alrededor los
escucharon y miraron hacia ellos con sonrisas burlonas en sus rostros.
Odalys no querÃa estar en el centro del salón discutiendo un tema tan vergonzoso con él, asà que rápidamente buscó un lugar para sentarse; con prisa por irse, se sentó y comenzó a mirar el menú para pedir, sin olvidar decirle al mesero: âPor favor, que sea rápidoâ.
Gerson la observó apurada y frunció el ceño: â¿Tan hambrienta estás eh?â.
Odalys: âSimplemente no quiero estar contigoâ.
Eso no lo dijo en voz alta, y mientras esperaban que sirvieran la comida, ella volvió a mencionar el
contenido del acuerdo: âTe devolveré esos trescientos millonesâ.
En las sombras, la mirada de Gerson seguÃa oscura, repitiendo la misma frase que habÃa dicho por teléfono: â¿Por qué deberÃa creerte?â.
¡Odalys estaba al lÃmite de la paciencia! Ãl lo hacÃa a propósito, ella ya habÃa prometido pagar y aun asà él seguÃa insistiendo.
âNoelia ha vuelto, ¿no te preocupa?â.
Gerson ni siquiera levantó la cabeza: âMe preocupa, por eso paga rápidoâ.
âNo voy a esquivar mis deudas solo porque nos divorciemosâ, Odalys intentó razonar con él. âAdemás, no te hace falta ese dineroâ.
Lo que ella estaba tratando de decir era: âEl dinero no significa nada en comparación con tu felicidad.
Gerson levantó la mirada, sus ojos cayeron sobre su rostro ansioso y finalmente sonrió: âSeñora Borrego, justo porque no me hace falta dinero te comportas como si no te importara nada, ¿quién te dio ese valor? En lugar de perder el tiempo aquà discutiendo, serÃa mejor que pienses cómo ganar esos trescientos millones lo antes posibleâ.
Odalys se enfureció con sus palabras: â¡No permito que me llames asÃ!*.
Durante tanto tiempo casados, siempre la habÃa llamado por su nombre completo, sin un ápice de cariño. Pero en ese momento que estaban a punto de divorciarse, de repente era âSeñora Borregoâ todo el tiempo, ¿qué irónico!
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Gerson replicó con sarcasmo: â¿No quieres ser la Señora Borrego, prefieres ser la Señora Aguilar?â.