CapÃtulo 130
Desde que esa colección de alta costura fue adquirida, habÃa invitado a muchas personas a verla, Incluyendo nobles y celebridades. Los comentarios siempre eran los mismos: âhermoso, âbelloâ, palabras comunes que nunca lograban captar el espÃritu único detrás del diseño de Matilda.
El estilo único de Matilda era, de hecho, el alma y la esencia de esos vestidos.
Nerea le comentó, -En mi fiesta de cumpleaños, mi hermano me hizo diseñar un vestido, y ni s
siquiera siendo una pieza de colección pasaba el millón. Este tuyo de la serie animal debe valer más de cien, ¿no? No por nada son los Sanz, nadando en plata.
Laureano se rio con modestia, -Ay, qué va, incluso juntando todo lo de mi familia no llegamos ni a una fracción de lo que tiene Roman solo. Y sobre la serie de vestidos de animales, si te gustara uno, hasta te comprarÃa un vestido de isla entera sin pestañear.
-¿Cómo asà que un vestido de isla para mi?- Nerea lo miró confundida.
-Bueno, es solo un decir, si fueras su novia.
Nerea rodó los ojos con una sonrisa, -¡Qué ilusiones las suyas!
Laureano sonrió con complicidad, viendo que Roman tendrÃa un largo camino por recorrer con ella, -Escoge el que más te guste, ¿cuál quieres?
¿Asà que iba a regalarle uno de los vestidos de colección de Matilda?
Sorprendida por su generosidad, Nerea le colgó mentalmente otra etiqueta de âgeneroso, -Pues ya que me lo ofreces, definitivamente el del conejito blanco es el que va con mi estilo.
Justo cuando iba a agarrar el adorable vestido de conejito del armario, un vestido de zorro rojo, sensual y provocativo, capturó su atención.
-¿Estás segura de lo que dices? ¿De verdad crees que tu personalidad coincide con la de un conejito blanco? Eres más bien una zorra, y de las que han practicado durante mil años en el profundo bosque de magia.
Nerea quedó sin palabras. Aunque sabÃa que lo decÃa como un cumplido, casi todos los que tenÃan problemas con ella solÃan llamarla asÃ, lo que le habÃa creado una aversión hacia esos animales.
Pero al fin y al cabo, era un vestido suyo, y prestarlo ya era un gran detalle. No querÃa ser quisquillosa.
-Está bien, me lo probaré.
Minutos después, Nerea emergió del probador en un deslumbrante vestido âElfa del Bosqueâ, dejando a Laureano sorprendido.
Ãl estaba tomando café cuando la escuchó y al mirarla, se quedó congelado, como si alguien hubiera presionado el botón de pausa en un robot, incapaz de despegar la vista de ella.
Era⦠era simplemente deslumbrante.
ParecÃa una elfa salida de un sueño, se veÃa encantadoramente bella, tan perfecta que no parecÃa de este mundo.
Nerea se miró en el espejo, girando satisfecha.
HabÃa pensado que su rostro, ya de por sà llamativo, combinado con el provocativo vestido de zorro serÃa demasiado. Pero el vestido, sexy pero con un toque inocente, adornado con una cola de
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velo etéreo, con un escote profundo cubierto por una máscara de zorro incrustada de diamantes y rodeado de peluche en los hombros, era románticamente bello y le encantaba.
-Creo que tu gusto no está nada mal,- le dijo a Laureano, aprobando su elección.
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