CapÃtulo 136
-Nereâ¦
Roman, con un brillo oscuro en sus ojos, apretó más fuerte el brazo que rodeaba la cintura de la joven, rozando su nariz contra el delicado cuello de ella, cerrando ligeramente los ojos, disfrutando de este momento de cercanÃa.
-Nerea, me estás abrazando muy fuerte.
Tan fuerte⦠que casi pierdo el control.
Sin embargo, Nerea, atrapada en un estado de pánico extremo, estaba completamente asustada y no podia oir la extraña tensión en su voz, ni sentir ninguna de sus reacciones.
-Ay, esto es demasiado aterrador, Roman, deja de hablar y vámonos de aquà rápido, ¡las serpientes van
a venir a mordernos!
Roman sonrio levemente, una chispa de diversión brillo en sus oscuros ojos, -Pero el paisaje aquà es hermoso, me gustarÃa quedarme a disfrutarlo un poco más.
¿Qué?
Nerea, al oÃrlo, casi duda de sus propios oidos.
Con el suelo lleno de serpientes muertas, era bastante horrible, ¿él querÃa quedarse a disfrutar del paisaje?
-¿Estás loco?
Roman le respondió con calma, -No tengo miedo..
-¡Pero yo si tengo miedo!
Nerea temblaba de miedo, su voz vibraba, y tenÃa los ojos fuertemente cerrados, sin atreverse a abrirlos ni un segundo.
Dios mio, este hombre debÃa estar loco, ¡no le temÃa ni a las serpientes!
-No te preocupes, te protegeré.
-¿Protegerme? Si viendo esas cosas me tiemblan hasta las rodillas, ¿por qué no me sacas de aquà primero y luego vuelves a disfrutar del paisaje con las serpientes?
-Mmm. Roman reflexionó por un momento, -Esa es una buena idea.
-¿Verdad? ¡Entonces vamos!
Nerea le dijo con alivio, pero en ese momento, la voz de él cambió, volviéndose frÃa y distante, -Pero, ¿por qué deberÃa hacer eso? No tengo ninguna obligación contigo, ni siquiera somos amigos, y, de hecho, a la señorita Nerea no le caigo bien..
Nerea se quedó helada al oirlo.
¿Qué querÃa decir con eso?
¿lba a dejarla ahà y olvidarse de ella?
Pensando en esto, los fuertes brazos que la rodeaban comenzaron a soltarse lentamenteâ¦.
-¡Ay, no, por favor!
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Capitulo 136
Nerea gritó asustada, agarrándose fuertemente de su cuello, pegándose a él como un pulpo, su pecho estaba comprimido hasta cambiar de forma por la presión.
-¿Quién, quién ha dicho eso? ¡No me caes mal, en absoluto!
-¿Ah, si? ¿No es asÃ?- Roman levantó una ceja con quriosidad, -Entonces eso esâ¦
-Si, si⦠Nerea, desesperada por salvarse, apretó los dientes y mintió con los ojos cerrados, -Claro que no me caes mal, jes que te quiero! ¡Te quiero muchisimo!
A pesar de saber que era una mentira, el corazón de Roman, que habÃa estado latiendo rápido y desordenadamente, se detuvo por un instante, llenándose de alegrÃa incontenible.
-¿A quién le gustas?
-Nerea le respondió, -¡A ti! ¿No lo dije ya?
-¿Y yo quién soy?
Roman continuó presionando, haciendo que Nerea pensara que tal vez él estaba un poco loco.
-¡Eres el Señor Roman Dazz!
-¿En serio?- La voz de Roman se volvió más profunda, -Hoy en el salón, la señorita Nerea no me
llamaba asi.
Eh?
Nerea se quedó parada un momento, recordando que hoy, para molestar a Maia en el salón de la familia Sanz, habÃa rodeado con los brazos su cuello llamándolo con mucho cariñoâ¦.
¡Carajo! Este hombre despreciable y vengativo, ¡realmente estaba castigándola por burlarse de él en público!