CapÃtulo 137
-Srta. Nerea, ¿se te olvido?
Cuando Roman vio que ella se quedaba callada, soltó un poco su agarre en su cintura.
-¿Necesitas que te baje para que recuerdes bien?
-¡No, no, no!- Nerea habló de inmediato, deseando morderle el cuello, pero aun asà le dijo
sumisamente, -No me olvidé, no me olvidé, Roman, querido Romanâ¦
Al escuchar su voz dulce, con un toque coqueto, Roman apretó más su mano en su cintura, -¿Qué pasa
con Roman?
Esta persona despreciable y pervertida, ella lo soportarÃa, ¡pero hasta cierto punto!
Las manos de Nerea, que rodeaban su cuello, se cerraron en un puño, ¡Me gusta Roman, me gusta
Roman!
-¿A quién le gusta Roman?
Nerea, sin poder soportarlo más, abrió la boca para morder su cuello, -¡Roman, esto es demasiado!
Justo cuando sus dientes estaban a punto de tocar la piel de Roman, él se movió ligeramente, y retiró sus âcolmillosâ, -Mi, ja mi! A mi me gusta Roman.
Roman: -Dilo todo junto, de nuevo.
Nerea
Al escuchar su tono de mando, Nerea se frustró tanto que temblaba, morderlo ya no serÃa suficiente para calmar su furia.
Cuando saliera de aquÃ, jse aseguraria de despedazarlo!
-Me gusta Roman, a mi me gusta Roman, me gusta mucho mi querido Roman, ¿ya está? ¿suficiente? Gran jefe Roman, ¿estás satisfecho? ¿Te sientes bien? ¿Ya te desquitaste?
Ella lo repitió tres veces, cada palabra resonando en el silencio de la noche, rebotando en los oÃdos del Roman.
En los ojos de Roman apareció una sonrisa, -SÃ, Nere me has complacido mucho.
-Entonces, ¿puedes sacarme de aquà ya?
Nerea preguntó con cada palabra cargada de furia.
-Por supuesto.
Cuando Roman giró, justo cuando Nerea se alivió profundamente, sintió que él se detenÃa de repente, -¿Qué pasa ahora?
¿Qué otro truco tenÃa bajo la manga?
Roman miró hacia un arbusto en un acantilado a lo lejos, su mirada se agudizó, -Allá adelante, parece
haber un iris.
Nerea pensó: ¿Otra vez? ¿Intentas engañarme? ¡Fui engañada por una sirvienta para ver iris y terminé en un nido de serpientes, perseguida por ellas!
Ahora vuelve a usar el mismo truco, ¿será que está coludido con esa sirviente?
-Recuerdo que te encantan los iris.
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Capitulo 137
Roman bajo la mirada hacia ella, apretando su abrazo, y sin más preámbulos, la cargó hacia el acantilado.
¡Ah, no, te equivocas, no me gustan! ¡No me gustan, no me gustan ni un poco!
-¡No vayas ahi! ¡Hay un nido de serpientes, está lleno de serpientes!
â¡Roman, maldito, gran mentiroso, habÃamos acordado que si repetÃa todo eso, me sacarÃas de aquÃ, mentiroso, gran mentiroso!
Nerea, aterrorizada, comenzó a gritar y golpear su pecho con fuerza, pero sin importar cuánto se resistiera, no podÃa detener sus pasos ni liberarse de su abrazo.
Casi le caian lágrimas, no tuvo más remedio que gritar desesperadamente al cielo, como un pequeño e indefenso animal atrapado por un cazador.
-¡Ayuda! ¿Alguien puede salvarme? ¡Este pervertido de Roman me quiere de alimento para las serpientes!