CapÃtulo 138
-Es de color oscuro.
Roman retiró la flor de iris y la colocó frente a ella.
Una fragancia sutil y familiar invadió su nariz, y el desgarrador llanto de Nerea se detuvo abruptamente mientras abrÃa lentamente los ojos, viendo ante si, increÃblemente, una flor de iris negra.
Con seis pétalos semejantes a los de una orquÃdea y hojas verdes, estrechas y afiladas, se mecÃa con gracia bajo la brisa de la noche espesa, añadiendo un aire de misterio a su ya llamativa presencia que atraÃa irresistiblemente la atención.
Nerea, absorta, miraba la flor de iris, perdiéndose en su belleza, -Qué hermosuraâ¦
Roman, igualmente cautivado, solo pudo asentir, -Si
-¿Quién lo dirÃa, que aqui hubiera iris!
¿Sabes el significado de la flor de iris negra?
-¡Por supuesto!
Orgullosa, Nerea olfateó la flor, diciéndole, ¡Me encantan los iris! Entre todas las variedades, la negra no solo es rara, su significado es también el más especialâ¦
Fue entonces cuando, de repente, vio una serpiente de color blanco lechoso enroscándose en una rama de manzano, levantando su cabeza y observándolos, sus ojos verdes brillando con una luz verde aterradora en la oscuridad de la noche, haciéndola palidecer al instante.
-¡Ahhhh! ¡Una serpiente, una serpiente!
-Roman, vámonos ya! ¡Ayyy, tengo tanto miedo, por favor, te lo suplico!
-Vámonosâ¦
Nerea, aterrorizada, lanzó la flor de iris y se refugió en sus brazos como un pequeño animal asustado, su voz temblorosa comenzando a llorar, claramente su resistencia psicológica se habÃa derrumbado.
Roman, escuchando su llanto lastimoso, frunció el ceño con un profundo sentimiento de culpa.
-Está bien.
-Ya no tengas miedo.
-Pronto saldremos de aquiâ¦
La consolaba suavemente, acariciando su espalda y no pudo evitar dejar un beso en su rizado cabello
tembloroso.
Lo siento, mi amorâ¦
SabÃa que no deberÃa asustarla, pero no podÃa resistirse al deseo de abrazarla asÃ, de seguir caminando juntos, siempre, hasta el fin del mundo.
Pero este bosque era como un espejismo, una vez que salieran, todo se desvanecerÃa
Desde la fiesta de disfraces hasta lo profundo del bosque, solo era un trayecto de unos cuantos minutos.
Para Roman, esos minutos habian pasado en un abrirly cerrar de ojos, pero para Nerea, habÃa
Capitulo 198
eternidad de tormento.
Se acurrucó contra el pecho de Roman, buscando su cálido abrazo y el reconfortante latido de su corazón para darse valor, hasta que escuchó una voz celestial, -Señorita Nerea, hemos llegado.
¿Llegamos?
Nerea abrió lentamente los ojos, viendo a lo lejos la fiesta llena de luces y música y el suelo limpio y libre de serpientes bajo sus pies, y una alegrÃa incomparable brotó en sus ojos.
¡Qué alivio!
¡Su mundo finalmente estaba iluminado!
-Déjame, bajar, ahora.
Con los ojos entrecerrados, su tono de voz tenÃa una calma implacable.
Pero tan pronto como Roman la bajó, lo empujó lejos de ella, secándose la lágrima que colgaba de su ojo, frunciendo el ceño con un brillo feroz, transformándose de una encantadora desventurada a una tigresa feroz.
-Roman, jeres un sinvergüenza despreciable, mentiroso, que te aprovechas de los demás, un traidor! ¿Cómo te atreviste a jugar conmigo asÃ? Yo, yoâ¦
Estaba tan enfadada que no podÃa hablar con claridad, pero Roman, burlón, simplemente comento, -Señorita Nerea, qué elocuencia.
Su expresión divertida era como si dijera: ¿Y qué vas a hacer al respecto? ¿Acaso no vas a dejarte llevar por mi de todas formas?
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