CapÃtulo 403
Para hacer cosas sencillas, ¿eso era todo?
Elisa simplemente lo dudó.
Lo que Nere habÃa buscado y los ingredientes que eligió, claramente eran para hacer cupcake de cumpleaños.
Ella sabia que mañana era el cumpleaños de Roman, y también era el aniversario de la muerte de su madre, algo que no era fácil de mencionar, asà que aprovechó esta oportunidad para hacerle a Roman comida de cumpleaños en secreto.
Ellos dos⦠realmente eran muy felices.
El abuelo le decÃa que desde pequeños ya tenÃan una conexión profunda, solo que el destino no habÃa sido favorable y nunca habian estado juntos.
Después, Roman se esforzó mucho, pasó por mil y un obstáculos para conquistarla.
Se pensaba que los sentimientos de Nere por Roman hunca serÃan tan profundos como los de él hacia ella, pero ahora se veÃa que realmente eran el uno para el otro.
-Mmm⦠está crujiente por fuera, tierno por dentro, Roman, tu habilidad culinaria mejora cada dÃa más, jeres todo un chef!
-¡Tio, tu carne asada está incluso mejor que la de los chefs profesionales!
Laureano y Neo estaban sentados en el césped, disfrutando del asado, y en poco tiempo, ya habian limpiado el plato.
-Tio, se acabaron los calamares, ¡queremos cinco más!
Frente a la parrilla, Roman miraba frecuentemente hacia la cocina semiabierta, y sin darse cuenta, quemó un cangrejo, -Voy a ver a Nea.
-Neo, tu tÃo ya se fue con su alma a la cocina, ¿cómo va a prestarnos atención? Mejor nos arreglamos solos, mano a obra.
Justo cuando terminó de hablar, vieron a Elisa y Nerea salir, seguidas por unos sirvientes que llevaban platos exquisitos.
-¡Ya tenemos comida!
Nerea, con una caja de comida en mano, corrió hacia Roman.
Roman dejó la parrilla, -¿Qué hiciste?
-¡Adivina!
¿Un postre?
Me alagas, ¿como voy a hacer algo tan complicado
Roman sonrió, â Tuviste suficiente tiempo para que lo hicieras
-¿Te estás burlando de mi?
Ella solo estaba esperando a su hermana para hacer mas pruebas, jamás admitirÃa que habÃa fallado
âNos vamos al quiosco a comer, ¿te parece bien?
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Capitulo 403
-Vale.
Al llegar al quiosco, Nerea lo hizo sentar en un banco largo y sacó el pozuelo de comida de forma misteriosa, ¡Sorpresa! ¡Abre y mira!
Cuando Roman abrió, y vio un cupcake con una cereza roja, su cara de expectativa se congeló de
sorpresa.
-¡Jeje!
-¿Qué tal? ¿Es bonita?
-La hice especialmente para ti, es de cereza.
Nerea comenzó a alabarse a sà misma, pero luego notó que él no reaccionaba, solo miraba su reloj.
En la superficie del cristal, las manecillas marcaban las doce en punto.
-¿Qué pasa? ¿No huele bien? ¿O es que⦠no te gusta el pastelito?
Nerea se acercó curiosa, justo cuando él levantaba la frente y sus ojos oscuros, brillantes como piedras preciosas, reflejaban emociones profundas y deseos intensosâ¦. como cada vez que la miraba antes de
comer.
Nerea se sobresaltó y retrocedió rápidamente.
¿Qué⦠qué quiere hacer?
Ella lo habÃa llevado al quiosco tranquilo para que se tomara el pequeño cupcake en paz, ¿él habrÃa. malinterpretado algo?
Era una noche oscura y ventosa, perfecta para continuar lo que no habÃan terminado en la casaâ¦
-Roman, te advierto, eh, este pastelito la hice con mucho esfuerzo, tómatelo ya, no se puede desperdiciar ni un poco!
-Está bien.
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