Chapter 19: XIX. Notas frías

Mi alfa es un lobo [Katsudeku] [Omegaverse]Words: 7215

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La aldea tenía un silencio sepulcral, el nuevo gran Alfa se hallaba perdido viendo los grandes árboles, su mejor amigo sólo se sentaba a su lado en completo silencio, esperando a que quizás pudiera decir algo, que reaccionara; en todos esos días Bakugo no había articulado ni una sola palabra, no comía absolutamente nada, como si sólo esperara la muerte.

La noche llegó y en la soledad por fin el joven ojirubí se marchó caminando hacia el bosque con pasos lentos y arrastrados y en su mente todos los recuerdos con su omega, la luna alumbraba su camino, cuando creyó escuchar la voz de Izuku en el vacío, ocasionando que cayera de rodillas llevando sus manos a la cabeza mientras gritaba de dolor y sus lágrimas se escurrían en su rostro,

Desde lo lejos Sero se acerca a ambos junto a Jiro que estaban viéndolos hace tiempo, sabían lo que había pasado, pero algo no coincidía, porqué él sigue sintiendo a su omega si... aquel humano estaba muerto, y sólo encontrarían una explicación.

— Bakugo, queremos ayudarte... sabemos lo que ocurrió... — el alfa de cabellos negros habló tratando de persuadir al joven que no hizo ningún movimiento hasta que...

— ¿Y? — murmuró el cenizo en un tono burlesco y oscuro mientras se ponía de pie para luego tomarlo por la tela del abrigo del pelinegro. — ¡¿Acaso puedes regresar el maldito tiempo?! ¡¡Por qué mierda no puedes hacerlo!! --- yo... yo... lo necesito... lo necesito... no pude... yo... — sus palabras se entrecortaban y se alejaba mientras se abrazaba a él mismo, el pelirrojo se acercó para tratar calmarlo lo abrazó por detrás mientras el cenizo luchaba por zafarse para comenzar una violenta pelea —¡¡Yo tuve que morirme maldita sea!! Si quieres ayudarme... porque... porque... no me matas... — su mirada vidriosa y herida derramaba tristeza y desesperación, cuando comenzó a transformarse, haciendo que su amigo cayera al suelo.

— ¡¡Detente por favor!! — pidió el pelirrojo acercándose nuevamente para ser empujado y caer en el tronco de un árbol, transformándose de inmediato a su forma híbrida.

— Bakugo ¡¡Basta!! — gritó la joven alfa que se encontraba molesta y desesperada al ver como el alfa corrió hasta Hanta listo para atacarlo aún él estando en forma humana.

El de cabellos negros dio un paso atrás tropezándose, el lobo de pelaje cenizo lo tumbó al piso con un gruñido que ocasionaba estremecer la tierra, los ojos fijos en su presa que sólo lo miraba tratando de comprender el dolor que sentía su amigo.

— ¡¡Escúchanos una maldita vez en tu vida!! — gritó con todas sus fuerzas el joven que se encontraba debajo del lobo con una mirada triste por el estado del lobo con muchas emociones encontradas.

Kirishima tomó velocidad para impactar en el lateral del lobo cenizo haciendo que este rodara hasta las raíces de un enorme árbol, su fuerza había disminuido considerablemente, y le costaba levantarse, Jirou corrió preocupada por Sero pero él afirmo estar bien, el lobo pelirrojo volvió a su forma humana y corrió hacia su mejor amigo junto a los demás notando que el joven de aún en su transformación de lobo le costaba ponerse de pie.

— !!Estás acabando contigo!! ¡¡No podemos permitirte seguir con esto!! — exclamó Kirishima enojado, por fin soltando lo que realmente sentía con lágrimas en los ojos al ver a su amigo esforzarse por aún ponerse de pie cuando estaba completamente débil.

— Bakugo... — la jovencita apretaba los dientes por la impotencia de no hacer absolutamente nada — ¡¡Tenemos pistas sobre lo que ocurrió!!— terminó de decir cuando el alfa cenizo volvió a su forma humana sin quitarle la vista directa a las pupilas de la joven que no bajo su mirada.

— Ella debe saberlo... — con esas tres palabras el joven de cabellos cenizos quedo quieto para luego caminar hacia Jirou que sintió terror ante la calma que luego se volvió un desespero al sentir como las garras de Bakugo se encontraban en sus hombros.

—  ¡Al principio no lo quería creer! pero esto... es una acusación muy grave... — bajo la mirada para continuar, Jirou narró lo que vio aquella noche helada, todos se quedaron atentos a cada palabra, mientras el cenizo iba apretando sus puños hasta que llegaran a sangrar, al escuchar lo suficiente dio media vuelta al bosque en dirección norte, sus pasos resonaron en la tierra para luego convertirse en lobo.

Todos se miraron, ninguna palabra más pero con todas las corazonadas que ahora podría surgir una guerra entre clanes, sus amigos lo siguieron instintivamente.



La inauguración había comenzado, las palabras de bienvenida seguido de aplausos que resonaron en todo el maravilloso y antiguo teatro, empezaron con la presentación de la majestuosa pieza de Beethoven con la ejecución en el pianoforte de la alumna estrella ingresante del año pasado, una joven de nacionalidad Italiana, Momo Yaoyorozu.



Desde lo más alto del teatro retumbaban pasos sobre el vetusto parqué, con pasos lentos dirigiéndose al último palco, un joven de alma ya fría y vacía observaría lo que alguna vez amo, sin emoción alguna al oír las impetuosas notas de aquel pianoforte, esperando sentir lo que perdió en vida, suspiró para luego acariciar el anillo que se encontraba en su dedo anular de su mano izquierda, hecho del más fino de los oros con un pequeño grabado en el interior.



Las puertas se abrieron por la enorme bestia, dejando a todos completamente impactados por aquella presencia, el alfa mayor dirigió la mirada la bestia y al encontrarse, el lobo gruño de una forma aterradora; los ojos del alfa mayor se cerraron sabiendo lo que pasaría el cenizo se avalanzó sobre él.

— ¡¿DÓNDE ESTÁ CAMIE?! — Vociferó retronando toda la habitación, su sangre hervía s rojo vivo.

Todos los presentes del clan Fenrir trataron de acercarse pero al sentir las feromonas inundar el ambiente el miedo se apoderó de ellos debilitándose.

— Por favor, no le hagas daño, ella no está bien... — Suplicó su padre consciente de las acciones de su hija, los tres jóvenes llegaron en el preciso instante para detener a Bakugo que había perdido por completo su humanidad.

Aiba entró en la habitación notándose entre todos que le daban espacio para que pasara el ojirubí volteo para fijar la mirada en los ojos de aquella bruja que pasó saliva al notar el estado del alfa del clan Garou.

— Sigue con vida — sus palabras precisas hicieron que el alfa se desmoronara y cayera al suelo recuperando su forma humana en cuanto unas lágrimas cayeron de sus ojos que cerraba con fuerza, llevando su mano a su corazón que volvía a latir con intensidad.

Deku sigue con vida

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Hola a todxs pido perdón por regresar tan tarde, problemas en mi vida y el cómo retomar la historia me hizo reflexionar sobre todo, espero poder seguir publicando, pues también amo escribir y muchas gracias por todo el apoyo

No se olviden de votar y comentarle cómo les pareció el capítulo de hoy xd, cuídense bastante los quiero!!

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